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Quote by John Ray

“Para un hombre libre no hay ocupación más digna y encantadora que contemplar las hermosas obras de la naturaleza y honrar la sabiduría y bondad infinitas de Dios.”

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John Ray
John Ray

John Ray, born on November 29, 1627, and died on January 17, 1705, was a renowned British botanist and naturalist. He made significant contributions to the development of botanical taxonomy. more

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“El cristianismo trajo al mundo la fraternidad, la igualdad y la libertad, y rehabilitando al género humano en sus derechos, lo redimió. El Cristianismo es esencialmente civilizador y progresivo. (...) El Cristianismo debe ser la religión de las democracias. 'Examinadlo todo y escoged lo bueno', dice el Evangelio; y así ha proclamado la independencia de la razón y de la libertad de conciencia; porque la libertad consiste principalmente en el derecho de examen y de elección.”

“Los espíritus malignos ganan influencia en la vida de una persona a través de puertas que son abiertas, a menudo en la infancia, por nosotros o por otras personas. A través de estas puertas, las mentiras y los engaños de Satanás limitan nuestro acceso a la bendición del Reino de Dios. Aprenderás cómo despertar el don de la esperanza, romper con los apegos a las cosas que te atan y soltar a los que te han herido. Te darás cuenta de que el poder del enemigo se ha roto y que puedes cooperar con el poder de Dios cuando Él revela su propósito particular para tu vida.”

“La Iglesia no existe más que para atraer a los hombres a Cristo, para convertirlos en otros Cristos. Si no cumple este cometido, todas las catedrales, el sacerdocio, las misiones, los sermones, incluso la Biblia misma, son sencillamente una pérdida de tiempo. Dios se hizo hombre para ese único fin. Incluso es dudoso que el universo haya sido creado para otro fin que ese. La Biblia dice que el universo entero fue creado para Cristo y que todo ha de ser reunido en Él. Lo que se nos ha dicho es cómo nosotros, los hombres, podemos ser atraídos hacia Cristo. Esto es lo único para lo que hemos sido hechos. Y hay extraños, excitantes indicios en la Biblia de que, cuando hayamos sido atraídos, un gran número de otras cosas en la naturaleza empezarán a funcionar bien. La pesadilla habrá terminado, y llegará el amanecer.”

“La oración interior continua a Jesús es la invocación ininterrumpida de su nombre divino con los labios, el corazón y la inteligencia; consiste en tenerlo siempre en nosotros e implorar su gracia en todo tiempo y lugar, e incluso, durante el sueño. Esta invocación se expresa con las siguientes palabras: Señor, Jesucristo, ¡ten piedad de mí, pecador! Quien se acostumbra a esta plegaria, encuentra en ella tanto consuelo y siente tal necesidad de repetirla, que no puede vivir sin que espontáneamente resuene en su interior.”

“Camino sin parar y rezo incesantemente la oración a Jesús, que para mí es la cosa más preciosa y dulce del mundo. A veces recorro setenta verste en un día y no siento ningún cansancio: sólo sé que he rezado. Cuando siento mucho frío repito con más intensidad mi oración y me siento aliviado. Cuando siento hambre, invoco con más fuerza el nombre de Jesús y me olvido de mis deseos de comer. Si me siento enfermo y noto que me duele la espalda o las piernas, me concentro en la oración a Jesús y el dolor desaparece. Cuando alguien me ofende, pienso solamente en la oración a Jesús, la cólera y la tristeza desaparecen, y lo olvido todo. A veces pienso que me he vuelto un poco extraño, no tengo preocupaciones, nada me causa pesar, nada de lo externo me atrae, me agrada estar solo y la única necesidad que tengo es la de orar continuamente. Cuando lo hago me lleno de gozo. ¡Sólo Dios sabe lo que está haciendo en mí!”

“Después de un tiempo, sentí que mi oración había pasado de los labios al corazón. Me parecía que el corazón mismo, con sus latidos, iba diciendo las palabras de la oración. Rítmicamente el corazón parecía decir: 1. Señor; 2. Jesucristo; 3. Hijo; 4. de Dios; 5. ten piedad; 6. de mí. Dejé de mover mis labios y estuve atento al corazón, intentando también mirar en mi interior.”

“El monje me decía que las palabras del evangelio obran por sí mismas, porque son palabra de Dios. —No es necesario entender, basta leer con atención. Un santo dijo que si tú no entiendes la palabra de Dios, los malos espíritus sí la entienden, y tiemblan. Y tu embriaguez viene de los malos espíritus. Y te diré todavía más. San Juan Crisóstomo asegura que hasta el lugar donde se guardan las Escrituras aterra a los malos espíritus y es un obstáculo para sus intenciones.”

“Tenían razón los santos Padres cuando decían que la Filocalía es la llave que abre el entendimiento de los misterios de la Escritura. Con ayuda de la Filocalía comencé a entender mejor lo oculto de la palabra de Dios. Descubrí qué significaba el hombre interior en el fondo del corazón, la verdadera oración, la adoración en Espíritu, el Reino en nuestro interior, la intercesión del Espíritu Santo... Comprendí también el sentido de expresiones como estas: «Vosotros estáis en mí» (cf Jn 15,4); «Dame tu corazón» (cf Prov 23,26); «Revestirse de Cristo» (cf Gál 3,27), qué significan «las bodas del Espíritu con los hombres», la invocación: «¡Abba, Padre!» (cf Gál 4,6), y otras expresiones. Al mismo tiempo, las cosas que me rodeaban parecía como que se transformaban con la oración: los árboles, la hierba, los pájaros, la tierra, el aire, la luz... Todo parecía decirme que existía para mí. Me parecía que daban testimonio de que Dios las había creado para el hombre por amor. Así comprendí lo que la Filocalía llama el lenguaje de la creación y la posibilidad de hablar de Dios con la misma creación.”