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Hijos Quotes

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Hijos Quotes

“Algunos padres confunden su rol. Eligen ser “amigos” de sus hijos e hijas. En el papel parece bonito, pero es un autoengaño. Los adolescentes no necesitan padres que hablen como ellos, ni que se vistan como adolescentes, ni que parezcan simpáticos porque los acompañan a sus conciertos musicales. Los hijos necesitan padres, no adultos que se hacen los simpáticos. Si quieres que tu hijo tenga diversión, llévalo al circo. Pero no estás para divertir a tu hijo, sino para guiarlo.”

“Una madre es un jardín eternamente floreciente, donde sus flores no cesan de producir el dulce néctar que alimenta, donde la belleza es más profunda que las formas y los colores, donde cada pétalo que surge lleva algo más de sabiduría, donde cada gota de agua que lo riega está colmada del amor que permite que trascienda.”

“Tengo tres hijos minusválidos en casa. Vine a Medjugorje para pedir a Dios que los curara y quería saber por qué Él me ha enviado esta cruz. ¡Pero ahora lo entiendo! Lo entendí cuando estaba rezando. ¿Por qué no debería haberme enviado Dios esta cruz? ¡Significa que puedo llevarla! Él confía en mí y yo tengo que confiar en Él. Él me ayudará cuando sea demasiado pesada. Tengo muchas ganas de volver a casa y besar a mis hijos. Soy tan bienaventurada por tenerlos».”

“Una de las hazañas favoritas de los padres y de las madres es la de ser “el mejor padre del mundo” o “la mejor madre del mundo”. En realidad usan a sus hijos como un instrumento que les sirve para llenar sus vidas. Tienen una vida vacía y, con exagerados gestos de sobre-protección encuentran un motivo para sentir orgullo y status social. Estas personas hablan todo el tiempo y sin que les preguntes sobre sus hijos. Hablan de todo lo que hacen por sus hijos. Hablan de todo lo que se sacrifican por sus hijos. Hablan de todo el esfuerzo que ellos realizan para sacarlos adelante. Hablan de todo lo que los quieren, hablan de todo lo que los defienden. Y por la sobre-protección, el hijo se queda sin Autoestima. Se convence de que es un perejil que todo lo que tiene y todo lo que logró en su vida, es gracias a su “excelente madre” o a su “gran padre”. En la práctica, estas personas que tienen a la “hazaña de los mejores padres” como hazaña principal de sus vidas… anulan la personalidad a sus hijos. (Martín Ross. El Mapa de la Autoestima)”

“Cuando hay una discusión, cuando se cometen errores, cuando alguien hace algo inadecuado, cuando se está enojado, en todos esos casos, y en otros, conviene callar y escoger el mejor momento y esperar a tener otra actitud para decir algo. Hablar por hablar no es señal de una buena comunicación. Como en una partitura musical, los silencios, también son música.”

“Cuando aparecía, no decía nada acerca de mis luchas personales. Sólo a través de la oración entendí finalmente que yo no era diferente de cualquier otra persona que sufría. Nuestra Señora permanecía en silencio sobre mi situación por respeto a mi libre albedrío y por amor a todos sus hijos los que la podían ver, como los que no la podían ver. Me di cuenta que, como una buena madre, Nuestra Señora no tenía favoritos.”

“Convertida la educación en aprendizaje social, la escuela podrá anticipar a los niños lo que éstos devolverán a la sociedad cuando sean hombres. El alimento, el vestido, el juguete, el libro, la herramienta, deben ser dados gratuitamente, para educar al niño en una atmósfera de solidaridad y de confianza, para enseñarle que todos los padres trabajan para todos los hijos.”

“hay una explicación para el que los padres miren a sus hijos como los miran cuando éstos ya están dormidos y con la luz apagada. Y es que un niño despierto e iluminado difícilmente podría soportar la intensidad de esa mirada tan posesiva como liberadora: su amor sin límites, su infinito agradecimiento, el terror por todo lo que puede llegar a pasarles a los pequeños grandes y, por lo tanto, a los grandes pequeños. Padres e hijos son lo mismo. Unidos hasta que la muerte los separa y proyectándose desde el pasado hacia la eternidad más allá de vientos y de desiertos que no dejan de estirarse como quien se despereza. Gritándose de un lado a otro de un abismo finalmente insalvable, pero igual, siempre y para siempre, planificando puentes en cuyos extremos, unidos pero enfrentados, , aunque se desee que el otro estuviera aquí, sin esperar, ambos emprenden una y otra vez, todas las veces que puedan y se pueda, el cruce sobre le más pleno de los vacíos”

“Se van marchando. Un día se marchan los siete años, pum. Otro día se marchan los coho, pum. Otro día se van los nueve, pum. Y después no los busque por ninguna parte, porque, si los encuentra, seguro que ya no son sus hijos. Sino parecidos. Con sus apellidos. Con algunos gestos de entonces, eso sí. [...] Se han ido y ya no vuelven. Y tú entonces te dices dónde leñes has estado mirando y qué has estado haciendo todo este tiempo.”

