Quotessence
Home / Topics / Odio Quotes

Odio Quotes

Browse 92 quotes about Odio.

Odio Quotes

“Ma il loro tesoro era rimasto, oro e non soltanto oro. Qualcosa si trova ancora — ma chi la trova non lo dice mai perché, vedi, gliene resterebbe solo un terzo: questa è la legge per chi trova i tesori. Loro vogliono tutto, così non ne parlano. A volte oggetti preziosi, a volte gioielli. È incredibile tutto quello che la gente trova e vende in gran segreto a qualche individuo guardingo che pesa e misura, esita, fa domande che restano senza risposta, poi dà in cambio del denaro. [...]In tutte le isole, da nessuna parte, non si sa da dove. Perché è meglio non parlare di tesoro. Meglio non dirlo. Sì, meglio non dirlo. Non ti dirò che a malapena ascoltavo i tuoi racconti. Desideravo la notte e il buio e l’ora in cui si aprono i fiori lunari. Cancella la luna, tira giù le stelle, Amami al buio, perché il buio è il nostro destino presto, presto. Come gli spavaldi pirati, approfittiamo al massimo di ciò che abbiamo, nel migliore e nel peggiore dei modi. Non dare un terzo ma tutto. Tutto… tutto… tutto. Non tenerti nulla… No, avrei detto… sapevo quello che avrei detto. — Ho fatto un errore terribile. Perdonami. Lo dissi, guardandola, vedendo l’odio nei suoi occhi — e sentendo il mio odio che sprizzava incontro al suo. Di nuovo quel cambiamento da vertigine, l’ossessione del ricordo, lo sconvolgente ritorno all’odio. Mi hanno comprato col tuo sporco denaro, me, hanno comprato. Tu li hai aiutati. Mi hai ingannato, tradito, e farai ancora peggio, se ne avrai la possibilità. [...] … Se ero destinato all’inferno, che sia l’inferno. Basta coi falsi paradisi. Basta con la maledetta magia. Tu mi odi e io ti odio. Vedremo chi sa odiare meglio. Ma prima — prima voglio distruggere il tuo odio. Il mio odio è più freddo, più forte, e tu non avrai più nessun odio che ti scaldi. Tu non avrai più nulla. E lo feci. Vidi l’odio scomparire dai suoi occhi. Lo costrinsi a scomparire. E con l’odio scomparve la sua bellezza. Lei non fu più che un fantasma. Un fantasma nella luce grigia del giorno. Non rimase che la disperazione. Dimmi muori e morirò. Dimmi muori e guardami morire.”

“«Ma non potevo vivere col vuoto che si era impadronito di me. A un tratto ho capito che non era la mancanza di una donna a provocare quel vuoto, ma la mancanza di ciò che provavo allora. Paradossale, vero? Non credo sia necessario che finisca, intuirai il seguito. Sono divenuto un mago. Per odio. E solo allora ho capito quanto ero stato sciocco. Avevo confuso il cielo con le stelle riflesse di notte sulla superficie di uno stagno.»”

“―La vida sin odio y sin amor sería espantosa. ―Todas las peores cosas que han ocurrido en la historia, todos los males del hombre, tienen su origen en el odio o en el amor. Si no odiáramos y no amáramos, no desearíamos el mal del prójimo, no tendríamos necesidad de hacer daño a nadie, viviríamos en la más completa y segura paz. Si se hallara la glándula que produce estas dos venenosas secreciones y pudiéramos extirparla, empezaría verdaderamente la edad de oro de la humanidad.”

“Las dudas acribillaban su mente. Se decía que él no era un hombre agresivo, pero nadie conoce el ímpetu de su propia cólera hasta que el odio desencadena un ciclón.”

“Zsadist scese dall'auto e girò intorno al baule. Dopo un secolo in cui per scelta era sempre stato a stecchetto, adesso aveva messo su dodici chili abbondanti sui suoi quasi due metri di altezza. La cicatrice in faccia restava evidente, così come le fasce che gli avevano tatuato intorno al collo e ai polsi quand'era uno schiavo di sangue, ma grazie a Bella, la sua shellan, i suoi occhi non erano più due pozzi neri d'odio. Quasi più.”

“¿Sabe por qué los odio tanto a ustedes, o sea, a todos los hombres del mundo? Por todo lo que exigen a los demás como si ése fuera su derecho natural. No me malinterprete, estas exigencias no se expresan necesariamente de una forma explícita, con palabras. A veces es la forma en que los hombres tratan a las mujeres, su mirada, su sonrisa, sus gestos... Hay que estar ciega para no darse cuenta de lo mucho que confían en sí mismos. Para comprender su arrogancia, basta con ver el desconcierto que les provoca que una mujer se niegue a alguno de sus requerimientos. Nunca dejan de pensar en sí mismos como en cazadores y en nosotras como pobres presas. Nuestra obligación es ser siempre sumisas, obedecer y dar lo que se nos pide. Nosotras no pedimos ni podemos entregar nada por el simple hecho de que nos apetezca. Me repugna ese orgullo masculino estúpido y soberbio.”

“Cuando un grupo político decide tomar el poder ¿qué es lo que hace? En primer lugar, elige a sus enemigos, a la gente «diferente», judíos, gitanos, homosexuales, ateos, comunistas, anarquistas... Es una antigua regla: «¡Dadme un enemigo y moveré el mundo! ¡Permanezcamos unidos, permanezcamos juntos y destruyamos a esta escoria! ¡Llenemos las cárceles con estos infames, Dios está con nosotros!».”

“¿Cómo se podía odiar lo que hacía un hombre y no odiar al hombre? Pero años más tarde se me ocurrió que había un hombre con el que yo había puesto esto en práctica durante toda mi vida. Ese hombre era yo mismo. Por mucho que me disgustase mi cobardía o mi vanidad o mi codicia, seguía queriéndome a mí mismo. El cristianismo quiere que las odiemos del mismo modo en que odiamos esas cosas en nosotros mismos: lamentando que ese hombre haya hecho esas cosas y esperando, si es posible, que de algún modo, en algún momento, en algún lugar, el hombre puede ser curado y humanizado de nuevo.”

“Hay prejuicios que superar antes de dormir, hay odio que curar antes de dormir. Hay derechos que iniciar antes de dormir, hay paz que plantar antes de dormir. Tengo idiomas que hablar antes de dormir, tengo culturas que vivir antes de dormir. Tengo naciones que unificar antes de dormir, tengo la Tierra que humanizar antes de dormir.”

“¡Oh, corazón mío, no pierdas tu sensibilidad! ¡Que el alma de Nerón no halle cabida en este firme pecho! ¡Sea yo cruel, más no inhumano! ¡No usaré del puñal, aunque puñales serán para ella mis palabras! ¡Que mi lengua, como mi alma, sean en esto hipócritas, y por mucho que la amenace y la zahiera con mis execraciones, no consientas, alma mía, en sellarlas con la acción!”