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Quote by Margaret Atwood

“Mary me dijo: ahora ya eres una mujer, y eso me hizo llorar. Entonces ella me abrazó y me consoló mejor de lo que hubiera podido hacerlo mi madre, que siempre estaba demasiado ocupada, cansada o enferma. Después me prestó su enagua de franela roja hasta que yo tuviera una y me enseñó cómo doblar y sujetar los paños y me dijo que algunos lo llamaban «la maldición de Eva», cosa que a ella le parecía una estupidez, ya que la verdadera maldición de Eva era tener que aguantar las idioteces de Adán que, en cuanto surgió un problema, le echó toda la culpa a ella.”

Quote by Margaret Atwood

Work

Alias Grace

Alias Grace is a psychological novel that intertwines the real-life story of Grace Marks, a young woman who was convicted of the murder of her employer and his housekeeper in 1843. The narrative is complex and non-linear, offering insights into Grace's life and the societal context of the time. The book is known for its exploration of themes such as identity, the nature of memory, and the difficulty of discerning truth from illusion. Written by Margaret Atwood, the novel has received critical acclaim and has been adapted into a film. more

Author

Margaret Atwood
Margaret Atwood

Margaret Atwood is a renowned Canadian poet, novelist, playwright, and critic, born on November 18, 1939. Her works are known for their unique style and profound insights into social issues, with notable titles including 'The Handmaid's Tale' and 'Cat's Eye'. more

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“mi opinión del hecho mismo empezó a modificarse, y con pensamientos mas fríos y serenos empecé a considerar qué era lo que iba a acometer; qué autoridad o misión tenía yo para pretender ser juez y verdugo de aquellos hombres, como criminales, a quienes el Cielo había creído oportuno a lo largo de tantas generaciones tolerar dejándoles impunes, de modo que siguiesen así y fuesen, como lo eran, verdugos de Sus juicios, los unos para los otros; hasta qué punto me habían perjudicado aquellos seres, y qué derecho tenía yo a mezclarme en luchas sangrientas y derramar sangre como ellos lo hacían entre sí. Muy a menudo debatí esta cuestión conmigo mismo en los siguientes términos: ¿Cómo sé yo el juicio de Dios en este caso particular?”

“Mirad, Señor, con qué concierto se manifiestan las razones de Dios: podéis, de un golpe, someter toda disidencia, las leyes contra morse y judíos extiéndanse a idólatras, y las leyes contra éstos, aplicase igualmente a aquéllos; paguen los hijos los delitos de los padres, ¿pues no manchó la sangre del Crucificado, para siempre, la estirpe de sus verdugos?, permanezca en secreto el acusador, ¿ pues debe dar razón de sus actos quien obra en nombre De Dios?, ni se enfrenten nunca acusador ni acusado, ¿pues enfrentaríais a vulgar reo con el Supremo Hacedor?, ni haya publicación de testigos, ¿ pues confundiría a quienes venden su alma al diablo con quienes la venden a Dios?; y así, hagas pesquisa de todos hasta que todos tengan miedo hasta de oír y hablar entre sí; cautívese el entendimiento a las cosas de la Fe; e impóngase, en fin acá y allá, silencio a todos, pues por el menor resquicio pretextado de ciencia o poesía, cuélanse las heterodoxias, los errores, las taras judaícas, arábigas e idolátricas.”