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Personas Quotes

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Personas Quotes

“Yo te puedo asegurar que nadie te ha olvidado, que estas en la memoria de muchísimas personas. Aunque la vida siga, aunque el mundo gire y no se detenga, las huellas que las personas han dejado en ti nunca se irán, porque te enseñaron algo... Y las huellas que tu dejes en las personas... Procura que sean positivas para que, aunque sea muy dentro de ellas, tengan una buena historia.”

“Viva donde viva, viva como viva, viva cuando viva, cada persona contiene a muchas personas posibles, y es el sistema de poder, que nada tiene de eterno, quien cada día invita a salir a escena a nuestros habitantes más jodidos, mientras impide que los otros crezcan y les prohíbe aparecer. Aunque estamos mal hechos, no estamos terminados; y es la aventura de cambiar y de cambiarnos la que hace que valga la pena este parpadeo en la historia del universo, este fugaz calorcito entre dos hielos, que somos nosotros.”

“Las personas que me encontraba y las anécdotas que me ocurrían conduciendo por aquella carretera eran tan normales y corrientes como las que podía encontrar cualquier persona en cualquier calle. Ni tenían nada de especial ni tampoco vale la pena dejar constancia de ellas. Ahora bien, Buda dijo en una ocasión que «Dos personas tienen que vivir cien vidas para coincidir en un mismo barco; y tienen que vivir mil vidas para acabar convirtiéndose en marido y mujer». De manera que no podía olvidar así como así la mano que había dado, la sonrisa que había intercambiado, la conversación que había mantenido... No podía dejar marchar volando todo aquello, a merced del viento, como mi falda. Aprendí, incluso, a querer cada grano de arena del desierto. No puedo olvidar cada amanecer ni cada puesta de sol, y mucho menos puedo borrar los rostros de mis recuerdos.”

“El sexo es un invento absurdo que a pesar de serlo no aspira más que hincharse y penetrar. Se supone que tiene algo que ver con el amor, por lo menos ésa es su leyenda, pero el amor es un mito estimulante y aunque no lo fuese no podría tener relación alguna con el sexo. No mezclamos el amor con la comida, ¿verdad? Ni con el hipo o sonarse la nariz. ¿Y con la respiración? o con la circulación de la sangre o el funcionamiento del hígado. Entonces, ¿por qué relacionarlo con nuestro curioso impulso a meter partes de nosotros mismos dentro del cuerpo de otras personas? ¿O con ese otro impulso igualmente curioso de apretar nuestra maloliente boca y picados dientes en orificios igualmente blanduchos y salivosos de otros cuerpos?”

“¿Cómo se miden esas cosas? Si alguien nos hace felices y después conocemos el peor sufrimiento a causa de esa misma persona, ¿cómo sacar una conclusión definitiva de algo que nos lleva del Cielo al Infierno? La vida sigue, es imposible saber cómo habría sido si hubiéramos abierto otras puertas, si no nos hubiéramos enamorado de la persona de la que nos enamoramos.”

“Entre las cosas más importantes que se van preparando dentro de uno se cuentan los encuentros aplazados. Puede tratarse tanto de lugares como de personas, tanto de cuadros como de libros. Hay ciudades que ansío tanto ver, que es como si estuviese predestinado a pasar en ellas una vida entera, desde el comienzo. Con cien ardides evito ir a esas ciudades, y cada nueva ocasión de visitarlas que dejo pasar acrecienta tanto su importancia en mí, que cabría pensar que estoy en el mundo únicamente en razón de ellas, y que si dichas ciudades, que me siguen aguardando, no existiesen, hace ya mucho tiempo que habría yo perecido. Hay personas sobre las cuales oigo hablar con gusto, y es tanto lo que oigo, y tal la avidez con que lo oigo, que podría pensarse que sé yo más sobre ellas que ellas mismas, pero evito ver alguna foto o cualquier representación visual suya, como si hubiera una prohibición especial y justificada de conocer su rostro. También hay personas con las que durante años me he venido encontrando en un mismo camino, personas sobre las cuales reflexiono, parecidas a enigmas que me hubieran encargado de resolver a mí, y no les dirijo, sin embargo, una sola palabra, paso mudo a su lado como mudas ellas pasan junto a mí, y nos miramos con una mirada que es una pregunta y mantenemos bien cerrados los labios; me imagino nuestra primera conversación, y me emociono al pensar cuántas cosas inesperadas llegaría a conocer. Y hay, finalmente, personas a las que desde hace años vengo amando sin que ellas puedan llegar a barruntarlo; yo me voy haciendo cada vez más viejo, y sin duda tiene que parecer una ilusión absurda el que alguna vez vaya a decirles que las amo, aunque siempre vivo pensando en ese instante magnífico. Sería incapaz de existir sin estos prolijos preparativos de lo futuro; y cuando me examino a mí mismo con detalle, veo que no son para mí menos importantes que las sorpresas súbitas que llegan como si no llegasen de ningún sitio y subyugan en el acto. No me gustaría mencionar los libros para los que todavía me estoy preparando; entre ellos se cuentan algunas de las obras más famosas de la literatura universal, obras de cuya importancia no me permitirá dudar, pues sobre ellas están de acuerdo todos aquellos autores del pasado cuyas opiniones han sido determinantes para mí. Es evidente que, tras haber estado aguardando veinte años, una colisión con esas obras se convierte en algo de enorme importancia; tal vez sólo así resulte posible acceder a esos renacimientos espirituales que nos preserven de las consecuencias de la rutina y la decadencia.”

