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Medjugorje Quotes

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Medjugorje Quotes

“Some might regard such a circumstance as a suffering of a punishment. But the one who dares to live with suffering through to its completion will discover that it is actually a great gift. Some people are difficult to live with, difficult to love. Sometimes the old or the new or the genetically defective can be a trial. But instead of routinely putting them in nursing homes or institutions - or killing them before they can be born - what if we were to live with them? What if, when our love is exhausted, we were to ask God to give us His love for them? Eventually we will discover the blessing they can be. And who knows, perhaps in the process we will become more what He intended us to be - which may have been part of His purpose.”

“Cuando la gente fallece «demasiado joven», nos preguntamos por qué Dios no les dejó vivir una vida plena. Pero recordad: nosotros no morimos. Nuestra Señora sabe cómo uno se siente cuando se pierde un hijo, pero ella se reunió con Cristo en el Cielo y ha estado con Él desde entonces. Estamos destinados a ver de nuevo a nuestros seres queridos que murieron, pero no siempre es fácil entender la voluntad de Dios. ¿Quién dice que una vida breve vale menos que una vida larga? «Si un día es como mil años» para nuestro eterno Dios, la diferencia entre una década y un siglo es infinetesimal.”

“Le pregunté una vez dónde va la mayoría de la gente cuando muere. Dijo que la mayor parte va al Purgatorio antes de pasar al Cielo. Luego hay otro grupo grande de gente que va al infierno y unos pocos van directamente al Cielo. Siempre me resultó difícil entender el concepto de infierno. Ella me explicó que ellos se han convertido en parte del infierno. Dios no envía a la gente al infierno. Ellos eligen estar allí. También hay niveles de purgatorio - como el tercer cielo de 2 Corintios 12 - El término no indica el lugar, sino la condición de la existencia.”

“Yo había estado tan unida a mi padre, que sentí como si una parte de mí se hubiera ido. Pero Jesús dijo: «Bienaventurados lo que lloran, porque serán consolados» (Mateo 5,4). El día siguiente, Nuestra Señora se refirió a la muerte del padre Slavko en su mensaje a Marija. «Me alegro con vosotros y deseo deciros que vuestro hermano Slavko ha nacido al Cielo e intercede por vosotros».”

“Sólo cuando has sufrido puedes entender de verdad el sufrimiento de los otros. Puedes relacionar lo tuyo con lo que están pasando y ayudarles a soportarlo, bien con palabras, oraciones o con tu presencia. Tras cargar con mi sufrimiento en silencio durante tanto tiempo, escondiendo mi dolor para proteger a los otros, he aprendido a compartir mis sentimientos.”

“Minka y yo pertenecíamos a credos distintos. Sin embargo, nuestra amistad me enseñó a no fijarme en las diferencias que hay entre la gente. Me gustaba jugar con mis amigos, pero prefería estar sola. La historia del piloto al que su avión deja tirado y que conoce a un niño príncipe de otro mundo, me hacía pensar que había algo más grande escondido detrás de lo que yo podía ver.”

“Hay una batalla espiritual invisible a nuestro alrededor. Jesús combate por cada uno de nosotros, pero el diablo intenta interferir. El amor hizo que desapareciera el diablo. El orgullo es su distintivo, la gente humilde que confía en Dios es más fuerte que cualquier diablo. Él sólo tiene el poder que queramos darle, y únicamente podemos dárselo mediante nuestro libre albedrío. Ataca a través de las personas que han permitido que reine en sus corazones. La gente, sin saberlo, acepta su influencia con las elecciones que toma en la vida. Ésta es una de las razones por las que Nuestra Señora enfatiza la importancia de la oración. Si Dios reina en nuestro corazón, entonces no hay espacio para nada malo.”

“Cuando algo malo sucede, puedes llorar estando solo, pero las lágrimas no cambiarán nada, sólo te sentirás más herido e impedido. Pero si aceptas tu cruz, con el tiempo aprenderás a llevarla, como demostraba el aguante de mi madre y la tranquilidad de mi padre. Hizo un gesto con la cabeza hacia el crucifijo colgado en la pared de su habitación de hospital. «Mira todo lo que sufrió Jesús», dijo. «¿Cómo puedo llorar si Él me está mirando? Lo ofrezco por la gente que no cree».”

“Tengo tres hijos minusválidos en casa. Vine a Medjugorje para pedir a Dios que los curara y quería saber por qué Él me ha enviado esta cruz. ¡Pero ahora lo entiendo! Lo entendí cuando estaba rezando. ¿Por qué no debería haberme enviado Dios esta cruz? ¡Significa que puedo llevarla! Él confía en mí y yo tengo que confiar en Él. Él me ayudará cuando sea demasiado pesada. Tengo muchas ganas de volver a casa y besar a mis hijos. Soy tan bienaventurada por tenerlos».”

