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Sentimientos Quotes

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Sentimientos Quotes

“Sólo cuando has sufrido puedes entender de verdad el sufrimiento de los otros. Puedes relacionar lo tuyo con lo que están pasando y ayudarles a soportarlo, bien con palabras, oraciones o con tu presencia. Tras cargar con mi sufrimiento en silencio durante tanto tiempo, escondiendo mi dolor para proteger a los otros, he aprendido a compartir mis sentimientos.”

“Los que están enamorados tienen una inclinación natural a vincularse por medio de promesas. Las canciones de amor del mundo entero están llenas de promesas de fidelidad eterna. La ley cristiana no impone sobre la pasión del amor algo que es ajeno a la naturaleza de esa pasión: exige que los enamorados se tomen en serio algo que su pasión por sí misma los impulsa a hacer. Y, por supuesto, la promesa, hecha cuando estoy enamorado y porque estoy enamorado, de ser fiel al ser amado durante toda mi vida, me compromete a ser fiel aunque deje de estar enamorado. Una promesa debe ser hecha acerca de cosas que yo puedo hacer, acerca de actos: nadie puede prometer seguir sintiendo los mismos sentimientos.”

“En todas las experiencias que pueden hacerles mejores o más felices sólo los hechos físicos son “reales”, mientras que los elementos espirituales son “subjetivos”; en todas las experiencias que pueden desanimarles o corromperles, los elementos espirituales son la realidad fundamental, e ignorarlos es ser un escapista. Tu paciente, adecuadamente manipulado, no tendrá ninguna dificultad en considerar su emoción ante el espectáculo de unas entrañas humanas como una revelación de la realidad y su emoción ante la visión de unos niños felices o de un día radiante como mero sentimiento.”

“... no tuvieron que hacer ningún `pacto de amistad´, como suelen los muchachos de su edad, cuando organizan solemnes ritos ridículos, llenos de pasión exagerada, al aparecer la primera pasión en ellos- de una forma inconsciente y desfigurada-, al pretender por primera vez apropiarse del cuerpo y del alma del otro, sacándole del mundo para poseerlo en exclusiva. Esto y sólo esto es el sentido del amor y de la amistad. La amistad entre los dos muchachos era tan seria y tan callada como cualquier sentimiento importante que dura toda una vida. Y como todos los sentimientos grandiosos, también contenía elementos de pudor y de culpa. Uno no puede apropiarse de una persona y alejarla de todos los demás sin tener remordimientos. Ellos supieron, desde el primer momento, que su encuentro prevalecería durante toda su vida.”

“Tu primera responsabilidad es amar escuchando profundamente. ¿Qué quiere tu amigo? ¿Qué dice el Espíritu Santo? Escucha con empatía, tratando de comprender sin tratar de “arreglar” sus sentimientos. ¿Hay alguna pista de cómo podría estar trabajando el enemigo? Deja que el Señor te llene de su amor por tu amigo. Si escuchas con amor y aceptación, tu amigo puede compartir contigo cosas que nunca ha compartido con nadie. Parte de tu responsabilidad es asegurarte de que la persona tenga la capacidad para decidir aquello de lo que quiere ser liberada. Su liberación es entre Jesús y ella. Tú solo estás ayudando. Algunas personas quieren que otros decidan qué deben hacer. No cedas ante esta petición. Quédate con la persona, enséñale lo que sabes y deja que tome decisiones por sí misma. La instrucción y el ejemplo que damos pueden ayudarle a entrar en un proceso de transformación de por vida.”

“—Cuando sales con alguien, tienes el camino marcado. Te besas, hablas, le dices te quiero, te sientas en una hamaca y cortas. Puedes trazar los puntos en un gráfico. Y en el camino vas revisándolos con él. '¿Puedo hacer esto? Si digo esto, ¿me lo dirás también tú?' »Pero con los amigos no pasa lo mismo. Tener una relación es algo que eliges. Ser amigo de alguien es algo que eres. —Yo te elegiría —le digo—. A la mierda. Te elijo. Quiero que dentro de veinte años vengas a mi casa con tu pareja y tus hijos adoptados, y quiero que nuestros putos hijos salgan juntos, y quiero beber vino y charlar de Oriente Medio o hacer lo que nos dé la gana hacer cuando seamos viejos. Llevamos demasiado tiempo siendo amigos para elegir, pero si pudiéramos elegir, te elegiría a ti.”

“Según mi experiencia, las emociones no pueden describirse con una sola palabra. «Tristeza», «alegría», «remordimiento», esos términos no me dicen nada. La mejor prueba de que el lenguaje es patriarcal quizá sea que simplifica demasiado los sentimientos. Me gustaría tener a mi disposición emociones híbridas, complejas, construcciones germánicas encadenadas, como «la felicidad presente en la desgracia». O esta otra: «la decepción de acostarse con las propias fantasías». Me gustaría mostrar la relación entre «el presentimiento de la muerte suscitado por los ancianos de la familia» y «el odio por los espejos que se inicia en la madurez». Me gustaría hablar de «la tristeza inspirada por los restaurantes malogrados», así como de «la emoción de conseguir una habitación con minibar». Nunca he encontrado palabras adecuadas para describir mi propia vida, y ahora que ya he entrado en mi historia es cuando más las necesito. Ya no me puedo quedar sentado a ver lo que pasa. A partir de ahora, todo lo que cuente estará teñido de la experiencia subjetiva de formar parte de los acontecimientos. Aquí es donde mi historia se divide, se escinde, sufre una meiosis. Noto más el peso del mundo, ahora que formo parte de él.”

