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Verdad Quotes

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Verdad Quotes

“icen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella. Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y te impedirá, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejarás de intentarlo. Te rendirás y buscarás a esa otra persona que acabarás encontrando. Pero te aseguro que no pasarás una sola noche sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más. Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto os ha venido su nombre a la cabeza. Te librarás de él o de ella, dejarás de sufrir, conseguirás encontrar la paz (le sustituirás por la calma), pero te aseguro que no pasará un día en que desees que estuviera aquí para perturbarte… Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas que haciendo el amor con alguien a quien aprecias.”

“—Tú te interesas por mí un poquito, lo creo —admitió—. Pero no puedo basar toda mi vida en un poquito. Ni tú. Tú apoyas la tuya en Anne. No te preocupas de sí tu relación con ella es platónica o no. Solo sabes que es lo suficientemente grande como para apoyar en ella una vida. Yo no puedo apoyar la mía en los cinco minutos que me dedicas entre ella y la política. Tú no harás nada por mí, salvo verme. Es lo único que has hecho en todo este año infernal. Me dejas libremente en tu casa, y procuras por todos los medios casarme, porque eso te libera de mí. Te preocupas un poco por mí, ya lo sé —pues Clive había protestado—, pero nada tenemos que hablar, y tú no me amas. Yo fui tuyo una vez hasta la muerte, y lo sería si te hubieras preocupado de conservarme, pero ahora soy de otro… No puedo apoyarme en el dolor para siempre… y él es mío de una forma que te sorprende, pero ¿por qué no dejas de sorprenderte y atiendes a tu propia felicidad?”

“- Que quieres de ese hombre?- pregunto de repente la nodriza. - La verdad - respondio el general. - Conoces muy bien la verdad. - No la conozco - dijo el en voz ata, sin preocuparse por el servicio, que habia interrumpido abajo la colocacion de las flores y miraba hacia arriba. Volvieron a bajar la mirada inmediatamente, con un gesto mecanico y continuaron con sus quehaceres- La verdad es precisamente lo que no conozco. - Pero conoces la realidad- observo la nodriza con un tono agudo, casi agresivo. - La realidad no es lo mismo que la verdad- respondio el general- La realidad son solo detalles.”

“Mi existencia es incomprensible y ridícula. Pero nunca estuvo a mi alcance poder elegir otra. Uno no deja de ser quien es. La libertad existe solo en el futuro. En el pasado ya no se puede encontrar. Nadie puede escoger otro pasado. Todo lo que sucede tenía que suceder como sucedió. A posteriori todo es inevitable. A priori nada. Lo único que importa es despertar del sueño.”

“El mundo es «verdadero» en la medida en que refleja a Dios, el sentido de la creación, la Razón eterna de la cual ha surgido. Y se hace tanto más verdadero cuanto más se acerca a Dios. El hombre se hace verdadero, se convierte en sí mismo, si llega a ser conforme a Dios. Entonces alcanza su verdadera naturaleza. Dios es la realidad que da el ser y el sentido.”

“No Hay Salvador Más Que Tú (Soneto) No basta con ser un héroe nacional de solo una nación, tienes que ser un héroe nacional de todas las naciones, tienes que ser un héroe en cada idioma, cada religión y cada cultura; no hay salvador más que tú, tienes que ser el Divino Vivo. Que haya dioses, no uno ni tres, sino billones y billones; que cada ser humano sea un dios para sí mismo, sin miedo, sin prejuicios, sin superstición, sin ignorancia; que cada mente se eleve triunfante sobre dogma, fanatismo y la intolerancia.”