“Mi consejo para los escritores es practicar todos los días, escribir, escuchar lo que dicen las personas, observar que ahí en la calle o en sus mismos hogares se puede ver más de lo que ellos creen, solo es cuestión de prestar atención a los detalles. Cargar siempre un papel y lapicero para apuntar ideas, esto es clave para que no se pierdan. Esa idea que dejas escapar puede determinar o no el éxito de una novela, cuento. Por eso la importancia de siempre estar preparado para ese momento. Ese momento al que llamamos inspiración y ocurre cuando menos lo pensamos, pero cuando ocurre solo te queda algo, dejar lo que estabas haciendo y escribir. Sin parar, dale que dale, va salir algo bueno, te lo aseguro.”

“Esta es tu vida. Haz lo que te gusta y hazlo a menudo. Si no te gusta algo, cambia. Si no te gusta tu trabajo, déjalo. Si no tienes suficiente tiempo, deja de ver la televisión. Si estás buscando el amor de tu vida, para. Ellos estarán esperando por ti cuando comiences a hacer las cosas que amas. Deja de analizarlo todo. Todas las emociones son hermosas, Cuando comas, aprecia cada bocado. La vida es sencilla. Abre tu mente, brazos y corazón a cosas nuevas. La gente estamos unidos en nuestras diferencias. Pregunta a las personas que ves cuál es su pasión y comparte tus sueños con ellos. Viaja a menudo. A veces perderte te hace encontrarte contigo mismo. La vida va sobre la gente que te encuentras y las cosas que creas con ellas, así que sal y comienza el viaje. La vida es breve. Vive tu sueño y comparte tu pasión. La vida es una vez, para siempre.”

“El libro que tienes en las manos se fundamenta en tres constataciones básicas: las personas somos inclasificables, las personas somos sociales y las personas somos responsables. Las personas somos inclasificables: Por muchas etiquetas que se busquen y por más sofisticadas y sutiles que sean, siempre son insuficientes y, de hecho, inadecuadas para describir lo que somos corno personas. La originalidad individual emerge una y otra vez, y lo hace no en unas pocas excepciones que confirman la norma, sino en cada una de nosotras: todas experimentamos en un momento u otro la estrechez y la inadecuación de las etiquetas que llevamos colgadas; sentimos que somos más de lo que podemos describir y clasificar: sentimos que lo que en nosotras es todavía clasificable es lo que debería ir desapareciendo para dar lugar a lo inédito y al gozo creativo que se le asocia. Las personas somos sociales: Somos sensibles a lo que los otros piensan de nosotras, y nos afectan las normas sociales explícitas e implícitas. Estas pueden ejercer violencia sobre nosotras hasta hacernos dudar de nuestro valor e nuestro espíritu para adaptarlo a lo que los otros esperan de nosotras. Queremos ser «normales» y queremos ser aceptadas. Pero la dimensión social también hace posible que nos lleguen, a través de las personas que nos rodean (a veces en forma de libro ilustrado), la inspiración y la motivación necesarias para empezar a atrevernos a ser nosotras mismas y para expresar nuestro deseo. Las personas somos responsables: Que es lo mismo que decir que somos libres. Que todas las imposiciones y todas las influencias que nos llegan de fuera, aunque nos puedan afectar mucho, no nos dejan nunca sin margen de maniobra. Hay un rincón del corazón donde no llega nadie, por más poder que tenga alguien sobre nosotras. Es un rincón testarudo que a veces querríamos acallar porque, si tornamos consciencia, de él, nos hace propuestas incómodas como «no esperes a mañana», «actúa», «torna la iniciativa», «mójate».”