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Guerra Quotes

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Guerra Quotes

“Nada alimenta el olvido como una guerra, Daniel. Todos callamos y se esfuerzan en convencernos de lo que hemos visto, lo que hemos hecho, lo que hemos aprendido de nosotros mismos y de los demás, es una ilusión, una pesadilla pasajera. Las guerras no tienen memoria y nadie se atreve a comprenderlas hasta que ya no quedan voces para contar lo que pasó, hasta que llega el momento en que no se las reconoce y regresan, con otra cara y otro nombre, a devorar lo que dejaron atrás.”

“Uno de ellos, el más viejo, el que había visto muchas guerras, murmuró: —Los dioses le dieron la victoria. Pero le cobraron un precio que ni ellos mismos sabrían pagar. Aquiles lo escuchó. Y por primera vez en mucho tiempo, sus ojos no reflejaron orgullo ni dolor. Solo un cansancio tan hondo que parecía venir del fondo de los siglos. —No fue victoria —dijo, con una voz que ya no temblaba porque no le quedaba nada dentro—. Fue un pacto. Mi última gota de humanidad por su muerte. Se alejó entonces, dejando atrás el cadáver irreconocible del traidor y el cadáver aún caliente del hombre que había sido. Sus pasos resonaron en la piedra como los de un espectro que aún no sabe que ha muerto. Y en el silencio que siguió, alguien señaló el suelo: dos charcos de sangre, separados, pero del mismo color. Del mismo peso. De la misma eternidad. Allí yacían dos hombres. Uno había dejado de respirar. El otro, de ser. Los dioses, desde lo alto, guardaron silencio. Porque sabían que, a veces, la venganza más perfecta es también la tumba del vengador…”

“«Deve sapere che si è offerto come volontario, e così gli è arrivato l’ordine di arruolamento per la guerra». Il vecchio mi annuncia, invece dell’interessato, il destino del giovane che dovrebbe partire entro pochi giorni per le pianure della Manciuria. Ho sbagliato a credere che in questo villaggio primaverile, immerso come un sogno in un’atmosfera di poesia, vi siano solo gli uccelli a gemere, i fiori a cadere, le acque termali a scaturire. Il mondo reale valica le montagne, varca i mari e giunge fino a questi solitari villaggi, abitati dai tempi antichi solo dai discendenti dei Taira18. Forse arriverà il momento in cui dalle vene di questo ragazzo sgorgherà una decimillesima parte della marea di sangue che tingerà le immense e solitarie pianure del nord. Forse spirerà come fumo dalla punta della lunga spada appesa al suo fianco. E questo giovane sta seduto vicino a un pittore che non riconosce alla vita umana alcun valore se non quello di sognare.”

“Spinse lo sguardo su e giù per la strada priva di grazia. E in quel momento gli parve che in una strada come quella, in una città come quella, ogni vita che vi si vive debba essere senza significato e intollerabile. Il senso di disintegrazione, di decadenza, endemico del nostro tempo, divenne incombente. In certo qual modo aveva a che fare coi cartelloni pubblicitari dall’altra parte della strada. Fissò ora con occhi ancor più veggenti quelle facce sogghignanti d’un metro di larghezza. Dopo tutto, c’era qualcosa di più che semplice vacuità, ingordigia e banalità su quelle facce. Tavolo d’Angolo vi sorride, un sorriso apparentemente ottimistico, con un lampeggiar di denti falsi. Ma che cosa si nasconde dietro quel sorriso? Desolazione, vuoto, profezie di sciagure. Ché non vedete, se sappiate guardare, come dietro quella soddisfazione e quella contentezza imbellettate, sotto quella banalità panciuta e ridacchiante, non ci sia altro che un terribile vuoto, una disperazione segreta? L’immenso desiderio di morte del mondo moderno. Patti suicidi. Teste ficcate nel forno a gas in solitarie villette. Anticoncezionali e stupefacenti. E le premonizioni di guerre future. Aerei nemici in volo su Londra; il sonoro, minaccioso ronzar delle eliche, il rombo dirompente delle bombe. È tutto scritto sulla faccia di Tavolo d’Angolo.”

“Caro patriarcato, le colpe che ci attribuisci non sono del nostro corpo. Hai sbagliato tutto. Non siamo arrabbiate perché abbiamo "le nostre cose", perché siamo isteriche, o perché non scopiamo abbastanza. Non sono gli "istinti misteriosi" a guidarci, né i nostri ormoni. [...] Siamo arrabbiate perché le nostre vite traboccano di desiderio, un desiderio che viene costantemente represso. Così cerchiamo spazi, occasioni, una voce per esprimerlo. Caro patriarcato, ci dici in continuazione che dovremmo essere contente di come stanno le cose, che noi stiamo esagerando. Ci sono le quote rosa, i sussidi di maternità, le leggi di tutela. Ma questo non ci basta: "Vogliamo il pane, ma anche le rose". E non le chiediamo a te, ce le prendiamo da sole.”

