“En sus charlas regalaba manzanas e higos cultivados en su jardín y advertía sobre el poder destructivo de las ciencias: " los átomos que despedazaron Hiroshima y Nagasaki no fueron separados por los dedos grasientos de un general, sino por un grupo de físicos armados con un puñado de ecuaciones". Grothendieck no podía dejar de cuestionar su efecto sobre el mundo.” Física Book:When We Cease to Understand the World Source: When We Cease to Understand the World