“Nuestra Señora me enseñó que la alegría y la bondad sólo venían de Dios y que no había nada más valioso en este mundo que un corazón puro. Deploró la codicia que se estaba instaurando en el mundo y en Medjugorje y dijo: «Pobres aquellos que buscan tomar todo de los que vienen y bienaventurados los que dan».”

“Después de que Marko y yo nos casáramos, vivimos con sus padres. Con siete miembros de la familia compartiendo dos habitaciones. Marko y yo nos estabilizamos en nuestra nueva vida juntos. Él supervisaba la construcción de nuestra casa y yo continuaba trabajando en la agencia de viajes. Qué afortunada era por haberme casado con un hombre cuyos pensamientos y sentimientos eran tan parecidos a los míos. Nuestra compatibilidad era claramente un fruto del intento de vivir los mensajes de Nuestra Señora. La oración y el ayuno abrieron nuestros corazones para ser más comprensivos y nos permitió ver el valor de dar.”

“El matrimonio es un sacramento. Ningún matrimonio está libre de discusiones, pero lo importante es abstenerse de palabras que ofendan. Como cualquier pareja casada, Marko y yo teníamos de vez en cuando pequeñas y estúpidas peleas, pero estábamos determinados a evitar las palabras hirientes en nuestra relación. Respetábamos las diferencias de cada uno y poníamos a Dios en primer lugar. Nuestra fe nos ayudaba a pasar por alto los desafíos humanos que a menudo suceden entre las personas. Dios es amor. Y el amor debe hacerte feliz.”

“En 1981, hacia el final de mi segundo año de instituto, empecé a sentirme rara. Tenía un deseo grandísimo de estar sola, rezando. Me apartaba y rezaba en silencio. Durante los recreos, mientras los otros estudiantes charlaban en los pasillos, empecé a ir a una vieja iglesia ortodoxa cerca del colegio, era un refugio de paz. Disfrutaba del silencio e intentaba comprender qué me estaba pasando.”

“Incluso cuando los comunistas me perseguían, perdonaba su violencia. Me di cuenta que les estaría dando permiso de hacerme víctima dos veces si dejaba que sus acciones me quitaran la paz. Ser consumido por el odio daña nuestra relación con Dios. Si quería que mis enemigos sufrieran por la eternidad, no sería mejor que ellos, incluso sería peor, porque como ateos, no creen que la muerte lleva a algo eterno.”

“Roma me mostró las sorprendentes hazañas que pueden llevar a cabo los hombres de fe. Orar ante las tumbas de los santos y mártires, y estar en un lugar donde tanta gente ha vivido y ha muerto antes de mí, me hizo reflexionar sobre los constantes avisos de Nuestra Señora respecto a la brevedad de la vida en la tierra. Cuando llegas a conocer el Cielo, miras el mundo de un modo diferente. Entiendes que la vida en la tierra es sólo temporal y que la muerte no es un final. «Liberáos de todo lo que os ata solamente a las cosas terrenas y permitid que lo que es de Dios modele vuestra vida a través de la oración y el sacrificio».”

“Mis padres no solían hablarme de la fe, al menos no con palabras. Pero la vivían y, a través de su ejemplo, me enseñaron la importancia de la oración. Yo no era excepcionalmente devota o piadosa, pero siempre tuve fe. Como otros católicos, sentía gran veneración hacia la Virgen María, pero tenía una relación más profunda con Jesús. Hablaba con Él a menudo. Con mi fe infantil, pensaba que Jesús era un hermano mayor al que podía confiar cualquier pequeña preocupación. Desde muy temprana edad empecé a sentir una gran compasión por la gente que sufría.”

“Era como si sencillamente me deslizara o como si algo me transportara al lugar donde estaba la mujer. La primera vez que la vi de cerca me di cuenta de que no era de este mundo. Ella habló poco. Parecía que el propósito era que todos se sintieran cómodos para lo que se convertiría en un hecho regular. «Id en paz con el Señor», dijo Nuestra Señora. Me sequé las lágrimas y miré a los otros videntes. Ellos parecían estar también luchando con la vuelta a la «realidad». Los espectadores dijeron que nuestra visión duró de diez a quince minutos, pero era imposible: parecía que hubiera sido mucho más tiempo. Miré mi reloj y las manecillas estaban haciendo tictac hacia atrás.”

“Nuestra Señora normalmente se aparecía a gente joven y me preguntaba por qué. Sus mensajes no requerían largos comentarios o una interpretación teológica. Ella nos hablaba a todos nosotros y lo hacía con palabras sencillas. «Si todos pudieran verla entonces todas las personas podrían decir que Dios existe. Todos creerían. No lo puedo explicar. Dios no se aparece a todas las personas. Debes creer incluso si tú no le ves».”

