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Quote by Kirsten Miller

“You know a lot more about the Duncans than I ever did." "Ironic, isn't it?" Sibyl asked gleefully. "Given that you told me fuck all." Phoebe groaned. "Are you really going to start again?" Sibyl spun around. "Oh, I'm sorry. You thought I was done? Not even close. I grew up in the middle of Texas. I was the only kid with hair like this for hundreds of miles. Maybe you wanted me to be normal, but everyone else thought I was a fucking freak. The least you could have done was let me know I came from a long line of freaks who might have to save the world." "I said I was sorry," Phoebe said. "My childhood was no walk in the park either, for your information." "Oh my god! This isn't about you, you raging narcissist! I can't believe Brigid lived with you for sixteen years and didn't murder you!”

Quote by Kirsten Miller

Work

The Women of Wild Hill

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Author

Kirsten Miller
Kirsten Miller

Kirsten Miller is a contemporary novelist born in 1973. Her works are known for their fantasy and science fiction elements, which have won her a dedicated readership. more

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“La masificación suprime los deseos individuales, porque el Superestado necesita hombres-cosas intercambiables, como repuestos de una maquinaria. Y en el mejor de los casos, permitirá los deseos colectivizados, la masificación de los instintos: construirá gigantescos estadios y hará volcar semanalmente los instintos de la masa en un sólo haz, con sincrónica regularidad. Mediante el periodismo, la radio, el cine y los deportes colectivos, el pueblo embotado por la rutina podrá dar salida a una suerte de panonirismo, a la realización colectiva de un gran sueño. De modo que al huir de las fábricas en que son esclavos de la máquina, entrarán en el reino ilusorio creado por otras máquinas: por rotativas, radios y proyectores.”

“He aquí el fin del hombre renacentista. La maquina y la ciencia que había lanzado sobre el mundo exterior, para dominarlo y conquistarlo, ahora se vuelven contra él, dominándolo y conquistándolo como a un objeto más. Ciencia y maquina se fueron alejando hacia un olimpo matemático, dejando sólo y desamparado al hombre que les había dado vida. Triángulos y acero, logaritmos y electricidad, sinusoides y energía atómica, unidos a las formas más misteriosas y demoníacas del dinero, constituyendo finalmente el Gran Engranaje, del que los seres humanos acabaron por ser oscuras e impotentes piezas.”

“Creo que hay que resistir: éste ha sido mi lema. Pero hoy, cuantas veces me he preguntado como encarnar esta palabra, cómo vivir la resistencia. Antes cuando la vida era menos dura, yo hubiera entendido por resistir un acto heroico, como negarse a seguir embarcado en este tren que nos impulsa a la locura y al infortunio. ¿Se les puede pedir a la gente del vértigo que se revele? ¿Puede pedirse a los hombres y a las mujeres de mi país que se nieguen a pertenecer a este capitalismo salvaje si tienen que mantener a sus hijos, a sus padres? Si son responsables, ¿Cómo habrían de abandonar esa vida?”