“Mis ausencias eran los huecos entre las líneas que no sabían unirse. Y mientras escribía encontraba tanto alivio como dolor en el acto de hacerlo. En una burlona contradicción, crecía cada vez más y me hacía cada vez más pequeña. Me curaba y me enfermaba. Me enfermaba. Notaba esa herida sangrar en alguna parte. Las gasas eran ese procesador de textos. La polividona yodada eran los libros abandonados en todas partes.” LiteraturaMujeresEscribirIntimista Book:La herida de la literatura Source: La herida de la literatura