“Dejar de «estar enamorados» no necesariamente implica dejar de amar. El amor en este otro sentido, el amor como distinto de «estar enamorado», no es meramente un sentimiento. Es una profunda unidad, mantenida por la voluntad y deliberadamente reforzada por el hábito; reforzada por (en los matrimonios cristianos) la gracia que ambos cónyuges piden, y reciben, de Dios. Pueden sentir este amor el uno por el otro incluso en los momentos en que no se gustan, del mismo modo que yo me amo a mí mismo incluso si no me gusto. Pueden retener este amor incluso cuando cada uno podría fácilmente, si se lo permitieran, estar «enamorado» de otra persona. «Estar enamorados» los llevó primero a prometerse fidelidad; este amor más tranquilo les permite guardar esa promesa. Es a base de este amor como funciona el motor del matrimonio: estar enamorados fue la ignición que lo puso en marcha.”

“No hay razón para volverse introspectivo, haciendo de tus sentimientos un ídolo. Pídele al Espíritu Santo que te ayude a sacar a la luz y tomar el control de tus pensamientos. Ejercitemos la autoridad para romper el poder de los espíritus malignos.”

“2. “Salió de la habitación dispuesta a disfrutar de la velada con Emma. Se fijó en el número ocho de la puerta; lo dibujó con sus dedos. Vio que el símbolo infinito estaba implícito en el recorrido. Repitió el gesto. Años más tarde formaría parte de su ritual.” 3. “Entornó la puerta de la habitación y recorrió el perfil dorado del número ochenta y ocho con sus dedos, que coincidía con su dígito de la suerte. Repitió el mismo gesto tres veces, era su ritual cada vez que salía de aquella habitación. Para ella el ocho y el infinito estaban implícitos el uno en el otro. Se le antojaba un acto caprichoso y fetichista para cerrar esos momentos clandestinos.”

“— No, no es la naturaleza del hombre. No creeré que la naturaleza del hombre sea más inconstante que la mujer para olvidar a los que se ama o se ha amado. Creo lo contrario. Creo en una analogía entre nuestros cuerpos y nuestras almas; si nuestros cuerpos fuertes, así serán nuestros sentimientos: capaces de soportar el trato más rudo y de capear el temporal más fuerte.”

“Los sentimientos de los lauderos impregnan la esencia de los instrumentos al tallar la madera. Si eso era cierto, su creación iba a tener una voz temible, dado que el corazón del joven agonizaba.”

“Entonces, ¿para qué recuerda la gente? ¿Para reestablecer la verdad? ¿La justicia? ¿Para liberarse y olvidar? ¿Por qué comprenden que han participado en un acontecimiento grandioso? ¿O porque buscan en el pasado alguna protección? Y todo eso, a sabiendas de que los recuerdos son algo frágil, efímero; no se trata de conocimientos precisos, sino de conjeturas sobre uno mismo. No son aún conocimientos, son solo sentimientos. Lo que siento.”

“De ahí que la tremenda satisfación sexual que me brindó la sola unión con Dolores sea, sobre todo, un derivado de aquella conmoción previa. Me mira, y su mirada no es sexo sino vida; sonríe, y su sonrisa no es sexo sino hondura, tristeza, palpable socorro. Pero su mirada y su sonrisa, al recorrerme, estrujan mi corazón, lo aceleran, lo lanzan, y una vez que mi corazón es lanzado a querer, a urgir, a necesitar, somete al sexo, y éste pasa a proceder como mera filial orgánica y sus modos de amor dejan de ser los propios para convertirse en subsidiarios de los modos de amor del corazón.”

“El espíritu humano no se contenta únicamente con lo que es sólo cuestión de los sentidos puesto que el innato amor propio nunca se mitiga. Esa es la causa por la cual los deseos se desarrollan siempre más y más, los esfuerzos por alcanzar la felicidad se intensifican, llenan la imaginación e incitan a los sentimientos hacia este mismo fin. El espontáneo surgir de este deseo interior es el natural impulso a la oración, pues la excesiva exaltación del amor propio no logra nunca satisfacer al ser humano. Cuanto menos consigue el hombre natural alcanzar la felicidad y cuanto más la desea, tanto más encuentra en la oración un desahogo. Se vuelve para orar a la desconocida Causa de todo ser, elevándole su petición. De este modo, ese innato amor propio, el principal elemento de la vida, es la causa más profunda que incita al hombre natural a la oración. En su infinita sabiduría, el Creador de todas las cosas ha infundido en la naturaleza humana la capacidad del amor propio, precisamente como estímulo, según la expresión de los Padres, que impulse hacia arriba el ser caído del hombre y lo ponga en contacto con las cosas celestiales.”

