Quote image editor
“El problema no radica solamente en que mujeres y hombres seamos construidos como distintos sino que estemos ubicados en una estructura desigual en la cual lo masculino está mejor valorado socialmente. La desigualdad la podemos encontrar en todos los ámbitos de la vida. Aquí nos centraremos en el poder, el trabajo, el espacio físico y el sexo. ... en el poder: Los lugares de mayor responsabilidad de las instituciones sociales más poderosas (gobiernos, organizaciones patronales, sindicatos, bancos, partidos políticos...) están ocupados por hombres, salvo algunas excepciones y que tendemos leeeentamente hacia una mayor paridad. … en el trabajo: La llamada división sexual del trabajo supone que las tareas, los niveles de responsabilidad, el reconocimiento y la retribución están distribuidos de forma desigual entre hombres y mujeres. Los hombres adultos tienen una posición privilegiada en el mercado laboral: obtienen mejores puestos de trabajo, mejores horarios y mayores ingresos, mientras que las mujeres cobran menos por los mismos trabajos y están sobrerrepresentadas en los trabajos peor valorados. … en el espacio: Los hombres tienen tendencia a ocupar el espacio, a andar decididos, a actuar como si el espacio les perteneciera, mientras que las mujeres suelen ir por el mundo pendientes de los demás, de no molestar, de no tropezar, de no ocupar demasiado espacio, con miedo a ir solas por determinados lugares… … en el sexo: A la mujer se le atribuye una posición de objeto entregado al deseo masculino. La pasividad en la relación sexual, asociada a la feminidad, está connotada negativamente en nuestra cultura: expresiones como «dar por el culo» o «follarse a alguien» se utilizan para degradar o humillar a alguien.” — Gerard Coll-Planas