“La oración y el ayuno pueden ayudarnos a tomar mejores decisiones. Yo había obviado la parte más importante: el discernimiento a través de la oración. Por lo tanto, decidí rezar por esta intención, para que Dios me mostrara el camino y para que la Virgen me dijera qué quería de mí. «Seguid vuestros corazones. Es decisión vuestra lo que hagáis.» Cada vez que me visualizaba como una monja, mi mente se distraía, en cambio, con imágenes de maternidad y vida familiar. Mi deseo de tener una familia era más fuerte que nada y sentí que me había dado una respuesta clara.”

“Marko era mi novio. No hubo un momento particular en el que supe que Marko era el indicado. Todo sucedió gradualmente. Fue insistente; de hecho, lo había sido durante muchos años. Pero más que nada, siempre podía contar con él. Me consolaba en los momentos de mayor sufrimiento. Cuando la policía me llevó de vuelta a la fuerza a Sarajevo, me llamaba por teléfono a menudo sólo para saber cómo estaba. En el periodo que contemplaba la posibilidad de ser monja, nunca intentó persuadirme de lo contrario. Y cuando se mudó a la ciudad, estaba pendiente de mí. Me di cuenta que realmente yo le importaba y mi corazón empezó a abrirse a él poco a poco. Un chico con menos paciencia probablemente hubiera renunciado hacía años. Siempre había sido maravilloso y amable, y, lo más importante, era creyente.”

“Una oración sólo necesita que se haga con el corazón. Es sencillo. No debemos pensar que Nuestra Señora quiere de nosotros lo que no podemos hacer o no sabemos cómo hacer. Primero, debemos sentir a Dios como nuestro padre que siempre está cerca de nosotros y que nos ama. Sólo cuando nos sentimos así podemos orar. Debemos comenzar cada día con una oración, antes de ir a estudiar, a trabajar, lo que sea. Pide la ayuda de Dios durante todo el día y agradécele cada pequeña bendición que recibes. Todo viene de Dios.”

“El Papa me miró y me sonrió. Su mirada estaba llena de cordialidad y amor, y sentí que estaba en la presencia de un hombre santo, un verdadero hijo de la Bienaventurada Madre. Por entonces, ya había empezado a reconocer algo especial en los ojos de las personas que amaban a Nuestra Señora, una ternura que sólo la Madre puede transmitir. Lo vi en el Papa Juan Pablo II de una manera más fuerte de lo que lo había visto jamás en otra persona.”

“Nuestras palabras solas no pueden cambiar a los que no creen. Únicamente podemos marcar una diferencia con nuestras oraciones y ejemplo, y sólo si tenemos amor en nuestros corazones: «Cuando rezáis por ellos, rezáis por vosotros y por vuestro futuro». Cuando rezamos no tenemos que hacerlo pidiendo lo que nosotros deseamos: Dios sabe todo lo que hay en nuestros corazones y Él conoce lo que es bueno para nosotros a largo plazo, hablando desde un punto de vista eterno, desde luego. Debemos rezar por nuestros hermanos y hermanas. Cada vez que rezamos por alguien que no cree, lo que hacemos es, fundamentalmente, secar una lágrima en el rostro de la Virgen. A través de la oración descubrimos el plan de Dios para nuestras vidas.”

“Nuestra Señora dijo una vez que para perdonar a los otros, debemos ante todo perdonarnos a nosotros mismos. El secreto de este misterio es, sencillamente, el amor. Si amas, entonces sabrás cómo perdonar y seguir adelante. Sin amor no hay nada; estás vacío y no puedes realmente perdonar. Sólo cuando amas al que te persigue, puedes decir que estás en el camino justo. Ésta es la verdadera misericordia.”

“Sin is the reality of our lives and of this world. Sin is the dark side, the contrary power, the destructive activity in the world. To triumph over sin would mean to build up our lives, the lives of others, of the family, of the community, of the Church, of the world, without ever making a step backward... The triumph over sin would mean that now a single justified desire would ever be frustrated, that not a single sigh would ever be ignored, that not a single tear would ever fall into the dark abyss of despair, and that not a single hope would ever be betrayed.”

“Cuando aparecía, no decía nada acerca de mis luchas personales. Sólo a través de la oración entendí finalmente que yo no era diferente de cualquier otra persona que sufría. Nuestra Señora permanecía en silencio sobre mi situación por respeto a mi libre albedrío y por amor a todos sus hijos los que la podían ver, como los que no la podían ver. Me di cuenta que, como una buena madre, Nuestra Señora no tenía favoritos.”

“To accept the messages, to accept others and love them the way Mary accepts them, means to take the role of a mother - or to partake in it - in the birth of a new world. There is no other way. The experience of pilgrims and parishioners is truly a new experience of togetherness. All who come to this parish community come to love it as their own, feel like members of the large community - the Church - in which Mary is the MOther and each person a beloved child.”