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Cuentos Quotes

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Cuentos Quotes

“La historia es memoria y tenemos memoria colectiva desde que anotamos lo que nos sucede, pero más allá de la historia, mucho antes, seguramente en alguna cueva del paleolítico, un hombre dejó perplejos a los miembros de su tribu con un relato sobre una cacería; o quizá fue una mujer con un cuento que se inventó sobre las nubes y las estrellas para calmar el miedo de un niño. Allí empezó todo.”

“Ojalá pudiera reproducir con más claridad los tonos de su voz. A tía Augusta le gustaba hablar, le gustaba contar historias. Construía las frases con cuidado, como un escritor lento que prevé la fase siguiente y encamina hacia ella su pluma. Nunca dejaba suelta una frase, nunca interrumpía el hilo del relato. En su dicción había algo clásicamente preciso; o quizás sería más exacto decir anticuado. Las expresiones fuera de lo común (y a veces, debo admitirlo, chocantes) brillaban con tanto más resplandor sobre las viejas construcciones.”

“Sucedió en un barrio peculiar de la babilónica Lima, donde reinaban en aquellos años unas pestilencias soportables. Y es que con frecuencia los trabajadores municipales estaban de huelga por semanas. Sucedía entonces que en las madrugadas ciertos vecinos, o quizás alguno de los mismos vendedores ambulantes de la avenida que cruzaba el barrio ---alguien vio una vez al emolientero---, en una especie de rituales casi mágicos, rociaban con kerosene y les echaban fuego a los cerros de basura acumulada en las veredas. Así se evitaba la propagación de enfermedades y de roedores, decían. Pero lo que querían aminalar esos individuos eran aquellos violentos aires nauseabundos que avanzaban sin freno por las pistas y calzadas de todo el distrito, mejor y más rápido que cualquier refinado palito de incienso de sándalo en un cuarto cerrado o que un trozo regular de palo de rosa en una capillita de provincia" (De: "Cuando algo huele mal").”

“El vacío que dejaba en mi alma no era siquiera semejante al vacío de mi cuerpo, después de más de un mes sin comer. El dolor en mi pecho no se acercaba en lo absoluto al dolor que había sentido al estar desplomada y sola en el piso gélido del baño, después de haber vomitado. Y por más que amara el ballet, este no llenaría jamás las ausencias que poco a poco se iban acumulando en mi vida.”

“La sirenita viene a visitarme de vez en cuando. Me cuenta historias que cree inventar, sin saber que son recuerdos. Sé que es una sirena, aunque camina sobre dos piernas. Lo sé porque dentro de sus ojos hay un camino de dunas que conduce al mar. Ella no sabe que es una sirena, cosa que me divierte bastante. Cuando ella habla yo simulo escucharla con atención pero, al mínimo descuido, me voy por el camino de las dunas, entro al agua y llego a un pueblo sumergido donde hay una casa, donde también está ella, sólo que con escamada cola de oro y una diadema de pequeñas flores marinas en el pelo. Sé que mucha gente se ha preguntado cuál es la edad real de las sirenas, si es lícito llamarlas monstruos, en qué lugar de su cuerpo termina la mujer y empieza el pez, cómo es eso de la cola. Sólo diré que las cosas no son exactamente como cuenta la tradición y que mis encuentros con la sirena, allá en el mar, no son del todo inocentes. La de acá, naturalmente, ignora todo esto. Me trata con respeto, como corresponde hacerlo con los escritores de cierta edad. Me pide consejos, libros, cuenta historias de balandras y prepara licuados de zanahoria y jugo de tomate. La otra está un poco más cerca del animal. Grita cuando hace el amor. Come pequeños pulpos, anémonas de mar y pececitos crudos. No le importa en absoluto la literatura. Las dos, en el fondo, sospechan que en ellas hay algo raro. No sé si debo decirles cómo son las cosas.”

“Con tal disposición y determinación, ¡qué país es éste para el viajero, donde la más mísera posada está tan llena de aventuras como un castillo encantado y cada comida es en sí un logro! ¡Que se quejen otros de la falta de buenos caminos y hoteles suntuosos y de todas las complicadas comodidades de un país culto y civilizado en la mansedumbre y el lugar común, pero a mí que me den el trepar por las ásperas montañas, el andar por ahí errante y las costumbres medio salvajes, pero francas y hospitalarias, que le dan un sabor tan exquisito a la querida, vieja y romántica España!”

“Equipaje ancestral es esa identidad construida con las huellas congénitas que llevamos en las entrañas y que dejamos en la tierra que pisamos. Contiene experiencias profundas, íntimas, que nos contaron, que escuchamos o que protagonizamos. Historias felices, tristes, dramáticas y hasta misteriosas, que nos despertaron sentimientos, emociones y pasiones. Que nos marcaron un rumbo en la vida. Las guardamos en la memoria o en el corazón, atesorando aquellas que nos hicieron bien, y silenciado otras que nos hirieron.”

“Un equipaje que llevamos con nosotros a través del tiempo. Un equipaje ancestral para un viaje interior, conscientes de nuestra propia historia personal, con vivencias que buscan ser iluminadas y sanadas o, simplemente, liberadas de mandatos e imposiciones patriarcales normativos, para continuar el camino individual, más libres y auténticos, aceptando y abrazando todo lo que somos en esencia. Sin culpas, sin huir, sin desistir, sin negar la oscuridad, para poder transformarla en claridad, en capacidad de amar.”

“Muchos niños no saben que los monstruos no son tan invencibles, poderosos y fuertes como pueden parecer en los cuentos. Si,son grandes, feos y les huele la boca muy mal, porque no se lavan los dientes todos los días. Pero os contaré un secreto que ellos guardan ferozmente y no quieren que se descubra porque le da mucha vergüenza que se sepa. En el fondo, en el fondo, los monstruos también tienen miedo.”

“Muchos niños no saben que los monstruos no son tan invencibles, poderosos y fuertes como pueden parecer en los cuentos. Si,son grandes, feos y les huele la boca muy mal, porque no se lavan los dientes todos los días. Pero os contaré un secreto que ellos guardan ferozmente y no quieren que se descubra porque les da mucha vergüenza que se sepa. En el fondo, en el fondo, los monstruos también tienen miedo.”