Quotessence
Home / Topics / Recuerdos Quotes

Recuerdos Quotes

Browse 134 quotes about Recuerdos.

Recuerdos Quotes

“Y en otros momentos me parece que aquella época está a sólo un palmo de distancia, casi al alcance de la mano, y que si pudiera rodearte con los brazos o tocar tu mejilla o tu nuca, podría transportarte conmigo a un futuro diferente donde no existirían el dolor ni la oscuridad ni las opciones amargas. Bueno, todos hacemos lo que podemos, y eso debe bastarnos..., y si no nos basta, debemos resignamos. Sólo espero que tengas el mejor recuerdo posible de mí.”

“He pasado tres días extraños: el mar, la playa, los caminos me fueron trayendo recuerdos de otros tiempos. No sólo imágenes: también voces, gritos y largos silencios de otros días. Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos; ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estoy preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza. El mar está ahí, permanente y rabioso. Mi llanto de entonces, inútil; también inútiles mis esperas en la playa solitaria, mirando tenazmente al mar”

“Pero sobre todo escribí acerca de él, que ahora se llamaba Max, acerca de mi hermano, nuestro amigo, que llevaba diez días desaparecido. Y escribí acerca de lo que había perdido aquella mañana: el testigo de mi alma, mi sombra de la infancia, cuando los sueños eran pequeños y alcanzables para todos; cuando los dulces costaban un penique y Dios era un conejo.”

“Cuando uno tiene que estar irremediablemente fijo, es impresionante la movilidad mental que es posible adquirir. Se puede ampliar el presente tanto como se quiera, o lanzarse vertiginosamente hacia el futuro, o dar marcha atrás que es lo más peligroso porque ahí están los recuerdos, todos los recuerdos, los buenos, los regulares y los execrables. Ahí está el amor, o sea estás vos, y las grandes lealtades y también las grandes traiciones. Ahí está lo que uno pudo hacer y no hizo, y también lo que pudo no hacer y sí hizo. La encrucijada en la que el camino elegido fue el erróneo. Y ahí empieza la película, es decir, cómo habría sido la historia si se hubiera tomado el otro rumbo, aquel que entonces se descartó. Generalmente, después de varios rollos uno suspende la proyección y piensa que el camino elegido no fue tan equivocado y que acaso, en igual encrucijada, hoy la elección sería la misma. Con variantes, claro. Con menos ingenuidad, por supuesto. Con más alertas, por las dudas. Pero eso sí manteniendo el rumbo primordial.”

“Toda la realidad es iconoclasta. La Amada terrenal, incluso en vida, triunfa incesantemente sobre la mera idea que se tiene de ella. Y quiere uno que así sea. Se la quiere con todas sus barreras, todos sus defectos y toda su imprevisibilidad. Es decir, es su directa e independiente realidad. Y esto, no una imagen o un recuerdo, es lo que debemos seguir amando, después de que ha muerto. Pero «esto» resulta ahora inimaginable. En este sentido H. y todos los muertos son como Dios. En este sentido, amarla a ella se ha convertido, dentro de ciertos límites, como amarle a Él. En los dos casos tengo que hacer que el amor abra sus brazos y sus manos a la realidad (sus ojos aquí no cuentan), a través y por encima de toda la cambiante fantasmagoría de mis pensamientos, pasiones e imaginaciones. No debo conformarme con la fantasmagoría misma y adorarla en lugar de Él o amarla en lugar de ella.”

“Recordé la frase de Carracedo, aquella que me conmovió al oírsela el día del funeral de Manolo Castro: a partir de una edad todos somos ya su-pervivientes. ¡Cuánta razón tenía! Cercano a los sesenta, al borde, pues, de la jubilación si en lugar de dedicarme a escribir hubiera seguido trabajando en prensa, las pérdidas a mi alrededor se contaban por docenas no sólo entre mis familiares sino también entre mis antiguos compañeros de trabajo y mis amigos. La vida, como la guerra, había sembrado de cadáveres mi horizonte, unos reales y otros sentimentales, como los de las mujeres de las que me enamoré antes de encontrar a Martina.”

“La amistad debe estar llena de admiración mutua, de amor de apreciación. Necesario será recordarla: sentiremos que somos nosotros mismos —nosotros cuatro o cinco— quienes nos hemos elegido unos a otros; al percibir cada uno la belleza interior de los demás, todos iguales, y formando así una nobleza voluntaria, creeremos que nosotros mismos nos hemos elevado por encima del resto de la humanidad gracias a nuestros propios poderes.”

“El conocimiento es así. El mundo cambia según nuestra percepción. Existe, sin duda alguna, aquí y de esta forma, pero, desde el punto de vista fenoménico el mundo no es sino una posibilidad entre un número infinito de posibilidades. Para ser más preciso, el mundo cambia según dé uno un paso hacia la derecha o hacia la izquierda. Por lo tanto, el mundo se modifica a medida que cambian los recuerdos.”

“—Creo en el presente (…). No en el pasado. El pasado debe olvidarse. Si tratamos de mantener vivo el pasado, acabamos desfigurándolo. Lo vemos en términos exagerados, desde una falsa perspectiva. —Puedo recordar perfectamente todos los invidentes y palabras de aquellos días (…). —Sí, pero no debieras recordarlos. No es natural. Estás aplicando a aquellos días el juicio de un niño, en vez de mirarlos con los ojos de un hombre.”

“Sólo ahora me doy cuenta de hasta qué punto llegamos a vivir de los recuerdos. Tal vez sean ellos los que nos impulsan a seguir adelante. Unos recuerdos que seguramente no son tal como los recordamos. Seguramente serán apenas un reflejo de lo que en realidad fueron. Estamos condenados a vivir en un cementerio de reflejos. Tal vez sea mejor así, quizá, deba, ser así.”

“Entonces, ¿para qué recuerda la gente? ¿Para restablecer la verdad? ¿La justicia? ¿Para liberarse y olvidar? ¿Porque comprenden que han participado en un acontecimiento grandioso? ¿O porque buscan en el pasado alguna protección? Y todo eso, a sabiendas de que los recuerdos son algo frágil, efímero; no se trata de conocimientos precisos, sino de conjeturas sobre uno mismo. No son aún conocimientos, son solo sentimientos. Lo que siento.”