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Personalidad Quotes

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Personalidad Quotes

“El pensamiento y el juicio no constituyen el único dominio de la experiencia en el que se manifiesta la fe racional. En la esfera de las relaciones humanas, la fe es una cualidad indispensable de cualquier amistad o amor significativos. «Tener fe» en otra persona significa estar seguro de la confianza e inmutabilidad de sus actitudes fundamentales, de la esencia de su personalidad, de su amor. No me refiero aquí a que una persona no pueda modificar sus opiniones, sino a que sus motivaciones básicas son siempre las mismas; que, por ejemplo, su respeto por la vida y la dignidad humanas sea parte de ella, no algo tornadizo.”

“Mantener la propia opinión sobre una persona, aunque la opinión pública o algunos hechos imprevistos parezcan invalidarla, mantener las propias convicciones aunque éstas no sean populares: todo eso requiere fe y coraje. Tomar las dificultades, los reveses y penas de la vida como un desafío cuya superación nos hace más fuertes, y no como un injusto castigo que no tendríamos que recibir nosotros, requiere fe y coraje.”

“La enfermedad es el fruto de un conflicto entre el alma y la personalidad. El alma representa nuestra orientación trascendente, y la personalidad, los intereses inmanentes. El conflicto entre ellas dramatiza la lucha entre la voluntad de transformación y de evolución frente a la de conservación y resistencia al aprendizaje; entre el anhelo de crecimiento, por una parte, y el deseo de bienestar, por la otra. El hombre, en tanto vive, habita una situación permanente de conflicto, no como un valor negativo, sino como el motor de su proceso de búsqueda de completud, de manera que la enfermedad no sería una condición circunstancial sino un dato inseparable de la esencia humana, siempre que entendamos por enfermedad la manifestación visible de una condición de incompletud o inacabamiento.”

“Una de las hazañas favoritas de los padres y de las madres es la de ser “el mejor padre del mundo” o “la mejor madre del mundo”. En realidad usan a sus hijos como un instrumento que les sirve para llenar sus vidas. Tienen una vida vacía y, con exagerados gestos de sobre-protección encuentran un motivo para sentir orgullo y status social. Estas personas hablan todo el tiempo y sin que les preguntes sobre sus hijos. Hablan de todo lo que hacen por sus hijos. Hablan de todo lo que se sacrifican por sus hijos. Hablan de todo el esfuerzo que ellos realizan para sacarlos adelante. Hablan de todo lo que los quieren, hablan de todo lo que los defienden. Y por la sobre-protección, el hijo se queda sin Autoestima. Se convence de que es un perejil que todo lo que tiene y todo lo que logró en su vida, es gracias a su “excelente madre” o a su “gran padre”. En la práctica, estas personas que tienen a la “hazaña de los mejores padres” como hazaña principal de sus vidas… anulan la personalidad a sus hijos. (Martín Ross. El Mapa de la Autoestima)”

“Las personas se transformaron en seres vivos. Hasta entonces, había supuesto que eran lo que él pretendía ser —lisas piezas de cartón sobre las que se dibujaba una imagen convencional—, pero cuando paseaba por los patios de noche y veía por las ventanas cómo unos cantaban y otros charlaban y otros estudiaban, se formó en él, por un proceso en que la razón no intervenía, la convicción de que eran seres humanos con sentimientos semejantes a los suyos.”

“Los únicos artistas que he conocido que sean personalmente interesantes son los malos artistas. Los buenos, existen sólo en lo que hacen, y por lo tanto son completamente faltos de interés en lo que son. Un gran poeta, un auténtico gran poeta, es la menos poética de todas las criaturas. Pero los mediocres son fascinantes.”

“Ella apreciaba la franqueza, el corazón abierto, el carácter impaciente antes que nada. El calor y el entusiasmo aún la cautivaban. Ella sentía que podía confiar mucho más en la sinceridad de aquellos que en alguna ocasión podían decir alguna cosa descuidada o ligera, que en aquellos cuya presencia de ánimo jamás variaba, cuya lengua jamás se deslizaba.”

“Conocía aquel carácter y se reconocía en él, el de los perpetuamente cabreados con el mundo, el de los que creían que la vida les debía algo y se revolvían ante la sangrante injusticia de que siempre les fuera negado. Sintió lástima. Sin duda era una travesía por el desierto, y lo peor era que si nadie te rescataba, estabas condenado a morir loco y solo... Eso sí, con dos cojones.”

“No sabía qué era el carácter, ni qué grado de coacción era necesario para que se rompiera y se adaptara a una nueva forma que no se parecía en nada a la persona que la «Familia», los «Amigos íntimos» e incluso los «No tan íntimos» imaginaban haber conocido. Era posible incluso que el «carácter» y la «personalidad», su prima más superficial, fueran sutilezas, meros detalles, caprichos ornamentales de la buena salud, entretenimientos opcionales, como los bolos a los que los enfermos no se podían permitir jugar.”