“Una religión vaga —el hecho de sentir a Dios en la naturaleza, etc., — resulta tan atractiva porque es todo emociones y ningún trabajo, como mirar las olas desde la playa. Pero jamás llegaréis a Terranova disfrutando de ese modo del Atlántico, y no conseguiréis la vida eterna simplemente sintiendo la presencia de Dios en las flores o en la música. Tampoco llegaréis a ningún sitio estudiando los mapas sin echaros al mar. Y tampoco estaréis muy seguros echándoos al mar sin un mapa. En otras palabras: la teología es práctica, especialmente ahora.”

“Por eso precisamente se les dice a los cristianos que no juzguen. Sólo vemos los resultados que las elecciones de un hombre extraen de su material en bruto. Pero Dios no juzga en absoluto a ese hombre por su material en bruto, sino por lo que ha hecho con él. La mayor parte de la estructura psicológica de un hombre se debe probablemente a su cuerpo: cuando su cuerpo muera todo eso se desprenderá de él, y el hombre central auténtico, aquello que eligió, el mejor o el peor partido que sacó de ese material, se quedará desnudo. Toda clase de cosas buenas que creíamos eran nuestras, pero que en realidad se debían a una buena digestión, se desprenderán de nosotros, y toda clase de cosas malas que se debían a los complejos o a la mala salud de los demás se desprenderán de ellos. Y entonces, por primerísima vez, veremos a todos tal como son.”

“Caridad significa «amor en el sentido cristiano». Pero el amor, en el sentido cristiano, no significa una emoción. Es un estado, no de los sentimientos, sino de la voluntad; el estado de la voluntad que naturalmente tenemos acerca de nosotros mismos, y que debemos aprender a tener acerca de los demás. Es normalmente un deber alentar nuestros afectos —«gustar» de la gente tanto como podamos (del mismo modo que a menudo debemos alentar nuestro gusto por el ejercicio o la comida sana)— no porque este afecto sea en sí mismo la virtud de la caridad, sino porque la ayuda.”

“Sería equivocado pensar que el modo de volverse caritativo es tratar de fabricar sentimientos de afecto. Algunas personas son «frías» por naturaleza; puede que eso sea una desgracia para ellos, pero no es más pecado que hacer mal la digestión, y no los aleja de la posibilidad, o los disculpa del deber, de aprender a ser caritativos. La regla para todos nosotros es perfectamente simple. No perdáis el tiempo preguntándoos si «amáis» a vuestro prójimo: comportaos como si fuera así. En cuanto hacemos esto, descubrimos uno de los grandes secretos. Cuando nos comportamos como si amásemos a alguien, al cabo del tiempo llegaremos a amarlo. Si le hacemos daño a alguien que nos disgusta, descubriremos que nos disgusta aún más que antes. Si le hacemos un favor, encontraremos que nos disgusta menos.”

“Escritores utilizan la palabra caridad para describir no sólo el amor cristiano entre seres humanos, sino también el amor de Dios para con los hombres y de los hombres para con Dios. Acerca de la segunda clase de amor la gente a menudo se preocupa. Se les dice que deben amar a Dios. Y no pueden hallar ese sentimiento en sí mismos. ¿Qué deben hacer? La respuesta es la misma que antes. Comportaos como si lo amarais. No intentéis fabricar sentimientos. Preguntaos: «Si yo estuviera seguro de amar a Dios, ¿qué haría?» Cuando hayáis encontrado la respuesta, id y hacedlo.”

“« Después de todo puede que mi vida (y quizá también la tuya) no sea tan buena como era, pero tampoco querría volver atrás, porque a través de los problemas y la adversidad veo que surgen cosas buenas, como la expresión de los sentimientos. » (Carta 235, La Haya, 3 de junio de 1882)”

“Es curioso que los mortales nos pinten siempre dándoles ideas, cuando, en realidad, nuestro trabajo más eficaz consiste en evitar que se les ocurran cosas. Desvia su mirada de Él hacia ellos mismos. Haz que se dediquen a contemplar sus propias meritos y que traten de suscitar en ellas, por obra de su propia voluntad, sentimientos o sensaciones. Enséñales a medir el valor de cada oración por su eficacia para provocar el sentimiento deseado, y no dejes que lleguen a sospechar hasta qué punto esa clase de éxitos o fracasos depende de que estén sanos o enfermos, frescos o cansados, en ese momento. Los humanos no parten de una percepción directa del Enemigo. Nunca han experimentado esa horrible luminosidad, ese brillo abrasador e hiriente que constituye el fondo de sufrimiento.”

“Las personas se transformaron en seres vivos. Hasta entonces, había supuesto que eran lo que él pretendía ser —lisas piezas de cartón sobre las que se dibujaba una imagen convencional—, pero cuando paseaba por los patios de noche y veía por las ventanas cómo unos cantaban y otros charlaban y otros estudiaban, se formó en él, por un proceso en que la razón no intervenía, la convicción de que eran seres humanos con sentimientos semejantes a los suyos.”