“Aunque llevaba muchos años fuera de casa, aún me resultaba bastante complicado controlar el dolor y las emociones que me asaltaban al tener que volver a alejarme de él nuevamente. (…) Hay que vivir intensamente todo lo que nos pasa en la vida, si no, es un aburrimiento. ¡Poder llorar siempre es buena señal!” DolorVivirEmocionesLlorar Book:Diarios de las Canarias Source: Diarios de las Canarias