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Quote by Oche Otorkpa

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Oche Otorkpa

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“En principio, un pene es un trozo de carne, sin más. Un rasgo físico de la mitad de la humanidad. Se sitúa colgando por mitad del cuerpo y su función principal es hacer pis. Es la principal porque si los chicos no hacen pis, se mueren. Decía Aristóteles que «lo que es, quiere seguir siendo». Pasados unos primeros años dedicado a hacer pis, el pene adulto adquiere su función en el proceso de reproducción humana. El semen es necesario para que una mujer engendre y reproduzca a un ser humano. Ahora bien, ¿cómo sale el semen de su sitio? Para extraer el semen se precisa una acción mecánica y placentera que termina con unos ruidos guturales y la salida del mismo a través de un conducto con un agujero.”

“A lo largo de los siglos, se pueden leer historias de mujeres que, contra todo pronóstico, llegaron a ser mujeres de verdad, pero que acabaron transgrediendo. siendo infelices, viendo coartada su libertad o simplemente destruidas porque a su alrededor la sociedad seguía equivocada. Si muestras a cualquier joven una de nuestras heroicas pioneras -Sylvia Plath, Dorothy Parker, Frida Kahlo, Cleopatra, Boudicca, Juana de Arco-, le estarás mostrando casi siempre a una mujer que acabó aplastada. Los triunfos ganados con mucho esfuerzo pueden verse invalidados si vives en un ambiente donde tus victorias se consideran una amenaza, un error, algo de mal gusto o -lo más crucial para una adolescente- que sencillamente no está en onda. Pocas chicas elegirán hacer lo que está bien -lo que está bien en el fondo de su ser inteligente y hermoso- a costa de quedarse solas.”

“No, no quiero… Pero soy una princesa. Y una princesa no debe tener en cuenta sus sentimientos. Una princesa se entrega, rendida, en manos de su rey. Soy una buena princesa, con sangre de siglos en las venas para obedecer y sonreír. A pesar de todo, lo he aprendido: una princesa no le da calabazas al emperador de Austria. Aunque le cueste la vida.”

“Yo lo amaba, a él sí lo amaba. Pero era poca cosa para una princesa como yo, dijeron, y se fue. Se fue tan lejos y me dolía tanto, que yo soñaba que era pájaro y volaba a su lado… Hasta que se fue para siempre, Nené, sí, mamá me lo dijo un día, «Ricardo ha muerto, cariño», y yo sentí que mi corazón se volvía de piedra, sentí que nunca más podría amar a ningún hombre, y tuve deseos de maldecir a Dios”

“Siento una opresión en el pecho y en el estómago, unas terribles ganas de llorar que he estado dominando hasta hoy. No quería que los demás pensaran que no le agradezco a Dios mi suerte. Pero ese nudo que me crece por dentro y me ahoga, estalló esta mañana, cuando ya no podía más.”

“Fue primero el dolor: ¿es eso ser una mujer, esa brutal invasión de las entrañas, el peso insoportable de su cuerpo, su agitación, mi sangre…? Quería gritar, pedir ayuda, echar de mi lado a aquel ser que me hería de esa manera… Pero soporté en silencio, ahogadas las náuseas en la garganta, lo que me habían enseñado a soportar.”