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Quote by Filipe Russo

Work

Caro Jovem Adulto

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Author

Filipe Russo

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“—Yo me reí con él, al principio, pero acabé pensando igual que tu madre, presentí que eras una pequeña viciosa, una perdida potencial. La imagen se me quedó grabada en la cabeza, tú, desnuda, oliendo el camisón y repitiendo en voz baja, me ha cambiado el olor, aquella noche me masturbé con eso, fui construyendo una fantasía sólida, enloquecida, alrededor de esa imagen, una noche detrás de otra, me quedaba colgado de aquella imagen, tú escondiéndote por los rincones, despistando a todos tus hermanos y hermanas, para desnudarte y olerte, barriendo con la nariz la cama de tus padres para tocarte después, eras encantadora, claro que te imaginaba más mayor, cuando salí y te volví a ver, me asombré de que fueras todavía tan pequeña, pero ya había decidido que merecía la pena esperar, para intervenir en tu perdición, y esperé... Los ojos se me habían llenado de lágrimas. Como no quería que me viera, me di media vuelta, me arrebujé debajo de las sábanas y procuré no hacer ningún ruido. Fue inútil. Él se dio cuenta de todo, se acercó a mí, me abrazó, me besó en la frente y apagó la luz, para que pudiera llorar a gusto.”

“Al notar esa pose Rick volvió a sus fantasías, la miraba con lujuria, recorrió cada centímetro de sus piernas, Minerva las había cruzado pero inconscientemente levantó una y esa curva de su pantorrilla era el rumbo que él deseaba seguir, se imaginó lo que le esperaba en medio de ellas e inconscientemente se saboreó, deseaba acercarse, tener a Minerva así y observarla por largo rato, deseaba colocarse encima de ella, que sus piernas lo rodearan, deseaba besar sus labios “ambos labios” enfatizó “los del norte y los del sur” ya no podía controlar sus pensamientos, deseaba a esa mujer con todas sus fuerzas.”

“—Sí señor Brighton —contestó seriamente. —Veo que no vas a dejar de decirme “señor” —Rick exhaló decepcionado. —Lo siento, es mejor mantener una distancia. —¿De verdad? ¿Te parezco viejo? ¿Por qué la distancia? ¿A qué le temes? —Muchas preguntas señor Brighton —se acostó de nuevo—. Dejémoslo así. —Veo que te gusta ser dominante Minerva, cuidado, no es necesario esa actitud, no te equivoques conmigo. —Así soy y eso espero, espero no equivocarme con usted. —¿Una advertencia? —Rick sonrió. —Tómelo como quiera —Minerva entrelazaba sus dedos en su cabello.”

“Minerva sujetó su margarita y bebió un sorbo, intentó no ser tan obvia al momento de tragarla. —No voy a dar detalles de cómo la pareja hace el amor. —¿Porqué? —Porque no. —¿Y porque no? —Ya basta señor Brighton, no me haga dejar la velada a medias. —Y si tú vuelves a humillarme y salir corriendo creo que no la cuentas.”

“—No sé que me hiciste desde que te vi —susurró con voz ronca—. Pero me siento un completo estúpido, siente cómo me tienes—. En un impulso de su cadera la levantó como si la estuviera penetrando, Minerva entendió perfectamente y sus sentidos comenzaban a sucumbir—. No sé qué me pasa Minerva y mucho menos entiendo lo que siento, me importa un carajo que tengas novio, sé que eres apasionada y necesitas liberarte, quiero que escribas con pasión, que sientas cada palabra hasta los tuétanos, quiero acompañarte en tu sueño de publicar, quiero ser parte de ese sueño, de tu sueño.”

“—No me dejes con la palabra en la boca. —Rick la seguía molesto—. Te dije que no hice un viaje tan largo sólo para que una caprichosa, malcriada y orgullosa me bañara la cara de Cosmopolitan. —Se lo merecía. —Minerva entró a su oficina. —Minerva eres... —Rick se contuvo, deseaba sujetarla con fuerza, incrustarla en la pared y hacerle ver lo que era un hombre que le bajara su orgullo, deseaba domarla como si se tratara de un animal salvaje, deseaba demostrarle quien era superior, deseaba tenerla entre la pared y su cuerpo, deseaba someterla, deseaba besarla y devorarla, disfrutar su sabor, sentir su ardiente aliento y las llamas de la pasión envolviéndolos, deseaba tenerla, por capricho, por obsesión, por lo que fuera que lo estuviera comenzando a consumir...”

“—¿Te comieron la lengua muñeco? —insistió sintiendo que la sangre comenzaba a hervirle, que sus pezones se tensaban apuntando a él y que con sólo imaginarlo en todas las facetas su vagina comenzaba a mojar su ropa interior. —No, nadie me ha comido la lengua, es sólo que no hablo con cualquiera… quiero decir, no hablo con gente que no conozco. —Oh… Eso se puede arreglar, me llamo Tiffany y soy fotógrafa profesional. —Le extendió la mano la cual Rick no sujetó. —¿Así que usted fue la que metió en problemas a mi cliente? —Arremetió sin piedad, Tiffany abrió los ojos como platos y se mostró nerviosa a la vez que bajaba la mano. —¿Es usted abogado? —¿Y si así fuera? Estoy en mi derecho también, es mi persona la que está en sus fotos, creo que puedo actuar, ¿Le interesa su trabajo? Tiffany tragó en seco y dio un paso atrás, a la vez que escondía su cámara.”