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Enfermedad Quotes

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Enfermedad Quotes

“Supongo que, a fin de cuentas, todo depende de tu experiencia personal. Las mujeres estamos acostumbradas a que nos pasen cosas que pueden considerarse «enfermedades» (calambres, hemorragias, náuseas matutinas, hinchazón, dos tetas enormes que duelen que te cagas) pero que, en realidad, solo son consecuencias de estar vivas; de modo que, cuando nos ponemos enfermas de verdad, no nos asustamos. Nuestro cuerpo está sufriendo espasmos y expulsando cosas continuamente.”

“La peor consecuencia de la vejez es que los demás invaden tu intimidad. Ya nadie respeta las manías, las costumbres, tu forma particular de hacer las cosas, desde la higiene a la organización del día. Alguien, con la intención de ayudar, se ocupa de ti. Pero ocuparse de ti es ocupar tu territorio íntimo. La independencia perdida de mi padre le transformó en un señor malhumorado. La incapacidad para valerse solo le enfrentó con los demás.”

“Te miré directamente a los ojos y me enamoré de ti. Me hipnotizaste con tu aliento a verdades envenenadas y me dispuse a nadar en tus pupilas negras. Me ahogué entre mentiras susurradas y cortes trazados en el alma, a traición. Te convertiste en mi religión. Te rendía culto bajo el dolor escondido en una sonrisa. I looked you straight in the eyes and I fell in love with you. You hypnotized me with your breath of poisoned truths and I set out to swim in your black pupils. I drowned in whispered lies and cuts drawn in the soul, treacherously. You became my religion. I worshipped you under the pain hidden in a smile.”

“Mis dolencias aparecen de forma traicionera, nunca se sabe cuándo. Algo sucede en mi cuerpo, y lo primero que me duelen son los huesos. Es un dolor desagradable, empalagoso y constante. No desaparece durante horas, y a veces ni siquiera durante días. No es posible esconderse de este dolor, no hay ni pastillas ni inyecciones para calmarlo. Tiene que hacerme daño, igual que un río está obligado a fluir y el fuego a arder. Me recuerda cruelmente que estoy hecha de efímeras partículas materiales que se desgastan a cada segundo. ¿Podría acostumbrarme a él? Vivir como viven las personas en las ciudades de Oswiecim -la Auschwitz nazi- o Hiroshima, sin pensar en absoluto en lo que ocurrió anteriormente allí. Simplemente viven. Al dolor de huesos le siguen el dolor de estómago, de intestino, de hígado, de todo lo que tenemos dentro. Un dolor persistente, que solo la glucosa es capaz de atenuar parcialmente, por lo que siempre llevo unas ampollas en mis bolsillos. Nunca sé cuándo puedo sufrir un ataque, cuándo voy a sentirme peor. A veces tengo la impresión de que estoy construida únicamente con síntomas de enfermedad, de que soy un fantasma hecho de dolor. Cuando no consigo reponerme, imagino que en el estómago, desde el cuello hasta el perineo, tengo una cremallera y que la voy abriendo lentamente, de arriba abajo. Y después saco las manos de las manos, las piernas de las piernas y la cabeza de la cabeza. Salgo de mi propio cuerpo y este cae como un montón de ropa vieja. Soy pequeña y delicada, casi transparente. Mi cuerpo es como el de una medusa: blanco, lechoso, fosforescente. Solo esa fantasía es capaz de proporcionarme cierto alivio. Me ayuda a liberarme también.”

“Si queremos experimentar el amor, la alegría, la paz del cielo desde ahora, debemos hacerlo en Cristo. Eso no significa que se nos evitará el dolor. San Pablo identifica sus sufrimientos con una crucifixión que acepta de buen grado. Si ni Jesús ni Pablo quedaron eximidos de sufrimientos, nadie debería esperar quedar eximido.”

“Si de repente «sufrir en vez de ella» se convirtiera en una posibilidad real, entonces por primera vez nos daríamos cuenta de la importancia de su significado. ¿Se nos ha permitido esto alguna vez? Se le permitió a una Persona (Jesucristo), según nos han contado, y me doy cuenta de que ahora puedo volver a creer que Él hizo en nombre de otro todo lo que es posible hacer en ese sentido. Y Él contesta a nuestro balbuceo: «No puedes y no te atreves. Yo pude y me atrevi.»”

