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“—¿Los vampiros sufren el jet-lag? Veneno se quitó las gafas para mostrarle sus impactantes ojos, con pupilas verticales como las de las serpientes. Aunque ya los había visto antes, Elena sintió un vuelco en el corazón, una respuesta visceral a la extraña inteligencia de esa mirada. Una parte de ella se preguntaba si sus ojos eran lo único en él que había cambiado con la Conversión. ¿Veneno pensaba como los humanos, o su intelecto era más bien de sangre fría? —¿Te estás ofreciendo a aliviar mis dolores, cazadora? —inquirió el vampiro. Se pasó la lengua por uno de sus largos incisivos y sacó una gota dorada de veneno—. Me siento conmovido. —Solo pretendía ser amable —dijo ella. Las pupilas de Veneno se contrajeron en el instante en que volvió a ponerse las gafas. Elena no pudo evitarlo. —¿Por qué no tienes la lengua bífida? —¿Por qué no puedes volar? —Una sonrisa desdeñosa—. Esas cosas que tienes en la espalda no están de adorno, ¿lo sabías? Elena le mostró el dedo corazón a modo de respuesta.” — Nalini Singh

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—¿Los vampiros sufren el jet-lag? Veneno se quitó las gafas para mostrarle sus impactantes ojos, con pupilas verticales como las de las serpientes. Aunque ya los había visto antes, Elena sintió un vuelco en el corazón, una respuesta visceral a la extraña inteligencia de esa mirada. Una parte de ella se preguntaba si sus ojos eran lo único en él que había cambiado con la Conversión. ¿Veneno pensaba como los humanos, o su intelecto era más bien de sangre fría? —¿Te estás ofreciendo a aliviar mis dolores, cazadora? —inquirió el vampiro. Se pasó la lengua por uno de sus largos incisivos y sacó una gota dorada de veneno—. Me siento conmovido. —Solo pretendía ser amable —dijo ella. Las pupilas de Veneno se contrajeron en el instante en que volvió a ponerse las gafas. Elena no pudo evitarlo. —¿Por qué no tienes la lengua bífida? —¿Por qué no puedes volar? —Una sonrisa desdeñosa—. Esas cosas que tienes en la espalda no están de adorno, ¿lo sabías? Elena le mostró el dedo corazón a modo de respuesta.
— Nalini Singh