“Creyó ver el mundo entero asolado por una epidemia espantosa y sin precedentes, que se había declarado en el fondo de Asia y se había abatido sobre Europa. Todos habían de perecer, excepto algunos elegidos. Triquinas microscópicas de una especie desconocida se introducían en el organismo humano. Pero estos corpúsculos eran espíritus dotados de inteligencia y de voluntad. Las personas afectadas perdían la razón al punto. Sin embargo —cosa extraña—, jamás los hombres se habían creído tan inteligentes, tan seguros de estar en posesión de la verdad; nunca habían demostrado tal confianza en la infalibilidad de sus juicios, de sus teorías científicas, de sus principios morales. Aldeas, ciudades, naciones enteras se contaminaban y perdían el juicio. De todos se apoderaba una mortal desazón y todos se sentían incapaces de comprenderse unos a otros. Cada uno creía ser el único poseedor de la verdad y miraban con piadoso desdén a sus semejantes. Todos, al contemplar a sus semejantes, se golpeaban el pecho, se retorcían las manos, lloraban… No se ponían de acuerdo sobre las sanciones que había que imponer, sobre el bien y el mal, sobre a quién había que condenar y a quién absolver. Se reunían y formaban enormes ejércitos para lanzarse unos contra otros, pero, apenas llegaban al campo de batalla, las tropas se dividían, se rompían las formaciones y los hombres se estrangulaban y devoraban unos a otros. En las ciudades, las trompetas resonaban durante todo el día. Todos los hombres eran llamados a las armas, pero ¿por quién y para qué? Nadie podía decirlo y el pánico se extendía por todas partes. Se abandonaban los oficios más sencillos, pues cada trabajador proponía sus ideas, sus reformas, y no era posible entenderse. Nadie trabajaba la tierra. Aquí y allá, los hombres formaban grupos y se comprometían a no disolverse, pero poco después olvidaban su compromiso y empezaban a acusarse entre sí, a contender, a matarse. Los incendios y el hambre se extendían por toda la tierra. Los hombres y las cosas desaparecían. La epidemia seguía extendiéndose, devastando. En todo el mundo sólo tenían que salvarse algunos elegidos, unos cuantos hombres puros, destinados a formar una nueva raza humana, a renovar y purificar la vida humana. Pero nadie había visto a estos hombres, nadie había oído sus palabras, ni siquiera el sonido de su voz.”

“Kevin relataba que algo dentro de su madre lo estaba separando de su padre. Elegía a su madre y se apartaba de su padre. “Tenía demasiado miedo de elegir a papá”, recuerda. En su visión, había dejado olvidado un objeto en casa. No sabía qué era, pero sabía que mamá lo estaba sosteniendo. ¡Esa cosa era yo! ¡Era mi infancia! ¡Era mi identidad! Me la había perdido toda mi vida. Mis compañeros del colegio habían estado esperando a mi 'yo completo' todo el tiempo. Sentí que me estaba convirtiendo en un hombre; que esta sanación no era solo para el niño que había en mí, sino para todo mi yo. Me sentí crecer y madurar en fuerza, incluso en tamaño físico. Era la libertad de abrazar mi virilidad.”

“Non avrai le mie lacrime, non avrai la mia rabbia, non avrai neanche gocce d'oddio, non avrai i miei rimorsi, non avrai la mia porta aperta, ma ho sempre aperto l'orizzonte verso la verità e quella verità non c'è nelle tue mani, quella verità è il tuo incubo, quella verità è la tua tribolazione, quella verità è il tuo fallimento, quella verità è il tuo nemico, quella verità è il tuo veleno, quella verità è la tua fine." ~ Angelica Hopes, citazione dal primo libro dal Karmic Harvest Trilogy Translation of my Italian verses: You won't have my tears, you won't have my rage, you won't even have any drop of hatred, you won't have my regrets, you won't have my door open, but I always opened the horizon towards the truth, and that truth is not in your hands, that truth is your nightmare, that truth is your misery that truth is your downfall, that truth is your enemy, that truth is your poison, that truth is your end. ~ Ana Angelica Abaya van Doorn, Book 1, Introduction, Karmic Harvest Trilogy excerpt”

“Cuando la verdad se impone, no hay mentira que la quiebre. Cuando la mentira trata de imponerse, nada evita que se quiebre.”

“Aunque un político se enamore perdidamente del poder, no debe serle infiel ni a su propia consciencia ni a la consciencia de los demás.”

“Hacer el amor con el poder también engendra dictadores que se disfrazan de demócratas, o demócratas que aspiran a ser dictadores.”

“Hay dos clases de charlatanes: los que engañan a los demás sabiéndolo, y los que se engañan a sí mismos sin saberlo.”