“Los contagiados empezaban a tiritar con un frío de lápida en los huesos y a poco eran presas del estupor. Se quedaban como imbéciles, consumiéndose en la fiebre, llenos de manchas, cagando sangre, con delirios de fuego y de naufragio, cayéndose al suelo, los huesos de lana, las piernas de trapo y un gusto de bilis en la boca, el cuerpo en carne viva, una pústula roja al lado de otra azul y otra amarilla y otra negra, vomitando hasta las tripas y clamando a Dios que se apiade y que los deje morir de una vez, que no aguantan más, que la cabeza les revienta y el alma se les va en mierda y espanto".”

“Irónicamente, el modo en que hemos organizado el mundo para mejorar la eficiencia, el desarrollo económico y nuestro estilo de vida - los esfuerzos generalmente útiles para transformar el planeta en una aldea global- nos ha hecho más susceptibles que en 1918 a los efectos de las enfermedades infecciosas.”

“Aunque resulte claro, más allá de toda duda, que el matrimonio con el ser amado no tiene posibilidad de llevar a la felicidad, cuando ni siquiera puede ofrecer otra vida que la de atender a un inválido incurable, de pobreza irremediable, de exilio, o de vergüenza, el eros nunca duda en decir: «Mejor esto que separarnos; mejor ser desdichado con ella que ser feliz sin ella. Dejemos que se rompan nuestros corazones con tal de que se rompan juntos». Si la voz dentro de nosotros no dice estas palabras, no es la voz del eros.”

“Come lo que te haga feliz, habla de lo que te haga feliz, quiere a quien te haga feliz, corre si te hace feliz, no te muevas si eso te hace feliz, fuma si te da tranquilidad, no fumes si fumar te disgusta. No te quites la sal, ni el azúcar, ni el amor, ni la poesía, ni el mar, ni el colesterol, ni los sueños, y quiere a tus amigos y déjalos quererte, y no te opongas a tu destino, porque esa enfermedad no la sé curar. Teodoro Césarman.”

“La enfermedad es el fruto de un conflicto entre el alma y la personalidad. El alma representa nuestra orientación trascendente, y la personalidad, los intereses inmanentes. El conflicto entre ellas dramatiza la lucha entre la voluntad de transformación y de evolución frente a la de conservación y resistencia al aprendizaje; entre el anhelo de crecimiento, por una parte, y el deseo de bienestar, por la otra. El hombre, en tanto vive, habita una situación permanente de conflicto, no como un valor negativo, sino como el motor de su proceso de búsqueda de completud, de manera que la enfermedad no sería una condición circunstancial sino un dato inseparable de la esencia humana, siempre que entendamos por enfermedad la manifestación visible de una condición de incompletud o inacabamiento.”

“La enfermedad está estructurada como lenguaje, y los síntomas son significantes, es decir, señales que expresan simbólicamente la naturaleza del defecto del alma, que es la causa y sostén del dolor actual. Esto implica que la enfermedad siempre tiene sentido y que aunque sea aparentemente 'ineficaz' para resolver los conflictos de la vida no por ello deja de portar una significación que indica, si se la lee adecuadamente, el mensaje que el alma intenta transmitir a la conciencia.”

“El tema del amianto…, a ella le imprime cierto rumbo. Hace que el cáncer parezca algo más importante que una pequeña desgracia personal, que parezca algo más que pura y absurda mala suerte. La conecta con el mundo. Con la historia, con la política, con la justicia. Y entiendo por qué se aferra a eso. Porque creo que ésa es la parte más dura cuando uno enferma, vivir en un universo separado de todos los demás, como exiliado en un país extranjero.”

“—Pero lo más difícil del mundo es llegar a entender lo que «quieres». A mí me parece que eso que has planeado durante tanto tiempo era una enorme crisis existencial. Otra vez el pasado, pinchándole el cuello como una etiqueta con las instrucciones de lavado, y Shep nunca había sido capaz de entender del todo esa palabra. Existencial. —Puede que al final resulte que no quiero nada en especial. —¿Y entonces? ¿Qué harías? ¿Pasarte el día tumbado y dormitando? Mírame a mí. Sinceramente, no es una perspectiva emocionante. Al contrario, sonaba fantástico. Sólo faltaba una hora y veinte minutos para que sonara el despertador. —No puedes disfrutar de este tiempo libre porque es algo impuesto —dijo Shep—. Y porque te sientes fatal. Por eso es precioso el tiempo que tenemos mientras nos sentimos bien. No estoy simplemente desperdiciando mi vida haciendo chapuzas con placas de yeso en Queens. Estoy desperdiciando mi vida mientras tengo salud. Y tú más que nadie deberías apreciar lo injusto que es. Trabajamos como esclavos los pocos años que estamos en condiciones de disfrutar; lo que nos queda son los años de la vejez y la enfermedad. Nos enfermamos a cuenta de nuestro tiempo, y sólo tenemos tiempo libre cuando pesa sobre nosotros, cuando no nos sirve para nada. Cuando ya no es una oportunidad, sino una carga.”