“Por definición un adolescente es una persona que está en transición. Va de paso. Por lo tanto, no es una persona que está “completa”, en el sentido, que aún le falta terminar su proceso, que le permita decir, “llegué, ya soy adulto”. Eso implica que exigir que todo lo que haga el adolescente esté en su lugar, que sea medido, equilibrado y ecuánime, es una utopía. El adolescente se va a equivocar y muchas veces, precisamente porque es un individuo que está en proceso, y en muchos sentidos, realizando acciones que en ensayo y error, le van mostrando el camino por el cual debe andar.”

“Siempre he estado convencido de que el primer mordisco de la enfermedad de mi madre se llevó lo que yo más quería: el beso de buenas noches. Yo pensé que, como el rezo juntos antes de dormir, era otra pérdida de la edad. Una más de las catástrofes de hacerte mayor. Como que dejara de ordenarme la ropa, de removerme el Cola-Cao o de preguntarme al volver del colegio si tenía muchos deberes. Un día las madres dejan de darte el beso de buenas noches, se fue el beso de buenas noches y vinieron la hipoteca del piso y las letras del coche, en mi caso una noche no llegó el beso y aguardé silencioso. La oscuridad se transformó en hostil, lúgubre, inhóspita. Puede que otras noches yo mismo la llamara, pero llega la noche en que no te sientes autorizado para gritarle mamá, ¿vienes? Y no viene nadie. Puede que cuando despiertas a la mañana siguiente seas más adulto, más independiente, pero esa noche tan sólo eres más infeliz. La segunda noche consecutiva sin beso, lloré en silencio. Sentí algo amputado adentro. Si te arrancan un brazo, dudo que duela como perder ese beso.”

“Bueno, lo más duro de la paternidad es readaptarte. Cuanto mejor se te dé, mejor padre serás. En ese momento no hice mucho caso de ese consejo, pero a medida que se agravaba la enfermedad de Jacob, pensé en ello con más frecuencia y comprendí cuán sabio era. Todos decimos que queremos que nuestros hijos sean felices, felices y sanos, pero no queremos eso. En realidad deseamos que sean como nosotros, o mejores que nosotros. En eso somos muy poco imaginativos, y no estamos preparados para aceptar que puedan ser peores. Supongo que eso sería pedir demasiado, debe de ser un recurso de la evolución: si fuéramos tan conscientes de lo que se puede torcer, nadie tendría hijos.”

“Al estar la admiración a los padres sustentada en las hazañas de los padres, la misma cae en declive en la adolescencia. Si antes patear una pelota lejos era hazaña, el hijo ve que él mismo la puede patear más lejos. Entonces, el niño, para sentir que “creció”, y que pasó de la etapa anterior, necesita demostrarse que ya no considera a sus padres sus héroes. El hijo sabe que la dependencia al amor y aprobación de ellos era un síntoma de su admiración, y de su etapa anterior. Ahora, para probarse a sí mismo que ya no tiene esa dependencia, realiza intencionalmente acciones que sabe que serán reprobadas por los padres. Hacer todo aquello que cause disgusto a los padres puede ser hazaña, porque demuestra, en esta etapa, que ya superó la admiración que antes les tenía, debido a que es capaz de afrontar a intención su desaprobación. El hijo se necesita demostrar a sí mismo que ya no teme su desaprobación, que ya no teme su desprecio, porque, cuando eso lo demuestra, entonces sabe que creció.”

“Porque esta exigencia de que todas las mujeres tengan hijos no tiene la menor lógica. Si te detienes a pensar un momento cómo está el mundo, te das cuenta de que están naciendo un montón de niños: el planeta no necesita realmente que todas traigamos más niños. Especialmente bebés del Primer Mundo, con su feroz consumo de petróleo, bosques y agua, y eructando sin parar emisiones de carbono y basuras. Los niños del Primer Mundo se están comiendo el planeta como termitas.”