Quotessence
Home / Quotes / Quote by Itxa Bustillo

Quote by Itxa Bustillo

“Era hermoso, su mirada azul me estremecía y su boca mmmm… no me cansaba de verlo, ah… Camilo Sesto, Camilo Sesto...” —suspiraba al ver a tan bello hombre en la revista que tenía en mano, mientras en la radio escuchaba “Amor, Amar” la cual tarareaba junto con él: “Amor, si tu dolor fuera mío y el mío tuyo, qué bonito sería... amor... amar”

Quote by Itxa Bustillo

Work

Nieblas del Pasado

Browse quotes and source details for this work. more

Author

Itxa Bustillo

Browse famous quotes and profile details for Itxa Bustillo. more

You May Also Like

“Dirigí mi vista hacia muchas partes pero no lograba ver nada fuera de lo normal hasta que lo vi a través de la distorsionada imagen del agua al caer; era un joven sumamente guapo que estaba parado firmemente al otro lado de la fuente, con sus manos metidas en las bolsas de su pantalón observándome o mejor dicho, estudiándome con insistencia sin despegar sus ojos de mí. Nuestras miradas se habían cruzado deteniendo el tiempo y existiendo sólo él y yo, teniendo de por medio el refrescante chorro de agua que caía de la fuente y con ese instante me bastó para saber que por primera vez —dejando a un lado mis fantasías de niña con un artista— me había sentido real y tremendamente atraída físicamente por un hombre.”

“—Quien no mira al suelo puede tropezar, y hay que tener cuidado de no pisar a nadie —corrigió—. También se mira a los costados, para saber quién nos acompaña. Hacia delante, para ver hacia dónde vas; hacia atrás, para recordar de dónde vienes, y hacia arriba, porque allí siempre hay alguien que nos observa. Todo eso recoge la mirada de un hombre honrado. La de un lord, en cambio, solo apunta por encima de su hombro.”

“—Lo nuestro [...] es lo mejor que hemos tenido y que tendremos en la vida, mi amor. Sé que no soy fácil de llevar. Sé que tengo que pulir muchas cosas de mi carácter, pero también sé que, si te pierdo, no volveré a ser feliz en mi vida, porque eres la mujer que quiero besar, que quiero mimar, que quiero abrazar, y haré todo lo necesario para recuperar a mi guerrera.”

“Her answer was simple but powerfully sensible:  “You just. . . do, Ricco. You just do. There’s no other way around it, except. . . doing it.” There was no other way around it. Except doing it. Cross the bridge of seemingly endless whys. Take one step forward. Then another. And another. Step after step, after step. And never once look back at the black expanse of their dark past. Suddenly, it dawned on him. His love for Manel was more than his hate for what she had unintentionally done to his father. He loved her more than he hated her.”