Quotessence
Home / Topics / Matrimonio Quotes

Matrimonio Quotes

Browse 156 quotes about Matrimonio.

Matrimonio Quotes

“Los que están enamorados tienen una inclinación natural a vincularse por medio de promesas. Las canciones de amor del mundo entero están llenas de promesas de fidelidad eterna. La ley cristiana no impone sobre la pasión del amor algo que es ajeno a la naturaleza de esa pasión: exige que los enamorados se tomen en serio algo que su pasión por sí misma los impulsa a hacer. Y, por supuesto, la promesa, hecha cuando estoy enamorado y porque estoy enamorado, de ser fiel al ser amado durante toda mi vida, me compromete a ser fiel aunque deje de estar enamorado. Una promesa debe ser hecha acerca de cosas que yo puedo hacer, acerca de actos: nadie puede prometer seguir sintiendo los mismos sentimientos.”

“Uno de los factores básicos que permite la estabilidad de una pareja no es el tener buena situación económica o recursos que les permitan una sobrevivencia adecuada. Es sólo que gozan de su mutua compañía y han aprendido por sobre todas las cosas a ser amigos. Se respetan, se escuchan y realizan actividades juntos. Pueden reír, dialogar y pasear porque han aprendido a compartir. Todas estas características son propias de la amistad.”

“«La fe es una representación interior que tiene por objeto a Dios. Es una íntima comprensión, que la mente, iluminada por Dios, consigue tener de su esencia en la medida consentida» (San Cirilo) Para entenderlo mejor: de la inconsciente imagen pervertida de Dios sugerida por la serpiente deriva la imagen de un macho triunfador individualista, y esta imagen me dimensiona y me llena de contradicción. Y me mata el amor en el corazón. Porque este parámetro es incompatible con un padre o con un esposo, o con un amigo. O incluso con un sacerdote. El demonio trabaja fino para implantar en nosotros —por lo demás, de modo inconsciente— una imagen equivocada de Dios.”

“Esa pareja equilibrada no es una utopía ; existen tales parejas, a veces incluso en el mismo marco del matrimonio pero con más frecuencia fuera de él; unos están unidos por un gran amor sexual, que los deja libres en cuanto a sus amistades y ocupaciones; otros se hallan unidos por una amistad que no entorpece su libertad sexual; más raramente, los hay que son a la vez amantes y amigos, pero sin buscar el uno en el otro la exclusiva razón de vivir. Multitud de matices son posibles en la relación entre un hombre y una mujer: la camaradería, el placer, la confianza, la ternura, la complicidad, el amor, pueden ser el uno para el otro la más fecunda fuente de alegría, de riqueza y de fuerza que pueda ofrecérsele a un ser humano. No son los individuos los responsables del fracaso del matrimonio: es —en contra de lo que pretenden Bonald, Comte, Tolstoi— la institución misma la que está originariamente pervertida.”

“Muchas canciones románticas narran la historia de alguien que se ha arrepentido demasiado tarde de sus errores y que han perdido a la persona amada por no saber aprovechar las oportunidades que tuvieron para salvar su unión. Eso no es porque el vínculo se quebrante por sí mismo, sino porque uno de los involucrados o los dos no lo mantienen al no saber cuál es el auténtico sentido del amor.”

“O tal vez lo que le pasaba realmente era que se sentía sola. Tal vez se mentía a sí misma cuando decía que no necesitaba a nadie a su lado. Tal vez echaba de menos una caricia, unas palabras de ánimo, una conversación hasta altas horas de la madrugada… Su matrimonio no podía haber estado más lejos de ser perfecto; sin embargo, a veces se le hacía duro pensar que no volvería a compartir su vida con nadie.”