“Per combattere l'invecchiamento, dobbiamo prima combattere l'ageismo. Tante migliaia di anni in più e ancora non andiamo d'accordo... Facciamo solo danno! Un giorno daremo valore all'anima e alla sua essenza più del suo aspetto. Finché non arriva quel giorno, soffriamo ancora per tanta violenza.”

“—No son sueños, José, son los horrores de la guerra que me persiguen. Sé que hasta que no muera no descansaré en paz. [...] Solo los que lo vivimos comprendemos los demonios que nos persiguen. En la guerra no hay honor, solo crueldad. Los instintos más bajos aparecen y no te imaginas lo que un hombre es capaz de hacer cuando está cegado por el odio o la locura. (p. 43)”

“Una bomba cayó a su lado alcanzando a un vasco, que perdió una pierna en el acto. Con grandes alaridos, el pobre hombre se desangraba sin que José pudiese hacer nada. Con las manos manchadas de sangre, José intentaba taponar la herida, mientras las balas pasaban silbando junto a su cabeza. — ¡No me dejes morir, no me dejes morir! José miraba el rostro congestionado por el dolor de aquel muchacho, mientras gritaba con todas sus fuerzas pidiendo auxilio. — ¡Socorro…! —Tranquilo, José, no pasa nada… Doña Teresa Da Silva encendió la luz del dormitorio de José e intentó calmar a su nieto. Las terribles pesadillas que perseguían a los soldados no dejaban que José tuviese una sola noche en paz. El miedo, el hambre y el horror de la guerra, habían calado hondo en los hombres que, como José, habían presenciado de primera mano la barbarie del frente. —Lo siento, abuela… José se tapó la cara con las manos y empezó a llorar. —No te preocupes, hijo, ya ha pasado todo. (pp. 245-246)”

“Me contó un montón de cosas que yo no quería oír, cosas que mi madre y mi padre nunca supieron, y que odiarían saber. Lo cabrón que era Billy con ella. Cómo en ocasiones la golpeaba, la humillaba, y la trataba en general como un trozo de mierda excepcionalmente corrompida. "¿Por qué te quedaste con él?" "Era mi chico. Siempre piensas que será diferente, que puedes hacerle cambiar, que tú puedes suponer la diferencia." Eso lo entendía, Pero es un error. Los únicos hijoputas que supusieron alguna vez una diferencia para Billy fueron los Provisionales, y ellos también eran unos cabrones. No tengo ninguna ilusión sobre ellos como luchadores de la libertad. Los muy hijoputas convirtieron a mi hermano en un montón de comida para gatos. Pero ellos sólo tiraron de la palanca. Su muerte fue concebida por esos cabrones anaranjaos que venían por aquí todos los meses de julio con sus fajines y sus flautas, llenando la estúpida cabeza de Billy con insensateces acerca de la corona y la nación y toda esa mierda. Ellos irán a casa felices por el día de hoy. Pueden contarles a todos sus colegas cómo murió asesinado por el IRA uno de la familia mientras defendía el Ulster. Eso alimentará su ira sin objeto, hará que les inviten a copas en los pubs, y consolidará su credibilidad memo-bastarda entre otros tontolabas sectarios.”

“Questo non è un esercito, vedi, da dir loro: questo è il dovere. Non puoi parlare di dovere qui, non puoi parlare di ideali: patria, libertà, comunismo. Non ne vogliono sentir parlare di ideali, gli ideali son buoni tutti ad averli, anche dall'altra parte ne hanno di ideali. Non hanno bisogno di ideali, di miti, di evviva da gridare. Qui si combatte e si muore così, senza gridare evviva. [...] Perché combattono, allora? Non hanno nessuna patria, né vera n é inventata. Eppure tu sai che c'è coraggio, che c'è furore anche in loro. È l'offesa della loro vita, il buio della loro strada, il sudicio della loro casa, le parole oscene imparate fin da bambini, la fatica di dover essere cattivi. E basta un nulla, un passo falso, un impennamento dell'anima e ci si trova dall'altra parte.”

“O exemplo máximo do homem prático, porque reúne a extrema concentração da acção com a sua extrema importância, é a do estratégico. Toda a vida é guerra, e a batalha é, pois, a síntese da vida. Ora o estratégico é um homem que joga com vidas como o jogador de xadrez com peças do jogo. Que seria do estratégico se pensasse que cada lance do seu jogo põe noite em mil lares e mágoa em três mil corações? Que seria do mundo se fôssemos humanos? Se o homem sentisse deveras não haveria civilização. A arte serve de fuga para a sensibilidade que a acção teve que esquecer. A arte é a Gata Borralheira, que ficou em casa porque teve que ser.”