“Antes de los 30 años, los hombres buscan la enfermedad; después de los 30, la enfermedad busca a los hombres. Proverbio chino”

“Dios se sirve de la enfermedad para mostrarnos facetas escondidas y sorprendentes del ser humano, la enfermedad tiene un sentido profundo y oculto que sólo la persona creyente puede descubrir, toda auténtica curación lleva consigo una cierta «pérdida» y Dios se revela y salva asumiendo precisamente nuestra frágil y débil condición.”

“Enfermar posee un daltónico rango perceptivo que va del arruinamiento de tu fin de semana al horror. La estación más aguda de ese tren no s haya en los extremos sino en alguna zona indefinida del trayecto: el dolor pulido hasta la condición de diamante intocable. Alguien te conecta de pronto a un cable de intensificación. Es el sublime trueno de Kant despojado de crochet lírico y vesperales caminatas digestivas; solo caverna húmeda. Una esfera sensitiva. Salvo que la esfera es un emblema de perfección. Y darle título de perfección a lo que está a punto de vivir mi madre sería maldad pura.”

“El amor es lo que queda cuando ya no queda nada más. En lo más hondo de nosotros, todos lo recordamos cuando —más allá de nuestros fracasos, de nuestras separaciones, de las palabras a las que sobrevivimos— desde la oscuridad de la noche se eleva, como un canto apenas audible, la seguridad de que, por encima de los desastres de nuestras biografías, más allá incluso de la alegría, de la pena, del nacimiento, de la muerte, existe un espacio que nadie amenaza, que nadie ha amenazado nunca y que no corre ningún peligro de ser destruido: un espacio intacto que es el del amor que ha creado nuestro ser.”

“Por mucho que se mejore el material en bruto de un hombre, aún tenemos algo más: la auténtica y libre elección de ese hombre, basada en el material que se le facilita, de anteponer su propio beneficio o relegarlo a un último lugar. Y esta libre elección es lo único que le concierne a la moral. El material psicológico malo no es un pecado sino una enfermedad. No necesita del arrepentimiento sino de la curación. Y por cierto, esto es muy importante. Los seres humanos se juzgan unos a otros por sus actos externos. Dios los juzga por sus elecciones morales.”

“La mentira consiste en pretender que todo acto sexual al que te sientes tentado es ipso facto saludable y normal. Pues bien; esto, desde cualquier punto de vista, y sin ninguna relación con el cristianismo, tiene que ser una insensatez. Ceder a todos nuestros deseos evidentemente conduce a la impotencia, la enfermedad, los celos, la mentira, la ocultación y todo aquello que es lo opuesto a la felicidad, la franqueza y el buen humor. Para cualquier tipo de felicidad, incluso en este mundo, se necesitará una gran dosis de control, de modo que lo que pretende cualquier clase de deseo fuerte, ser sano y razonable, no cuenta para nada. Todo hombre cuerdo y civilizado debe tener un conjunto de principios según los cuales elija rechazar algunos de sus deseos y permitir otros. Un hombre hace esto basándose en los principios cristianos; otro, en principios de higiene; otro, en principios sociológicos.”

“La esperanza es una continua expectativa de un deseo o vida eterna. Los cristianos que más hicieron por este mundo fueron los que más pensaron en el otro mundo. Si nuestro objetivo es el cielo, la tierra se nos dará por añadidura; si nuestro objetivo es la tierra, no tendremos ninguna de las dos cosas. Parece una extraña regla, pero algo parecido puede verse funcionando en otros asuntos: La salud es una gran bendición, pero en el momento en que hacemos de ella uno de nuestros objetivos directos y principales, nos convertimos en unos hipocondríacos y empezamos a pensar que estamos enfermos. Es probable que disfrutemos de salud sólo si deseamos más otras cosas… comida, juegos, trabajo, diversión, aire libre. Del mismo modo, jamás salvaremos a la civilización mientras la civilización sea nuestro principal objetivo. Debemos aprender a desear otras cosas aún más.”

