“—¡Ella tiene la culpa de que estés aquí y de que me estés volviendo loco! Pero no, la señorita se empeñó en que debías ser tú quien ocupara la plaza. Y ahora soy yo el que tiene que soportar verte cada día y no tocarte, oler tu perfume, embobarme con el vaivén de tus caderas, pensar en ti a cada segundo y derretirme con tus sonrisas.” LairdAigantaigh Book:Highlander tenías que ser Source: Highlander tenías que ser