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Quote by Baruch Spinoza

“Hay hombres cuyo espíritu es completamente ciego, sea de nacimiento o por prejuicios, es decir, debido a algo externo. En efecto, ni siquiera poseen conciencia de si mismos: si afirman cualquier cosa o dudan de ella, no saben que afirman o que dudan; dicen que no saben nada y hasta declaran ignorar que no saben nada; esto mismo lo dicen con restricción, pues temen confesar que existen, puesto que como nada saben, deben callar por temor de admitir algo que huela a verdad. En definitiva, es preciso abstenerse de hablar de ciencias con ellos (pues en lo concerniente a la vida y a la sociedad la necesidad les fuerza a reconocer su propia existencia, a buscar lo que les es útil, a afirmar y a negar bajo juramento muchas cosas). En efecto, si se les prueba algo, no saben si la argumentación es probatoria o defectuosa; si niegan, conceden u oponen una objeción, no saben que niegan, conceden u objetan; hay que considerarlos, pues, como autómatas enteramente desprovistos de pensamiento.”

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Baruch Spinoza
Baruch Spinoza

Baruch Spinoza, a 17th-century Dutch philosopher of Jewish descent, is renowned for his unique philosophical thoughts and critical analysis of religion. Spinoza's philosophy emphasizes the unity of reason, nature, and God, and has had a profound impact on Western philosophy. more

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“Soneto de Desdoctrinamiento Si les enseñamos historia a los niños, Dicen que los estamos adoctrinando. Si los inmunizamos contra enfermedades, Dicen que les estamos colocando un microchip. Si les enseñamos ciencia a los niños, Dicen que estamos practicando la blasfemia. Si les enseñamos biología a los niños, Dicen que estamos jugando con su identidad. Con tal mentalidad de hombre de las cavernas, ¿Cómo diablos te las arreglaste para concebir? Supongo que para criar a un ser humano hace falta sentido común, Pero para hacer un bebé solo hace falta una ruptura genital. De ahí que sea más razón para que la razón persevere. No hay forma de que podamos dejar que la edad de piedra reaparezca.”

“Siempre le había parecido evidente que su emigración había sido una desgracia. Pero en aquel instante se preguntó si no sería más bien la ilusión de una desgracia, una ilusión sugerida por la manera en que todo el mundo percibía a un emigrado. ¿Acaso no veía su propia vida según el manual de instrucciones que otros le habían puesto entre las manos? Y se dijo que su emigración, aunque impuesta desde el exterior, contra su voluntad, era tal vez, sin que ella lo supiera, la mejor salida a su vida. Las implacables fuerzas de la Historia que habían atentado contra su libertad, habían acabado haciéndola libre.”