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Quote by Liane Moriarty

Work

What Alice Forgot

In this engaging novel, the protagonist, Alice, wakes up from a ten-year-long coma with no memory of her past life. As she navigates the complexities of her new reality, she grapples with the loss of her old self and the challenges of rebuilding her life. The story delves into the intricacies of human memory, the nature of relationships, and the quest for self-identity. more

Author

Liane Moriarty
Liane Moriarty

Liane Moriarty, born on November 15, 1966, is an acclaimed Australian author known for her humorous and insightful writing that delves into the complexities of human nature. Her works have gained popularity for their engaging storytelling and thought-provoking themes. more

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“Estimem la ciutat dels beocis i volem que sigui eterna, a desgrat dels pressentiments de Tirèsias, el qual mou, pesarós, el cap i ens prediu que serà destruïda. Però ell és cec i, encara que expert en el crit i el presagi dels ocells, ignora la claror de les estrelles. Prou comprenem, tan bé com l’endeví, que cal sepultar i perdonar, que cal procurar de complir la llei moral, aquesta flameta, dèbil, vacil.lant, tanmateix inapagable. Mai no pararíem de mostrar el sacrifici de la princesa, la lliçó del seu alt exemple. Però, criminosa com és, estulta, turbulenta i rica de males riqueses, que Tebes no sigui, en càstig, destruïda. Perquè hi ha la font, el cel, el riu de tots i pobres beocis que no en tenen gens la culpa.”

“...Una extraña sensación recorrió mi cuerpo y esa cercanía me dio sensaciones que… No sabía que podía sentirlas. Mi cuerpo había reaccionado de una manera que no conocía y sentí que todos mis músculos, —aún de los que no tenía conocimiento—, se habían activado al sentirlo tan cerca. ¡Dios que mirada tan intensa! Nunca olvidaré la belleza de sus ojos, había encendido mi ser como nunca antes alguien lo había hecho, eran del más perfecto azul cristalino que haya visto.”

“Al observarlo venir con los caballos, se reflejó en él un rayo de sol, tenía un porte muy aristocrático que lo hacía ver irresistiblemente bello, con su camisa blanca de cuello alto y escote pronunciado, que le dejaba ver parte de sus minúsculos vellos en su pecho perfectamente esculpido. Se podía notar una personalidad que lo dejaba ver agresivo e imponente, con esa capa marrón que le ondeaba con el viento y le dejaba ver los vuelos de las mangas de su camisa. Su pantalón color beige, le ceñía la forma de sus gruesas piernas y esas botas negras, altas y brillantes le realzaban el porte y la presencia y —junto con la fusta en su mano—, me hacía verlo como el imponente amo de todo. Me pareció tan gallardo y varonil, que parecía haber salido de una pintura de finales del siglo XVIII o principios del XIX. —“Mi Darcy personal” —pensé suspirando y asociándolo inmediatamente, con mi galán literario preferido. Eso hacía que mi mente volara y ya no supiera que pensar. Me sentía en una completa fantasía y más, estando junto a él.”

“Me sujetó de la cintura para ayudarme a subir y debo de reconocer que estaba sensible al toque de sus manos, las cuales hicieron que mi cuerpo deseara más, para saciar la sed que había comenzado a sentir. Seguidamente subió él y ambos nos fuimos cabalgando, sentía que era mi príncipe azul el que había llegado para rescatarme y que ahora me llevaba a vivir con él, feliz para siempre como en los cuentos. Sé que era un pensamiento infantil, pero creo que todas la mujeres románticas hemos soñado con eso desde la niñez. Recordé la escena de uno de mis cuentos ilustrados cuando era niña, la imagen de un apuesto príncipe en su impecable armadura, con espada en mano y montando en su caballo blanco, se había quedado en mi mente para soñarlo por mucho tiempo y aunque mi realidad había sido otra, quise guardar una pequeña esperanza en lo más profundo de mi corazón y por un momento, me sentí afortunada y quise creer en mi propio cuento. A medida que me hablaba por el camino, sentía su cálido aliento en mi cuello y su dulce voz penetrando mis oídos. Sentía que estaba a punto de perder el conocimiento y quedarme en sus fuertes brazos. Sinceramente no recuerdo las cosas que me decía, tenía que concentrarme en mi fortaleza y tratar de evitar la excitación.”