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Ángeles Caso Quotes

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Famous Ángeles Caso Quotes

“Quizá porque nací en domingo, hija del sol, mi vida está llena de prodigios. Yo he oído campanillear los árboles del bosque a mi paso, las grullas me han llevado en su vuelo hasta las tierras pardas del sur, y he visto danzar a las hadas… Como ellas quisiera ser: hermosa y fuerte, resplandeciente, poderosa para convertir en pan la mugre de los miserables, en salud el dolor de los enfermos, y en gozo la pena de los desdichados. Pero tan sólo soy Elisabeth, duquesa en Baviera. Mis trenzas se deshacen apenas las he peinado, y mi corazón sufre a menudo. Entonces escribo poemas, para echar fuera la congoja que me invade cuando oscurece, la fatiga de un cuerpo que no se atreve a vivir lejos de la luz…”

“No, no quiero… Pero soy una princesa. Y una princesa no debe tener en cuenta sus sentimientos. Una princesa se entrega, rendida, en manos de su rey. Soy una buena princesa, con sangre de siglos en las venas para obedecer y sonreír. A pesar de todo, lo he aprendido: una princesa no le da calabazas al emperador de Austria. Aunque le cueste la vida.”

“Yo lo amaba, a él sí lo amaba. Pero era poca cosa para una princesa como yo, dijeron, y se fue. Se fue tan lejos y me dolía tanto, que yo soñaba que era pájaro y volaba a su lado… Hasta que se fue para siempre, Nené, sí, mamá me lo dijo un día, «Ricardo ha muerto, cariño», y yo sentí que mi corazón se volvía de piedra, sentí que nunca más podría amar a ningún hombre, y tuve deseos de maldecir a Dios”

“Siento una opresión en el pecho y en el estómago, unas terribles ganas de llorar que he estado dominando hasta hoy. No quería que los demás pensaran que no le agradezco a Dios mi suerte. Pero ese nudo que me crece por dentro y me ahoga, estalló esta mañana, cuando ya no podía más.”

“Fue primero el dolor: ¿es eso ser una mujer, esa brutal invasión de las entrañas, el peso insoportable de su cuerpo, su agitación, mi sangre…? Quería gritar, pedir ayuda, echar de mi lado a aquel ser que me hería de esa manera… Pero soporté en silencio, ahogadas las náuseas en la garganta, lo que me habían enseñado a soportar.”