“¿No son precisamente esos muros invisibles de cosas silenciadas uno de los elementos más habituales de la vida en común? Con los años, las parejas se van llenando de pequeñas desilusiones, de divergencias del proyecto amoroso que creyeron entrever en la primera pasión, de fallos propios y ajenos, rendiciones, aceptación acomodaticia de sus egoísmos y su cobardía. Con los años, el otro o la otra cada vez está más cerca en las rutinas pero más lejos en lo esencial. Hasta llegar a convertirse, en ocasiones, en perfectos extraños. Y los peores son los extraños bien sincronizados, aquellos que entran y salen juntos, que van de vacaciones, que cenan con los amigos y jamás discuten, pero que luego, cuando están los dos solos, ni se miran a los ojos, sideralmente separados por el telón de hierro de todo lo que han dejado de compartir y decirse.”

“Es preciso pasar por toda una serie de experiencias de amor fallidas para no buscar inconscientemente en la pareja un eco del amor materno y paterno. Este tardío proceso de desvinculación del amor materno y paterno suele ir acompañado de dolorosas experiencias de renuncia y pérdida. Quien decide resolver un problema mediante el amor ha de tener valor suficiente para superar los desengaños y permanecer paciente a pesar de los reveses.”

“Sé sin lugar a dudas que vamos a tener muchos buenos momentos. No importa lo que la vida nos lance, vamos a hacer grandes recuerdos juntos, Quinn. Eso es un hecho. Pero también vamos a tener días malos y días tristes y días que probarán nuestra determinación. Esos son los días que quiero que sientas el peso absoluto de mi amor por ti. Prometo que te amaré más durante las tormentas de lo que te amaré en los días perfectos. Prometo amarte más cuando estés sufriendo que cuando estés feliz. Prometo amarte más cuando seamos pobres que cuando andemos en riquezas. Prometo amarte más cuando estés llorando que cuando estés riendo. Prometo amarte más cuando estés enferma que cuando estés sana. Prometo amarte más cuando me odies que cuando me ames. Y prometo... juro... que te amo más al leer esta carta que cuando la escribí. No puedo esperar a pasar el resto de mi vida contigo. No puedo esperar para arrojar luz a todos tus perfectos.”

“Il sogno segreto di Sebastiano non è tanto l'amore eterno, la perfetta irraggiungibile intesa in ogni aspetto possibile della coppia (faccenda anche noiosa), ma una salutare amicizia, un inossidabile sodalizio fraterno. Guarda Duccio nuotare al largo mentre Checco si tiene più a riva facendo il morto. L'amore è essersi simpatici, pantofole sdrucite, baruffe, sacche di noia in agguato. Tutto qui. Una cosa bella, al limite dello sdolcinato - ma detta dal compagno non era sdolcinata -, che Duccio gli ha detto qualche mese fa è stata: "Ti sceglierei ancora." Tutto qui.”

“Una volta sposati non si discute più d'amore e, quando si sente il bisogno di dirne, l'animalità interviene preso a rifare il silenzio. Ora tale animalità può essere divenuta tanto umana da complicarsi e falsificarsi, ed avviene che, chinandosi su una capigliatura femminile, si faccia anche lo sforzo di evocarvi qualcosa che non c'è. Si chiudono gli occhi e la donna diventa un'altra per ridivenire lei quando si abbandona”

“Credo che si 'barcolli' d'amore per via di un vuoto interiore. Uno spazio impercettibile. Un appetito mai appagato. È la comparsa fortuita di una promessa di sazietà, talvolta affascinante, talvolta brutale, a riaprire una crepa, a rivelare i nostri vuoti e a mettere in discussione le cose che consideravamo acquisite e immutabili - matrimonio, fedeltà, maternità - ,quella promessa inattesa, quasi mistica, ci mostra chi siamo veramente, e al contempo ci spaventa, ci fa spiegare le ali verso l'ignoto e accende il nostro appetito, la nostra urgenza di vivere, perché se già sospettavamo che niente è eterno, ora all'improvviso ne abbiamo la certezza, così come sappiamo che non resterà alcun ricordo, alcuna carezza, nessun profumo di pelle, nessun sapore di sangue, nessun sorriso, nessuna parola cruda, nessuna indecenza, nessun avvilimento: all'improvviso scopriamo che il presente è l'unica eternità possibile. "Danzando sull'orlo dell'abisso”

