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Itxamany Bustillo Quotes

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Famous Itxamany Bustillo Quotes

“Si la intención de la señorita Ivonne Helderg es mantenerme en suspenso lo está logrando y sólo espero poder dormir al menos ya que me aconsejó hacerlo porque según ella, no estaba segura de que yo lograra dormir mi siguiente noche aquí, la verdad eso me asustó. La apariencia de esta mujer a simple vista es angelical pero me aterra pensar que detrás de eso se esconde otra persona, una que no soy capaz de imaginar o tal vez pero no quiero hacerlo.”

“—Si después de conocer la historia siente que vale la pena escribir sobre ello puede hacerlo —le dije suspirando. —¿Cómo? Pero el documento de confidencialidad que me hizo firmar… —Me contacté con Jeremy Hyde porque quiero que escriba sobre esto, obviamente omitiendo los nombres verdaderos y dejando que su libre albedrío decida qué será real y qué ficción en su historia total o parcial. —¿Me está ofreciendo escribir una historia y publicarla al mundo? —Le ofrezco a Jeremy la posibilidad de escribir sobre lo que voy a decirle si encuentra en mi relato algo de interés y si no, le pido a Jeremy que olvide todo después y haga de cuenta que este encuentro nunca se llegó a suscitar. Como también le pido a Ian que se abstenga de publicar algo de esto en su diario si a Jeremy no le importa. Jeremy puede sacar provecho, Ian no. —Ivonne usted me deja sin habla. —Un efecto femenino, ¿no le parece? —intenté sonreír. —Definitivamente —el calor de su mano envolvía la mía.”

“—Déjame hacerte olvidar aunque sea por un momento —el hombre comenzó a tocarla con desesperación, ella no llevaba nada debajo de la túnica y al sentirlo la hizo jadear, la levantó a horcajadas y volvió a besarla estampándola en un hueco. Comenzó a morderle el cuello a la vez que se apretaba contra ella, terminó de desnudarse él y al sentirla rendida y prendida de sus caderas, él la sujetó del trasero y entre desesperados besos la llevó a la cama, abrió la túnica y la desnudó. Era mejor calmar esa ansiedad de una sola manera, de la manera que sólo dos lo podían hacer en la intimidad.”

“Sus besos recorrían mi cuello y su boca buscó mis pechos, nuestra piel ardía de placer como el primer momento y yo, no deseaba que terminara, él era intensa y solamente mío y yo, era suya a su antojo y en el momento que lo quisiera. —¿A la cama? —preguntó jadeando. —A la cama —le contesté ansiosa. Me sujetó con fuerza para no perder nuestra posición y mientras nuestros labios no deseaban separarse, caímos a la cama en donde la fuerza de nuestro encuentro se hizo más intensa.”

“La gala se llevaba a cabo en el “Fuerte de su Real Majestad Felipe V” una fortaleza de piedra situada en lo alto de un peñasco desde donde se podía tener una de las mejores vistas del Caribe. El camino estaba iluminado con brillantes antorchas de vivo fuego, estandartes de la corona española decoraban las paredes y soldados de la Armada resguardaban en cada esquina sin moverse ni un ápice. El motivo de la celebración era el ascenso de Don Fernando Constanzo y Ramírez como el gobernador de la Capitanía General de Santo Domingo que había sido semanas antes y él, había nombrado Comendador del “Puerto de la Cruz” a su amigo y allegado cercano Sebastián de la Cuenca, el mismo Sebastián amigo del capitán Heredia y quien había puesto su mirada en la joven que también podría ser su hija.”

“Los hombres que se hacían paso entre los cadáveres cogían en baño de sangre lo poco que les podía servir. —No entiendo a esta gente de clase alta, es obvio que estaban confiadamente desprevenidos —murmuró uno recogiendo sables, mosquetes medianos y uno que otro fusil con filosas bayonetas. —Esto se convirtió en una carnicería. La pregunta es quien limpiará todo esto —añadió el contramaestre. —Eso ya no nos concierne —indicó el capitán Walker asqueado por lo que veía—. Carguen todo lo que encuentren de valor y regresemos al Emperador, es obvio que aquí ya no queda nada. Seguiremos a Tortuga y en cuanto los encontremos los vamos a despedazar también.”

“Charles le había dicho que jamás perdiera de vista a El Fantasma del Galeón ni a su tripulación ni a su capitán, al que apodaban “La Salamandra” el malnacido tenía una deuda que pagar y aunque ya estaba viejo no sería la horca la que se hiciera cargo de él sino ella misma, estaba dispuesta a hacer todo lo que estuviese en sus manos sin permitir que nada se le interpusiera. Alentada por el deseo de venganza lo había perseguido por años, el único propósito de su existencia era obtener la cabeza de ese hombre y lo iba a lograr así fuera su última hazaña. De ese placer no iba a privarla nadie.”