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Soledad Quotes

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Soledad Quotes

“En mis días sobrios, mis acciones van en dirección contraria innumerables veces por donde quiero caminar, más que las veces en las que me he embriagado y mi caos con las palabras tiene aquel camuflaje que el alcohol otorga con balbuceos sin sentido ahogados en un fuerte sentimiento etílico. Pidiéndo implícitamente, a ti, que me auxilies en algún punto antes de retirarme del mismo suelo en el que nos encontramos. Tengo miedo a dónde iré después de nuestro encuentro pecador y sin suficiente recolección de eventos. Pero más miedo he tenido, en sobriedad, atemorizado de a dónde me guían mis torpes pasos y esta sofocación propia que mi cerebro le ordena a mis manos débiles atacar a su propio cascarón.”

“No existe soledad mayor que la de no sentirte acompañado por tu propia imagen. El testimonio de los demás no basta, ni siquiera el de los seres queridos. Al no poder contemplar mi propio rostro llegué a pensar que carecía de él. Estaba seguro de que, si Dios existía, pertenecía a la familia de los Espejos y, por alguna razón que se me escapaba, le gustaba negar nuestra existencia.”

“Había pasado un lento y doloroso año. Un año removiendo cielo y tierra; preguntando, rastreando, buscando con desespero y esperanza. Agarrándose con fuerza a un hilo de imposibles. Un año de investigaciones, informes y expedientes policiales, párrafos oscuros, callejones sin salida. Días eternos de incredulidades, incertidumbres y falsas pistas; de apariciones carroñosas en telediarios basura, periódicos amarillistas y emisoras reventadas de audiencia. Un año en el que lentamente se fue desvaneciendo la espera hasta hacerse un fantasma. Un año que la dejó íngrima, en un silencio largo y afilado que la mataba sin prisas.”

“Nos convertimos en el hermano mayor cada vez que respondemos a los dolores de la vida fuera del amor de Dios. En lugar de dar perdón y misericordia a los demás, construimos muros de protección a nuestro alrededor. Nos aferramos a nuestra amargura y falta de perdón como si fueran una forma de defensa, pero no lo son. En realidad, son muros de prisión, que nos alejan de la vida de libertad y amor que Dios quiere.”

“Otrora mi fantasía se regocijaba con sueños de virtud, de fama y de placer. Antes esperaba equivocadamente conocer individuos que, excusando mi forma exterior, me amasen por las excelentes cualidades que yo podía demostrar. Me nutrían elevados pensamientos de honor y devoción. Pero ahora el crimen me ha rebajado al nivel del animal más repugnante. No hay culpa, ni fechoría, ni malignidad, ni bajeza comparables con las mías. Cuando recorro el espantoso catálogo de mis pecados, no puedo creer que soy la misma criatura cuyos pensamientos se nutrían antaño de visiones sublimes y trascendentes de la belleza y la majestad del bien. Pero es así; el ángel caído se convierte en demonio maligno. Pero aun ese enemigo de Dios y del hombre tenía amigos y asociados en su desolación; yo estoy solo.”

“Minka y yo pertenecíamos a credos distintos. Sin embargo, nuestra amistad me enseñó a no fijarme en las diferencias que hay entre la gente. Me gustaba jugar con mis amigos, pero prefería estar sola. La historia del piloto al que su avión deja tirado y que conoce a un niño príncipe de otro mundo, me hacía pensar que había algo más grande escondido detrás de lo que yo podía ver.”

“La amistad surge fuera del mero compañerismo cuando dos o más compañeros descubren que tienen en común algunas ideas o intereses o simplemente algunos gustos que los demás no comparten y que hasta ese momento cada uno pensaba que era su propio y único tesoro, o su cruz. La típica expresión para iniciar una amistad puede ser algo así: «¿Cómo, tú también? Yo pensaba que era el único».”

“Me sabía sola y enervada como él, ansiosa de hombre como él de hembra, llenos ambos de esa aflicción metafísica que incuba la soledad, descalabrados nuestros espíritus como el cielo de aquella noche por los relámpagos, perdidos en un yermo de melancolía, así que nos estrechamos como dos hermanos en el dolor, bajo el tumulto celeste de los truenos, bajo el desorden luminoso de la tempestad, amedrentada por la fuerza silbante del viento que percutía en las ventanas, y le pedí permanecer conmigo allí por el resto de la vida, protegerme del desamparo cósmico, como también lo rogué, a pesar de todo, al joven Arouet, cuando dejamos la calle del Cloître Notre-Dame, pues su estamba de gentilhombre y su juventud arrebatadora ni parecían denunciar al oficiante de ninguna hermandad satánica, sino más bien a un alma altruista, que a la mañana siguiente, recordando nuestros éxtasis amorosos, me hizo ver cómo el mayor bien es aquél que nos enajena al punto de no permitirnos ninguna otra sensación, así como el mayor mal es aquél que llega al extremo de privarnos de todo sentimiento, y cómo ambos, que son las dos caras de la naturaleza humana, suelen presentarse con una duración tan fugaz que nos aturde.”

“Hay muchas clases de soledad, pero Momo vivía una que muy pocos hombres conocen, y menos con tanta fuerza. Le parecía estar encerrada en una caverna rodeada de riquezas incontables que se hacían cada vez más y mayores y amenazaban asfixiarla. Y no había salida. Nadie podía llegar hasta ella y ella no se podía hacer notar a nadie, tan aplastada estaba bajo una montaña de tiempo. Incluso llegaron horas en que deseaba no haber oído nunca la música ni haber visto los colores. No obstante, si la hubiesen dado a elegir, no habría renunciado a ese recuerdo por nada del mundo. Aunque se hubiera muerto por ello. Pues eso era lo que vivía ahora: que hay riquezas que lo matan a uno si no puede compartirlas.”

“O tal vez lo que le pasaba realmente era que se sentía sola. Tal vez se mentía a sí misma cuando decía que no necesitaba a nadie a su lado. Tal vez echaba de menos una caricia, unas palabras de ánimo, una conversación hasta altas horas de la madrugada… Su matrimonio no podía haber estado más lejos de ser perfecto; sin embargo, a veces se le hacía duro pensar que no volvería a compartir su vida con nadie.”

“Porque en los momentos mas tristes hay alguien que llora contigo, sufre porque tu sufres, te entiende perfectamente bien cuando te enojas, comprende que en el fondo de tu enojo hay dolor, y no te deja nunca sola. Porque en los momentos mas felices brinca, baila, sonríe y sueña contigo. Y en los momentos mas difíciles, cuando sientes que el mundo esta en tu contra, sabes que ese alguien va a saltar para defenderte y nadie te hará daño. Ese alguien nunca te va a dejar sola, ese alguien te ama, llego contigo y se ira contigo... Ese alguien eres tu.”

“Recordó entonces que la madurez no anuncia su llegada con trompetas, sino con el sigilo de una certeza amarga: que el crecimiento exige la retirada, que el alma se ensancha en la intemperie, y que toda marcha hacia lo alto prescinde del aplauso. No es deslealtad que algunos queden atrás, sino el ritmo natural de quien ha comprendido que la grandeza no convoca multitudes. El espíritu que asciende aprende a despedirse sin rencor, como quien deja atrás el valle no por desprecio, sino porque ha oído el llamado de la cumbre. Y le dijo: —Sepa usted que, tarde o temprano, deberá estar dispuesto a caminar solo. No requiere permiso alguno para crecer. No todos los que iniciaron su viaje con usted llegarán hasta el final, y eso está bien. La soledad, a veces, es parte del precio de la grandeza.”