“In quale corpo era incarnato ora suo marito? Se era rinato in forma umana, lo avrebbe riconosciuto qualora le fosse passato accanto per strada? Che cosa significava l'asserire, a proposito del sacramento del matrimonio, che sarebbero rimasti legati per sette vite? Per quanto ne sapeva lei, quell'ultimo matrimonio sarebbe potuto essere il settimo per lei. L'emozione la spingeva a un'interpretazione letterale; anelava a una rassicurazione tangibile. Il sanscrito tranquillizzate del volumetto verde rilegato in tela le passava tra le labbra, ma pur dandole la pace - quando recitava la Gita le salivano di rado le lacrime agli occhi - non rispondeva a nessuna delle sue domande. E mentre la saggezza antica si rivelava così spesso priva di consolazione, la fotografia, quella crudele arte moderna, contribuiva a impedire che anche l'immagine del viso di suo marito fosse sbiadita dal tempo.”

“«Ehilà, reginetta di bellezza, sei pronta?» la voce di Rhage lo raggiunse in bagno. «O hai in mente di depilarti le sopracciglia?» Qhuinn diede una rapida controllata alle basette con la mano. A posto. «Vaffanculo, Hollywood», strillò al di sopra del getto d'acqua. Chiuse il rubinetto e uscì dalla doccia, asciugandosi mentre tornava in camera da letto. Ritto accanto a un Tohr tutto sorridente, Rhage teneva le braccia dietro la schiena. «Bel modo di parlare al tuo cazzo di stilista.» Qhuinn li guardò torvo. «Se lì dietro avete un tessuto hawaiano vi uccido.» Rhage guardò Tohr, sogghignando. Quando l'altro fratello annuì, Hollywood tirò fuori quello che nascondeva dietro il corpo mastodontico. Qhuinn rimase impietrito. «Un momento… quello è uno…» «Smoking, credo che si chiami così», lo interruppe Rhage. «S–M–O–K–I–N–G.» «È della tua taglia», disse Tohr. «E Butch dice che lo stilista è il migliore su piazza.» «Ha lo stesso nome di un'automobile», bofonchiò Rhage. «Non ci si crede… uno tutto pieno di sé, con la puzza sotto il naso…» «Ehi, avete visto anche voi Honey Boo Boo?» chiese Lassiter, piombando nella stanza. «Woooow, bello smoking…» «Solo perché insisti ad accendere la tele su quell'orrore di reality nella sala del biliardo.» Hollywood si voltò proprio mentre V entrava dietro l'angelo. «Qhuinn non sapeva nemmeno cos'era, Vishous.» «Lo smoking?» V si accese una delle sue sigarette rollate a mano. «Per forza. È un vero maschio.» «Allora vuol dire che Butch è una ragazza», fece notare Rhage. «Perché l'ha comprato lui.» «Ehi, quanta gente, siamo già nel pieno della festa», esclamò Trez, sopraggiungendo insieme ad iAm. «Oh, bello smoking. Non è un Tom Ford?» «Non era un Dick Chrysler?», scherzò Rhage. «O un Harry GM… no, aspetta, questa suona come una battutaccia…» «Meglio che ti vesti, Raperonzolo.» V controllò l'orologio. «Non abbiamo molto tempo.» «Questo sì che è un signor smoking», sentenziò Phury, spalancando la porta insieme a Z. «Ne ho uno identico.» «Fritz ha già acceso le candele», annunciò Rehv alle spalle dei gemelli. «Ehi, bello smoking. Ne ho uno identico.» «Anch'io», ribadì Phury. «Il taglio è fantastico, vero?» «Le spalle, giusto? Tom Ford è il migliore…» Un pandemonio. Totale. Assoluto. Osservando la scena, con tutti quei vampiri che parlavano uno sopra l'altro, dandosi il cinque e scambiandosi pacche sul sedere, Qhuinn rimase per un attimo senza fiato. Poi abbassò gli occhi sull'anello che gli aveva regalato Blay. Avere una famiglia era… proprio, incredibilmente meraviglioso. «Grazie», disse piano. Tutti si bloccarono di colpo, voltandosi verso di lui e guardandolo, immobili, in perfetto silenzio. Fu Z a prendere la parola, con gli occhi gialli che brillavano. «Mettiti il vestito della festa. Ci vediamo giù di sotto, playboy.» Le pacche sulle spalle si sprecarono via via che tutti, uscendo, lo salutavano. Poi Qhuinn rimase da solo con il suo smoking. «Coraggio, diamoci una mossa», disse all'abito.”

