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Naturaleza Quotes

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Naturaleza Quotes

“Un espíritu terrible ha borrado aquí todas las cosas superfluas y creado un trasfondo digno del cuadro que acabo de imaginar. Aquí el ser humano vuelve a convertirse necesariamente en un fragmento de la Naturaleza, que lo somete a sus leyes inescrutables y lo utiliza como una criatura hecha de sangre y músculos, de garras y dientes.”

“Esos relámpagos describen un vasto y convulso círculo que corta los frentes y parece reunir a amigos y enemigos en una misma obra de destrucción. El conjunto produce la impresión de un jubiloso triunfo de los elementos, de una ígnea erupción de la Tierra misma; frente a ello, el ser humano, que en pequeñas hordas oscuras cruza a la carrera las sombras, representa un papel minúsculo e insignificante.”

“En aquellos últimos años solitarios de la mitad de su vida, lo afligía una sensación de desperdicio, de fuerza retenida; y como necesitaba aprender a ser paciente, había dejado los poblados y se había ido a conversar con los árboles, especialmente con los robles, los castaños y los alisos grises cuyas raíces están en profunda comunicación con el agua corriente.”

“La vida se parece a los ritmos del mar, con sus mareas y sus olas, unas veces el agua sube y cubre las orillas de la playa y otras desciende, unas veces está serena y en calma y otras las olas son tan grandes que amenazan con destruir diques o hacer naufragar naves. Estas fluctuaciones son parte intrínseca de las cualidades del mar y los océanos, igual que son parte inevitable de la vida humana. Cuando olvidamos que las fluctuaciones son parte de la naturaleza de la vida, es fácil que nos ahoguemos en grandes olas de emociones.”

“-¿Quién puede construir un jardín? Eso es muy caro, ¿no? -Todos somos constructores de jardines. Podemos diseñarlos y levantarlos con nuestras manos o simplemente dibujarlos. -El guarda le guiñó un ojo-. Un jardín es arte. -Manoteó en el aire-. Es el arte de modelar la naturaleza, darle forma y expresar su belleza para disfrutar de ella. Los jardines nos hacen humanos. Los hay oscuros, que dan miedo, y otros son divertidos y escandalosos. Y algunos bailan y otros son tranquilos y tan viejos como el mundo.”

“El Mediterráneo, el mar azul por excelencia, el gran mar de los hebreos; el mar de los griegos, el mare nostrum de los romanos; bordeado de naranjos, de áloes, de cactus, de pinos marítimos; embalsamado por el perfume de los mirtos, cercado por ásperas montañas, saturado de un aire puro y transparente e incesantemente trabajado y conmovido por los fuegos de la Tierra, es un verdadero campo de batalla, donde Neptuno y Plutón se disputan todavía el imperio del mundo. Allí, sobre sus costas y en sus aguas, dice Michelet, es donde el hombre se vivifica en uno de los más poderosos climas del globo.”

“Quiero contarle cómo se despidió mi abuela de nuestra casa. Le pidió a papá que sacara del desván un saco de grano y lo esparció por el jardín: "Para los pajarillos de Dios". Recogió en un cesto los huevos y los echó al patio: "Para nuestro gato y para el perro". Les cortó unos trozos de tocinoo. De todos los saquitos echó las simientes: de zanahoria, de calabaza, de pepinos, de cebollas. De diferentes flores. Y las esparció por el huerto: "Que vivan en la tierra". Luego le hizo una reverencia a la casa. Se inclinó ante el cobertizo. Recorrió los manzanos y los saludó a cada uno. Y el abuelo se quitó el gorro cuando nos marchamos.”

“Me pregunto que quedará de todo lo que me rodea, mil años después de esta noche, saldrá el Sol, y nada quedará de este instante en la memoria. Aunque podemos contemplar la Luna creciente sobre el mar, mientras el libro de la naturaleza escribe la historia de nuestras vidas, sin importar, nuestra breve existencia en la eternidad. Mis ojos en un sueño sin fin, despiertan en esta pálida estrella azul.”

“Está lloviendo! En otras palabras, los pequeños poemas están bajando del cielo! La naturaleza es literatura! El sol es una fábula; el bosque es una historia; las aves son un teatro; las montañas son un mito; la lluvia es un poema! La naturaleza es literatura!”

“La naturaleza de los objetos se aprecia según la disposición interior del alma», es decir, que cada uno se forma una idea de los demás según lo que es él mismo. Y más adelante añade: «Quien ha conquistado esta ciudadela no puede estar atado a la percepción de las cosas. No tiene en cuenta para nada las dulzuras de la vida, no hace diferencia entre lo sagrado y lo profano, sino que, como Dios que hace llover y que salga el sol de igual manera sobre justos e injustos.”

“Muchas veces escuchó decir que con los años llega la sabiduría, y él esperó, confiando en que tal sabiduría le entregara lo que más deseaba: ser capaz de guiar el rumbo de los recuerdos y no caer en las trampas que éstos tendían a menudo. Pero, una vez más, cayó en la trampa y dejó de sentir el rumor monótono del aguacero.”

“La Iglesia no existe más que para atraer a los hombres a Cristo, para convertirlos en otros Cristos. Si no cumple este cometido, todas las catedrales, el sacerdocio, las misiones, los sermones, incluso la Biblia misma, son sencillamente una pérdida de tiempo. Dios se hizo hombre para ese único fin. Incluso es dudoso que el universo haya sido creado para otro fin que ese. La Biblia dice que el universo entero fue creado para Cristo y que todo ha de ser reunido en Él. Lo que se nos ha dicho es cómo nosotros, los hombres, podemos ser atraídos hacia Cristo. Esto es lo único para lo que hemos sido hechos. Y hay extraños, excitantes indicios en la Biblia de que, cuando hayamos sido atraídos, un gran número de otras cosas en la naturaleza empezarán a funcionar bien. La pesadilla habrá terminado, y llegará el amanecer.”