“La vejez es la enferma-edad: la enfermedad. La única enfermedad incurable que hay en el mundo y que mata a la gente antes de que ésta muera. Salvo mamá, que parecía cada vez más joven y más hermosa con sus cabellos rubios y sus ojos azules de cielo de atardecer. Hay bellezas sublimadas, como la de mamá, en las que el alma rejuvenece cada día y adquiere la perfección de una flor inextinguible. La belleza de mamá daba a su sonrisa el perfume de esa flor.”

“El amor de Jesús por nosotros tiene su máxima expresión en su hora, en su copa, en su sufrimiento: en el Misterio Pascual. Queremos experimentar lo placentero del amor. Pero el amor que causa estas sensaciones placenteras - el disfrute de la presencia del otro - no es idéntico a esas sensaciones placenteras. El amor puede subsistir en ausencia de placer. Por ejemplo, la esposa que cuida a su marido con Alzheimer. Esa mujer sufre por el bien del otro. Se dona desinteresádamente igual que Cristo. Conoce el peso de la alegría que significa el amor verdadero. Su hijo le dijo que su dedicación podría acabar con ella. ¿Prefieres que muera jugando al golf? Le respondió ella. ¿Dónde moriría más feliz esa madre: disfrutando del green o entregado al amor?”

“El sufrimiento redentor forma parte integral de nuestra historia original. Eso es lo que significa para nosotros mostrarnos a imagen y semejanza de Dios. Por el poder del Espíritu Santo, nuestro sufrimiento perfecciona nuestra caridad, mientras que nuestra caridad transforma nuestro sufrimiento en un sacrificio vivo que permite a Dios abrirse camino en nuestras vidas. No es la magnitud del sufrimiento de Cristo lo que nos ha salvado, sino la magnitud de su amor. En la Última Cena el amor transformó su sufrimiento en una ofrenda; y ese amor es la Eucaristía. La Eucaristía hizo del Calvario un sacrificio y no una mera ejecución. En la cruz Jesús invirtió la muerte, le dio la vuelta. Jesús la convirtió en ocasión de dar vida. La transformó en un don, en una oración, en un sacrificio. Enseñándonos a morir, nos enseñó a vivir. La hora de su deshonra y muerte no fue una derrota, sino una victoria de la vida y el amor sobre el pecado y la muerte. Y lo mismo se puede aplicar a nuestra propia deshonra, nuestra debilidad, nuestra aflicción, nuestros desalientos, nuestras negaciones y nuestra propia vida.”

“Los presos veían cómo esos mismos sacerdotes se negaban a amargarse; los veían gastarse ayudando a los demás; los veían dar cada día más de lo que se les exigía sin quejarse, sin pensar en ellos mismos, sin preocuparse de su propia comodidad ni de su seguridad. Los veían disponibles para los enfermos y los pecadores, incluso para quienes los maltrataban o los despreciaban. Si un sacerdote se preocupa por esa gente, decían, es que cree en algo que le hace al mismo tiempo humano y cercano a Dios.”

“Cuando algo malo sucede, puedes llorar estando solo, pero las lágrimas no cambiarán nada, sólo te sentirás más herido e impedido. Pero si aceptas tu cruz, con el tiempo aprenderás a llevarla, como demostraba el aguante de mi madre y la tranquilidad de mi padre. Hizo un gesto con la cabeza hacia el crucifijo colgado en la pared de su habitación de hospital. «Mira todo lo que sufrió Jesús», dijo. «¿Cómo puedo llorar si Él me está mirando? Lo ofrezco por la gente que no cree».”

“Tengo tres hijos minusválidos en casa. Vine a Medjugorje para pedir a Dios que los curara y quería saber por qué Él me ha enviado esta cruz. ¡Pero ahora lo entiendo! Lo entendí cuando estaba rezando. ¿Por qué no debería haberme enviado Dios esta cruz? ¡Significa que puedo llevarla! Él confía en mí y yo tengo que confiar en Él. Él me ayudará cuando sea demasiado pesada. Tengo muchas ganas de volver a casa y besar a mis hijos. Soy tan bienaventurada por tenerlos».”