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Duelo Quotes

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Duelo Quotes

“El duelo es un mar hecho de nuestras propias lágrimas. Las olas saladas cubren las oscuras profundidades por las que debemos bucear cada uno a nuestro ritmo. Fortalecerse lleva su tiempo. Había días en los que mis brazos cortaban el agua sin problemas y me parecía que todo saldría bien, que la orilla no estaba demasiado lejos. Y de pronto un recuerdo, un solo momento, casi me ahogaba. Entonces volvía al punto de partida y tenía que luchar con todas mis fuerzas para mantenerme en la superficie, agotada, hundiéndome en mi propio dolor.”

“Todo termina en una pieza fría, en una pieza gris. Tu cuerpo abandonado ahí como una piedra. Y después. En esa pieza fría, tu cuerpo. Qué. Tu cuerpo. Le damos vueltas al asunto. Ya nada te pertenece, y no logramos hacernos a la idea. Dudamos, suponemos. Si eso ya no eres tú, ¿Por qué sería "el"? Tu cuerpo. No puede ser él porque tú ya no eres tú. Estamos ahí, en calma, en una calma aparente, porque se puede mantener la calma mientras se enloquece por dentro. Silenciosamente hechos pedazos (no lo sabíamos, no lo supimos hasta ese día), estamos en calma, aturdidos por esa inexistencia espectacular, a la vez inexpresiva y exorbitante, saberte ahí, en ningún lado. Esa distancia brutal. Quisiéramos llevarte, no sabemos por dónde empezar, no podemos resignarnos a que te conviertas en una mera idea, por grande que sea, estamos de pie ante ti, sabemos que es la última vez, la última, debería tener un sentido, no puede tenerlo. ¿Después qué? Los ritos. Deslicé contra tu piel un papel plegado, con palabras balbuceadas en un beso. Y mis lágrimas rápidas sobre tus párpados.”

“El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esa tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso.”

“No hace falta que lo hayas vivido antes para reconocerlo, no es necesario. Hay un instante, un hecho, un gesto, una llamada, una palabra que lo cambia todo. Y cuando ocurre, cuando llega, cuando es pronunciada, rompe el timón con el que habías creído gobernar tu vida y arrasa los ilusos planes que habías ideado para el mañana mostrándote la realidad. Que todo lo que parecía firme no lo era, que todas las preocupaciones de la existencia son absurdas, porque lo único absoluto y total es el caos que te obliga a doblegarte sumiso y humillado bajo el poder de la muerte.”

“Yo había estado tan unida a mi padre, que sentí como si una parte de mí se hubiera ido. Pero Jesús dijo: «Bienaventurados lo que lloran, porque serán consolados» (Mateo 5,4). El día siguiente, Nuestra Señora se refirió a la muerte del padre Slavko en su mensaje a Marija. «Me alegro con vosotros y deseo deciros que vuestro hermano Slavko ha nacido al Cielo e intercede por vosotros».”

“Gran parte de una desgracia cualquiera consiste, por así decirlo, en la sombra de la desgracia, en la reflexión sobre ella. Es decir en el hecho de que no se limite uno a sufrir, sino que se vea obligado a seguir considerando el hecho de que sufre. Yo cada uno de mis días interminables no solamente lo vivo en pena, sino pensando en lo que es vivir en pena un día detrás de otro.”

“Era yo pues bien miserable; que por fuerza lo es el alma que vive presa en la amistad de las cosas mortales y se desgarra cuando las pierde. Lloraba con inmensa amargura, pero en la amargura misma encontraba descanso. Y tan miserable era, que más aún que a mi dilecto amigo muerto amaba yo mi propia mísera vida; pues aunque hubiera querido cambiar la condición de mi vida, no quería perderla como lo perdí a él. Ni siquiera sé si de veras estaba dispuesto a perderla por él.”

“Es preciso pasar por toda una serie de experiencias de amor fallidas para no buscar inconscientemente en la pareja un eco del amor materno y paterno. Este tardío proceso de desvinculación del amor materno y paterno suele ir acompañado de dolorosas experiencias de renuncia y pérdida. Quien decide resolver un problema mediante el amor ha de tener valor suficiente para superar los desengaños y permanecer paciente a pesar de los reveses.”

“Lo escuchaba contarme historias que me había contado mil veces como quien escucha una y otra vez la misma canción o lee una y otra vez las mismas páginas del mismo libro. Esas historias que conocemos tan bien son nuestro hogar. Y yo le hacía trampas a mi padre y le miraba a los ojos como si me sorprendiese lo que me contaba y él miraba a los míos como si me dijese sé lo que estás haciendo, pero gracias. O qué sé yo.”

“La obra concluida es siempre la sombra grotesca de la obra soñada. (...) Cualquiera que haya intentado escribir ha descubierto con estupor cómo la mayor parte de lo que está en su cabeza se pierde durante el proceso. Cómo lo que brilla cuando es idea se vuelve mate sobre el papel. (...) Escribir se asemeja a intentar llenar un barreño transportando con las manos el agua que brota de un grifo en otro cuarto. Después de varias horas, el barreño sigue vacío, tú estás agotado, el agua se ha escapado por el desagüe bajo el grifo y lo único que está mojado es el pasillo.”

“Sin duda (el adolescente) no lo sabe todo, pero es cierto que esa edad ociosa, sin oficio ni beneficio, es una época privilegiada para pensar en el todo. ¿Cuándo se manifiesta esa totalidad en el caso de la vida humana? No hemos de reputar feliz a nadie, dice Solón, mientras viva, sino que debemos esperar al final de su existencia. Al morir, el sujeto entrega su esencia, que es el ejemplo que ha ido cincelando durante todos los años anteriores en la materia del tiempo. Durante todo su habitar sobre la tierra el hombre incuba en su seno la promesa de un ejemplo que va creciendo y solo se detiene y asume su forma definitiva cuando aquel muere. Es difícil que un sujeto conozca de verdad a otro —un padre, un amigo— mientras ambos, el conocedor y el conocido, todavía vivan, ya que no solo la esencia de este es incompleta, sino que además apenas puede percibirse con claridad: el ritmo de las obligaciones ordinarias, la vulgaridad de las situaciones, el norte del egoísmo humano, la inseguridad de las apreciaciones en la experiencia diaria impiden una disposición apta para dicha percepción. Pero, tras la muerte, resplandece ese ejemplo, ya completo “y despojado de sus accidentes. Con frecuencia se ha notado que el término griego para «verdad» —aletheia— significa no-olvido (a-lethos), esto es, recuerdo. Conocer la verdad de un hombre, en sentido estricto, es recordar su ejemplo cuando ya ha dejado de existir, momento en el que adquiere un relieve y una nitidez extraordinarios. De ahí que nos conmovamos hasta la desesperación cuando “desaparece un ser querido: al morir, contemplamos por primera vez su ser verdadero, lo amamos definitivamente y desearíamos por encima de todo poder decírselo, pero entonces ya es demasiado tarde. Todo conocimiento es póstumo.”