“Cuesta, incluso, no sentir miedo cuando echas la vista atrás y revisas algunas de las situaciones vividas. Me he encontrado diciéndome a mí misma «lo que pudo pasarte aquí», «cómo pudiste quedarte sola con esos tipos en estas circunstancias» o «qué suerte tuve esa vez de que no sucediera nada». Es como si hubiéramos puesto una lupa que hace ver pero que también quema.” FeminismoMiedoAcoso Book:Feminismo vibrante: Si no hay placer no es nuestra revolución Source: Feminismo vibrante: Si no hay placer no es nuestra revolución