“Tenían razón los santos Padres cuando decían que la Filocalía es la llave que abre el entendimiento de los misterios de la Escritura. Con ayuda de la Filocalía comencé a entender mejor lo oculto de la palabra de Dios. Descubrí qué significaba el hombre interior en el fondo del corazón, la verdadera oración, la adoración en Espíritu, el Reino en nuestro interior, la intercesión del Espíritu Santo... Comprendí también el sentido de expresiones como estas: «Vosotros estáis en mí» (cf Jn 15,4); «Dame tu corazón» (cf Prov 23,26); «Revestirse de Cristo» (cf Gál 3,27), qué significan «las bodas del Espíritu con los hombres», la invocación: «¡Abba, Padre!» (cf Gál 4,6), y otras expresiones. Al mismo tiempo, las cosas que me rodeaban parecía como que se transformaban con la oración: los árboles, la hierba, los pájaros, la tierra, el aire, la luz... Todo parecía decirme que existía para mí. Me parecía que daban testimonio de que Dios las había creado para el hombre por amor. Así comprendí lo que la Filocalía llama el lenguaje de la creación y la posibilidad de hablar de Dios con la misma creación.”

“El Nuevo Testamento –comenzó– dice que «toda la creación espera ansiosamente que los hijos de Dios salgan a la luz y suspira por ser liberada de la vanidad de este mundo» (cf Rom 8,19-20). Pues bien, este misterioso suspirar de la creación es la oración interior. No es necesario aprenderla; la llevamos dentro, es innata a nosotros.”

“Una religión vaga —el hecho de sentir a Dios en la naturaleza, etc., — resulta tan atractiva porque es todo emociones y ningún trabajo, como mirar las olas desde la playa. Pero jamás llegaréis a Terranova disfrutando de ese modo del Atlántico, y no conseguiréis la vida eterna simplemente sintiendo la presencia de Dios en las flores o en la música. Tampoco llegaréis a ningún sitio estudiando los mapas sin echaros al mar. Y tampoco estaréis muy seguros echándoos al mar sin un mapa. En otras palabras: la teología es práctica, especialmente ahora.”

“A mí me resulta difícil pensar en la idea del Padre engendrando muchos hijos para toda la eternidad. Para ser muchos tendrían que ser diferentes unos de otros. Dos peniques tienen la misma forma. ¿De qué manera son dos? Ocupando lugares diferentes y conteniendo diferentes átomos. En otras palabras, para pensar en ellos como diferentes entre sí hemos tenido que introducir la idea del espacio y la materia; es decir, hemos tenido que introducir la idea de la «naturaleza» o el universo creado.”

“Ahora necesitamos la ayuda de Dios para hacer algo que Dios, en Su propia naturaleza, no haría jamás… rendirnos, sufrir, someternos, morir. De modo que el único camino para el que ahora necesitamos más que nunca la ayuda de Dios es un camino que Dios, en Su propia naturaleza, jamás ha recorrido. Dios sólo puede compartir lo que Él tiene, y esto, en Su propia naturaleza, no lo tiene. Pero supongamos que Dios se hace hombre… supongamos que nuestra naturaleza humana que puede sufrir y morir sé amalgamase con la naturaleza de Dios en una persona. Esa persona, entonces, podría ayudarnos. No podemos compartir la muerte de Dios a menos que Dios muera, y Él no puede morir a menos que se haga hombre. Es en este sentido en el que Él paga nuestras deudas, y sufre por nosotros lo que, como Dios, no es necesario que sufra.”

“Tenemos que dar un rodeo, dejar las colinas y los bosques y volver a nuestros estudios, a la iglesia, a nuestra Biblia y a ponernos de rodillas. De otro modo, el amor por la naturaleza empezaría a convertirse en una religión de la naturaleza, y entonces, aun cuando no nos condujera a «los oscuros dioses de la sangre», nos llevaría a un alto grado de insensatez.”

“Dios no llama a los que son dignos sino a los que quiere. Todo depende, no del querer o del esfuerzo del hombre, sino de la Misericordia de Dios» (Rom 9,15-16) Durante mucho tiempo me he preguntado por qué Dios tiene preferencias, por qué no reciben todas las almas un grado igual de gracias. Me preguntaba por qué los pobres salvajes, por ejemplo, mueren en gran número sin haber siquiera oído pronunciar el nombre de Dios... Jesús se dignó instruirme acerca de este misterio. Puso ante mis ojos el Libro de la Naturaleza. Comprendí que si todas las flores pequeñitas quisieran ser rosadas, la naturaleza perdería su ornato. Lo mismo ocurre en el mundo de las almas, que es el Jardín de Jesús. La perfección consiste en hacer su voluntad, en ser lo que Él quiere que seamos... Comprendí también que el amor de nuestro Señor se revela tanto en el alma más simple que en nada resiste a su gracia como en el alma más sublime.”

“Donde el pecado es vencido, donde se restablece la armonía del hombre con Dios, se produce la reconciliación de la creación; la creación desgarrada vuelve a ser un lugar de paz, como dirá Pablo, que habla de los gemidos de la creación que, «expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8, 19).”