Quote image editor
“Pasados cinco días comenzó a sentir un calor gozoso en el corazón y un deseo irrefrenable de seguir ejercitando la oración del corazón. La oración le iba revelando su amor a Jesús. A veces le parecía descubrir en su corazón como una luz, que le subía desde el mismo corazón y le iluminaba completamente. Era una llama que iluminaba la distancia, teniendo la impresión de ver en esa misma distancia. Pero cuídate bien de tener tus visiones por revelaciones directas. Tu visión puede explicarse de una forma completamente natural. El alma humana no está ligada a lugares ni a distancias. Puede ver en la oscuridad tanto los objetos cercanos como los lejanos; sólo se lo impide la opacidad de nuestro cuerpo, de nuestros pensamientos e imaginaciones inútiles. Cuando nos concentramos hasta prescindir de estas realidades corporales, entonces nuestra alma, o nuestro espíritu, alcanza su dimensión natural y vuelve a ser ella misma, sin impedimento corporal alguno. Y entonces puede suceder lo que te ha sucedido a ti. Mi difunto staretz me decía haber conocido personas no dadas a la oración, que tenían el poder de ver en la oscuridad y de penetrar en el pensamiento de los demás. Los verdaderos efectos de la oración son otros. Es, sobre todo, una alegría que nadie puede expresar del todo, y que no puede compararse con cosa natural alguna. Las cosas materiales son muy poca cosa si se las compara con las verdaderas sensaciones de la gracia. Lo que pasa es que cuando no tenemos experiencia de estas, las sensaciones sensibles y materiales las identificamos con ellas, y nos parece que son espirituales. ¡Qué error!” — Anonymous