“L'amore coniugale. Che è più indefinibile dell'amore in sé, e dell'innamorarsi, la cosa più semplice del mondo, la più facilmente gestibile supportata da regole quasi infallibili. L'amore "in casa", come lo chiama talvolta per scherzo Duccio, va coltivato, accudito, salvaguardato. Mai abbassare la guardia. Non tanto perché la sciattezza è sempre in agguato, e non c'entrano, se non in parte, le pantofole sfondate, la tuta da ginnastica sporchiccia indossata tra le pareti domestiche, il famoso tubetto di dentifricio mal strizzato, no, queste cose, seppur a volte sgradevoline, hanno un loro potere d'innocuo intenerimento. La vera trascuratezza è tornare a casa e sbuffare perché l'altro non ha svuotato la lavatrice - né tantomeno ci ha pensato l'imbambolata filippina part-time - e rinfacciarlo con segreta soddisfazione: "E' mai possibile che devo fare tutto io in questa casa?" La sciattezza, l'incuranza, sta nell'allevare quel mostro a più teste di nome risentimento.”

“-Parece que no te cae demasiado bien -dijo Daniel, acercándose más hacia él para que nadie pudiera oírlos-. ¿Por qué lo has invitado? En realidad, Jennsen no le había caído mal hasta hacía unos quince minutos. -Por lo mismo que invité a todos los demás. Porque es rico. -No entiendo cómo podría serte de utilidad a no ser que pretendas robarle. -Ni en broma. -Hummm. Y supongo que eres consciente de que aunque sea rico, la heredera con la que tienes que casarte debe ser una mujer.”

“Aunque resulte claro, más allá de toda duda, que el matrimonio con el ser amado no tiene posibilidad de llevar a la felicidad, cuando ni siquiera puede ofrecer otra vida que la de atender a un inválido incurable, de pobreza irremediable, de exilio, o de vergüenza, el eros nunca duda en decir: «Mejor esto que separarnos; mejor ser desdichado con ella que ser feliz sin ella. Dejemos que se rompan nuestros corazones con tal de que se rompan juntos». Si la voz dentro de nosotros no dice estas palabras, no es la voz del eros.”

“Sobre todo cuando eran hombres jóvenes y andaban con sus prometidas, sus novias o sus esposas de bracete por las calles, como exhibiéndolas. Para mí no eran sino ladrones de lo más hermoso que existe en el mundo. Y lo más hermoso del mundo no puede ser propiedad de nadie. Cómo se podía admitir que a una mujer joven y hermosa se le exigiera firmar Fulana de Sutano, Mengano o Perengano de tal. El de, allí, no es de nadie. Por eso me alegro cuando las mujeres hermosas engañan a sus maridos y los dejan con el de del dedo propietario rascándose los cuernos. Alguna vez se acabarán los hombres, pensaba de chico, y todos andaremos mucho mejor.”

“Fue en la cocina donde empecé a comprender el significado de la palabra "esposa”. Ahí estábamos, una pareja de 24 años: un día éramos una estudiante de doctorado y un artista, y al día siguiente éramos marido y mujer. Antes siempre habíamos puesto juntos sobre la mesa las rudimentarias comidas que tomábamos. Ahora, de pronto, Stefan estaba cada noche en su taller, dibujando o leyendo y yo estaba en la cocina, esforzándome por preparar y servir una comida que ambos pensábamos que debía ser adecuada. Recuerdo pasar me cobra y media preparando algún espantoso plato de cuchara sacado de una revista femenina para terminar engulléndolo los dos en 10 minutos, pasarme después una hora limpiando los cacharros y quedarme mirando el fregadero, pensando: "¿Será esto así durante los siguientes cuarenta años?”.”