Quotessence
Home / Topics / Animales Quotes

Animales Quotes

Browse 27 quotes about Animales.

Animales Quotes

“_Encuentralo puede parecer un libro cualquiera para niños, pero es mas que eso! Va más allá de una aventura cualquier, va más alla de los personajes comunes que puede tener, es una forma de enseñar que lo que quieres o deseas, tienes que buscarlo. _ buscarlo solo o con amigos como en este caso, "oso" salio en búsqueda de lo que quería solo, pero en el camino encontró un amigo "ardilla" y juntos tuvieron una gran aventura, lo más importante de este libro es la enseñanza que deja, "disfrutar el proceso". _el libro no tiene las mejores imágenes, pero tampoco tiene la misma estética, lo forman diferentes imágenes para que el niño/a que lo lea o vea, no se encuentre con lo mismo en cada página.”

“En nuestra especie, la atracción por la juventud tiene sentido debido a nuestro vínculo de pareja que conduce a familias estables. Las mujeres jóvenes están más disponibles y son más valiosas por la larga vida reproductiva que tienen por delante. De ahí el eterno anhelo femenino por parecer joven a base de bótox, implantes, estiramientos faciales y demás.”

“Toda la filosofía del Infierno descansa en la admisión del axioma de que una cosa no es otra cosa y, en especial, de que un ser no es otro ser. Mi bien es mi bien, y tu bien es el tuyo. Lo que gana uno, otro lo pierde. Hasta un objeto inanimado es lo que es excluyendo a todos los demás objetos del espacio que ocupa; si se expande, lo hace apartando a otros objetos, o absorbiéndolos. Un ser hace lo mismo. Con los animales, la absorción adopta la forma de comer; para nosotros, representa la succión de la voluntad y la libertad de un ser más débil por uno más fuerte. “Ser” significa “ser compitiendo”.”

“Nunca seremos capaces de establecer con seguridad en qué medida nuestras relaciones con los demás son producto de nuestros sentimientos, de nuestro amor, de nuestro desamor, bondad o maldad, y hasta qué punto son el resultado de la relación de fuerzas existente entre ellos y nosotros. La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales.”

“Si de verdad somos la especie más inteligente de este planeta -algo que presupongo-, ¿entonces por qué la ciencia no recorrió hace tiempo el camino inverso? ¿Por qué esforzarse durante años en enseñar tediosos signos a animales de laboratorio, animales cuya capacidad de aprendizaje, de acuerdo con el estado actual de la investigación, es inferior a la nuestra? ¿No sería mucho más sencillo que nosotros mismos empezásemos al fin a aprender el lenguaje animal?”

“Puede que el resto de animales no tenga la capacidad de razonamiento de algunos humanos, pero tal carencia eleva su facultad de amar, con lo que su dolor por la pérdida resulta incognoscible, ajeno a los atajos del consuelo e infinitamente más intenso del que puede llegar a percibir jamás el hombre. Por ello, creo que el hecho de soportar tal pureza de sufrimiento es, en cierta forma, lo que les hace superiores a nosotros.”

“Este concepto bíblico de dominio, de la existencia de un derecho otorgado por la gracia divina a hacer lo que nos plazca con todos los seres vivos, matar o recolectar cualquier cosa para alimentarnos, ha tenido una gran influencia en el modo en que la civilización occidental usa y abusa del mundo natural.”

“Ella era mi polo y yo la aguja imantada de la brújula: todo mi cuerpo se estiraba hacia ella, se empequeñecía de ganas concentradas. Fue bajo el imperio de esa fuerza que empecé a sentir y hoy creo que es posible que siempre sea así, que se sienta al mundo en relación con otros, con el lazo con otros. Me sentía viva y feroz como una manada de depredadores y amorosa como Estreya, que festeja cada mañana y cada reencuentro como si lo sorprendieran, como si supiera que podrían no haber sucedido, sabe, mi perrito, que el azar y la muerte son más feroces que la pólvora y que podían irrumpir como irrumpen las tormentas.”

“Nosotros evolucionamos a partir de comedores de fruta arborícolas - de ahí nuestros ojos frontales, nuestra visión de color y nuestras manos prensoras-, pero nuestro tamaño y nuestras aptitudes especiales nos confieren un porte depredador. Probablemente es por esto por lo que nos llevamos tan bien con nuestras mascotas favoritas, que son dos carnívoros peludos.”

“Nadie se acordó de desatar a las dos mulas que trotaban desesperadamente, y siempre en círculo, alrededor del trapiche. El aire sollamado les chicoteaba las ancas. Y aquel olor irrespirable de jugo de caña que se combustiona les hacía toser torpemente, ahogándolas. Una dobló las patas delanteras antes que la otra. Cayó, con los belfos crispados, y los enormes dientes desnudos. Y la otra siguió corriendo, arrastrando aquel peso muerto al que estaba uncida, todavía una vuelta más. La humareda se alzó ahora espesa del hedor de carne achicharrada. La llanura cedió con un leve crujido, con la docilidad, con la rapidez del papel. Lo rastrero del fuego devoró primero a la hierba. Luego se quebró el zacatón alto, porque su tallo carece de fuerza. Y por último los grandes árboles de los que salieron volando multitud de pájaros. Las ramas se descuajaron estrepitosamente llenando de chispas el aire de su caída. El incendio resollaba en esta gran extensión como una roja bestia de exterminio. El tropel de las reses se detenía ante las alambradas para embestirlas. Los postes, carcomidos ya por la catástrofe, oponían sólo una breve resistencia y después se desmoronaban esparciendo, hasta lejos, pequeños trozos de carbón. Pero algún ternero quiso escurrir su cuerpo entre una hilada de alambre y otra y se quedó allí, trabado entre las púas, arrancándose la piel en cada esfuerzo por libertarse, mugiendo, con los ojos desorbitados, hasta que un llamear súbito vino a poner fin a su agonía. Las vacas de vientres cargados, los bueyes con la lentitud de su condición, se desplazaban dejando en el barro chicloso la huella de su pezuña hendida. Y el fuego venía detrás, borrando aquella huella. Los otros, los que podían escapar con su ligereza, se despeñaron en los barrancos y allí se quedaron, con los huesos rotos, gimiendo, hasta que el fuego también bajó a la hondura y se posesionó de ella. Los que pudieron llegar a los aguajes se lanzaron al río y nadaron corriente abajo. Muchas reses se salvaron. Otras, cogidas en los remolinos, golpeadas contra las piedras, vencidas por la fatiga, fueron vistas pasar, por otros hombres, en otras playas, hinchadas de agua, rígidas, picoteadas al vuelo por los zopilotes. En la montaña resonaron aullidos. El batz balanceándose de una rama a otra. El tigre que hizo temblar a la oveja en su aprisco. Los pájaros que enloquecen de terror. Y las hormigas que se desparramaron sobre la tierra, con una fiebre inútil, con una diligencia sin concierto, con una desesperada agitación.”