“Por supuesto, habia escuchado esos interminables versos del ciego Homero: afirman que en cierta oportunidad los griegos atacaron Troya (ahora se llama Sigeo y pertenece a nuestro imperio porque la esposa de un reyezuelo griego se había escapado con un joven troyano. Para cualquiera que conozca Sigeo,y también a los griegos, es evidente que éstos deseaban controlar la entrada al mar Negro desde siempre, así como las ricas tierras situadas más allá. Y para esto era necesario conquistar primeramente Troya, o Sigeo.”

“Voldria poder ser tan útil com vostè; ajudar una sola persona és potser més segur que ajudar aquesta pàtria d'ara i això que en diem humanitat... i, dit sigui de passada, hauríem de retirar-li aquest bonic nom mentre duri la guerra, ja no li escau. —Se la mirà amb posat dubitatiu—. De fet no hauria de parlar així a la filla d'un general, sinó escriure opuscles i articles bèl·lics com els meus senyors col·legues. Però jo tinc una mania: la guerra és un crim i una bestiesa. No voldria influenciar-la, a vostè. D'altra banda, tinc la impressió que m'arrisco parlant així. Potser estic contaminat perquè acabo de venir de cals «enemics», d'Anglaterra. Potser ja no veig les coses clares. Potser n'hi ha d'altres que també tenen un fill. Un serbi, un rus. Però ara només es pot veure i s'ha de veure les coses com les veu ella, la guerra. Jo no ho puc canviar després de trenta anys; per a mi no hi ha ronyons francesos, russos o austríacs, i no es pot distingir els enemics a partir de les partícules sanguínies; només puc ser allà on hi ha un malalt i puc ajudar. No és pas la humanitat victoriosa la que necessita el metge, sinó la malalta. No puc ni vull acceptar una altra cosa. Mentre jo m'he escarrassat tota la vida a ajudar els individus, ells celebren, en els seus comunicats militars, haver anihilat totalment sis divisions. És pràctic, i recomanable, readaptar-se, però estic massa cansat per a ser pràctic d'aquesta manera.”

“—Mi madre se detuvo en aquel lugar y se quedó con la vista fija en la otra orilla. El arroyo había crecido tanto que sus aguas rugían ensordecedoras como una cascada. Me acuerdo de que llegué junto a ella, preguntándome si era necesario quedarse así de quieta para ver correr el agua. Mi madre se sentó en cuclillas y yo la imité. Entonces se giró hacia mí sonriendo y me acarició la mejilla. Luego me pasó la mano por la cabeza, por el hombro, por la espalda. Sentí su amor como un dolor sordo que me traspasaba la piel, se hundía hasta la médula de los huesos y me encogía el corazón... Fue entonces cuando supe lo mucho que duele amar a alguien.”

“El poder es la relación que mantiene una persona conocida con otras. En esa relación, la persona indicada, cuanto menos participe en la acción, mejor expresa las opiniones, presunciones y justificaciones de la acción conjunta que se realiza. No es el poder, ni la actividad intelectual, ni siquiera la unión de uno y otro, como piensan los historiadores, lo que produce el movimiento de los pueblos, sino la actividad de todos los hombres que toman parte en el acontecimiento y se unen siempre de manera que los participantes más numerosos y directos en el hecho admiten menos su responsabilidad y viceversa. Desde el punto de vista moral, la causa del acontecimiento es el poder. Desde el punto de vista físico, son todos aquellos que se someten al poder. Pero como la actividad moral no es posible sin la física, la causa del hecho no se halla ni en uno ni el otro, sino en la unión de ambos. O dicho con otras palabras, el concepto de causa no es aplicable al fenómeno que nos ocupa. [...] ¿Por qué se produce una guerra o una revolución? Lo ignoramos. Lo único que sabemos es que para llegar a ese o a otro hecho, los hombres se unen en determinadas agrupaciones en las cuales todos participan, y nosotros decimos que tal es la naturaleza humana, que esa es su ley.”

“Mientras que, para vergüenza mía, estoy viendo la muerte inminente de estos veinte mil hombres, que por capricho y una ilusión de gloria corren a sus tumbas cual si fueran lechos, y pelean por un trozo de tierra tan reducido que no ofrece espacio a los combatientes para sostener la lucha, ni siquiera es un osario bastante capaz para enterrar a los muertos.”

“Soneto de Palestina No quiero hacer una guerra, Todo lo que quiero es criar una familia. No quiero tu lástima vacía, Todo lo que busco es un poco de humanidad. Llamar genocidio a autodefensa puede ser diplomacia de libro de texto. Matar inocentes para mantener el control es un acto de hipocresía terrorista. Los intermediarios pueden lograr un alto el fuego por ahora, pero nunca podrán darnos libertad. Siguen jugando al juego de la geopolítica, mientras nosotros sufrimos la ausencia de humanidad. Por eso digo a la gente de hipocresía: ¡Míranos y conocerás tu eterna falacia!”