Quotessence
Home / Quotes / Quote by Sherrilyn Kenyon

Quote by Sherrilyn Kenyon

Work

Seize The Night

This suspenseful novel takes readers on a thrilling journey through the dark and mysterious aspects of the night. With its intricate plot and engaging characters, 'Seize The Night' promises to keep readers on the edge of their seats as they uncover the secrets hidden in the shadows. more

Author

Sherrilyn Kenyon
Sherrilyn Kenyon

Sherrilyn Kenyon is an American author known for her fantasy and romance novels. Born in 1965, she has gained a wide readership globally since the early 1990s. Kenyon is praised for her unique narrative style and portrayal of complex character relationships. more

You May Also Like

“-Rudolph -dijo con una voz sosegada pero pespunteada por un dolor que el joven nunca hubiera podido discernir en toda su magnitud-, cuando actuamos en esta vida siempre lo hacemos bajo el consejo de otros. En ocasiones, somos conscientes de ello, otras veces ni siquiera lo sabemos, y la envidia, la soberbia o el orgullo marcan nuestro sendero. De esos consejeros invisibles, uno de los peores es, sin duda, el rencor. Créeme si te digo que pocas cosas hay más peligrosas que una persona resentida. Por eso, jamás debemos permitir que un sentimiento de ese cariz guíe nuestros actos.”

“-... dime: ¿qué otra cosa podemos hacer? — Abandonar. — ¿Y volver a la ciudad? —inquirió Gacel en tono despectivo —. ¿O volver a vagabundear como leprosos? Nadie nos quiere en ninguna parte, pequeña. Nadie quiere saber nada de la familia Sayah, y no podemos obligar a la gente a que nos acepte. Pero sí podemos obligar al desierto a que nos acepte, aunque sea profundizando en él hasta que lleguemos a su mismísimo corazón. — ¿Pero y si no llegamos nunca? — Llegaremos — replicó su hermano mayor con absoluta firmeza —. Si las palmeras han conseguido llegar, nosotros también. —¿Cómo puedes estar tan seguro? —Porque el día que un imohag no sea capaz de hacer lo que es capaz de hacer una palmera, nuestra raza estará condenada a desaparecer de la faz de la tierra. Y aún no ha llegado ese momento. — Pero una palmera tiene raíces y nosotros no. — Las raíces de nuestro pueblo son más profundas y están más firmemente asentadas en esta tierra que las de la más alta de las palmeras — intervino su madre con voz pausada...”