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Quote by Abelardo Castillo "Undine"

“La sirenita viene a visitarme de vez en cuando. Me cuenta historias que cree inventar, sin saber que son recuerdos. Sé que es una sirena, aunque camina sobre dos piernas. Lo sé porque dentro de sus ojos hay un camino de dunas que conduce al mar. Ella no sabe que es una sirena, cosa que me divierte bastante. Cuando ella habla yo simulo escucharla con atención pero, al mínimo descuido, me voy por el camino de las dunas, entro al agua y llego a un pueblo sumergido donde hay una casa, donde también está ella, sólo que con escamada cola de oro y una diadema de pequeñas flores marinas en el pelo. Sé que mucha gente se ha preguntado cuál es la edad real de las sirenas, si es lícito llamarlas monstruos, en qué lugar de su cuerpo termina la mujer y empieza el pez, cómo es eso de la cola. Sólo diré que las cosas no son exactamente como cuenta la tradición y que mis encuentros con la sirena, allá en el mar, no son del todo inocentes. La de acá, naturalmente, ignora todo esto. Me trata con respeto, como corresponde hacerlo con los escritores de cierta edad. Me pide consejos, libros, cuenta historias de balandras y prepara licuados de zanahoria y jugo de tomate. La otra está un poco más cerca del animal. Grita cuando hace el amor. Come pequeños pulpos, anémonas de mar y pececitos crudos. No le importa en absoluto la literatura. Las dos, en el fondo, sospechan que en ellas hay algo raro. No sé si debo decirles cómo son las cosas.”

Quote by Abelardo Castillo "Undine"

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Abelardo Castillo "Undine"

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“No fui en la infancia como los otros ni nunca vi como los otros vieron. Mis pasiones ya no podía hacer brotar de fuentes iguales a las de ellos; y era otro el origen de mi tristeza, y era otro el canto que despertaba mi corazón para la alegría. Todo lo que amé lo amé solo. Así en mi infancia, en el alba de mi tormentosa vida, irguióse, desde el fondo de todo bien o todo mal, desde cada abismo, encadenándome, el misterio que envuelve mi destino.”

“VII EL CARRUAJE Quiero ser el bastón de tu cojera, ser de tu alma herida el alma compañera. Andaremos caminares lentos, pausados, delicados; quizá en el camino nos hallará el alma curandera. Regresarás nueva y sana; me guardaré entonces útil y astillado del deber que me ocupaba. Mirarás tus manos cuando abraces libres pero llenas, y te verás, igual, libre y danzante; sólo el aire cargarás en tus caderas. No conocerá tu cicatriz el dolor de las heridas, estará tu piel todavía tersa para ser amada, no habrá más tropiezos porque alzarás el vuelo en la paz que no han de alcanzar jamás las flechas, no te abatirá más el olvido, ni hallarás tampoco mis astillas, estarás cansada, pero viva, estarás cansada, pero te sabrás viajera.”

“Debéis saber que solo nos ha enredado el viento porque también fuimos cometa de cuerdas y colores y que también aspiramos en su día al velo del cielo mar sin sombras en el fondo de arenas de los barcos para clavadistas en acantilado, listos para el salto. Conformes aceptamos la diagonal de la cuerda al aire como la ropa blanca al sol del mediodía expuesta y el temblor de campanas de los huesos descarnados que traen sonidos de caracolas a las puertas del hogar.”

“Los únicos artistas que he conocido que sean personalmente interesantes son los malos artistas. Los buenos, existen sólo en lo que hacen, y por lo tanto son completamente faltos de interés en lo que son. Un gran poeta, un auténtico gran poeta, es la menos poética de todas las criaturas. Pero los mediocres son fascinantes.”