Quotessence
Home / Quotes / Quote by Sam Gayton

Quote by Sam Gayton

Work

The Snow Merchant

Browse quotes and source details for this work. more

Author

Sam Gayton

Browse famous quotes and profile details for Sam Gayton. more

You May Also Like

“Los Estados empezaron a ofrecer incentivos explícitos en forma de tierras, títulos y siervos como acicate para los soldados, y pronto se hizo habitual que plebeyos anónimos llegasen a ocupar el puesto de general. En un ejército en guerra, la meritocracia no es una norma cultural, sino una condición para la supervivencia, y es muy probable que el principio de la promoción basada en los méritos empezase en las jerarquías militares antes de introducirse en la burocracia civil.”

“—No hay que pensar en él como un animal —dijo Estanis—. Hay que pensar en él como un enemigo. Era ese tipo de pronunciamiento que queda suspendido en el aire, esperando algo más: «Ese puerco bravo tiene todo el monte con él. Incluso la puerca niebla está con él. Parece que no le gusta nada el mal tiempo. Ni la bruma, ni la lluvia, ni el viento frío del norte. Pero resiste, lo pone todo a su favor. Tenía razón Roi Vello. No es un animal, es un guerrillero».”

“―¿No está usted contento con su oficio? ―¿Quién está contento con su oficio? Sin embargo, reconozco que éste tiene algunas ventajas sobre los demás. ―Sin duda alude usted al carácter secreto, al peligro, a la aventura. Habla como un aficionado. —No. En todos los oficios hay secreto, riesgo y aventura. Se necesitaba la fatuidad de los románticos para llegar a creer que sólo los piratas, los conspiradores o los bandidos generosos tenían el privilegio de esos condimentos en sus vidas. Hoy somos más imaginativos, o menos ingenuos, o sabemos más. Hoy nos parece un pirata un tipo mucho más limitado y rutinario que un portero de gran hotel, o que un médico.”

“—Déjame hacerte olvidar aunque sea por un momento —el hombre comenzó a tocarla con desesperación, ella no llevaba nada debajo de la túnica y al sentirlo la hizo jadear, la levantó a horcajadas y volvió a besarla estampándola en un hueco. Comenzó a morderle el cuello a la vez que se apretaba contra ella, terminó de desnudarse él y al sentirla rendida y prendida de sus caderas, él la sujetó del trasero y entre desesperados besos la llevó a la cama, abrió la túnica y la desnudó. Era mejor calmar esa ansiedad de una sola manera, de la manera que sólo dos lo podían hacer en la intimidad.”