Quotessence
Home / Topics / Sanación Quotes

Sanación Quotes

Browse 21 quotes about Sanación.

Sanación Quotes

“Cuando una herida duele demasiado y se la arrastra por años, uno puede lograr, sin saberlo, que la herida se resista a cerrarse para siempre porque duele y uno lo aguanta, después se vuelve soportable, después se vuelve invisible y ya es parte de la atmósfera, ataca y envenena en segundo plano. Y de esas heridas, quedan cicatrices hermosas, auténticas, decoros de piel regenerada, sanando y acumulándose para volver a protegerse. Eso tenía yo, tenía cicatrices hermosas y eran el recuerdo, vivo y muerto, de mi capacidad de sanarme.”

“Jesús conocía el poder de la palabra hablada, provocaba la realidad que significaba. Cuando las nombras, obtienes autoridad sobre ellas. Nómbralas según sus identidades o cómo operan. No necesitas decidir cuán profundamente arraigados están en tu vida. No necesitas volverte introspectivo e intentar sanarte. Lo que sí puedes hacer es enumerar las áreas de tu debilidad, especialmente las áreas marcadas por la desesperanza y la compulsión o falta de control. Luego puedes mirarlas en oración y decir: “Señor, muéstrame las raíces. ¿Cuáles son los planes de Satanás para mi vida y cómo puedo asumir la responsabilidad de mi vida y romper su poder?”

“Me dejaba llevar sin moderación de las pasiones humanas! Así era yo en aquel tiempo. Me enardecía, suspiraba, lloraba y me turbaba, sin descanso ni consejo. Así iba cargando mi alma destrozada y sangrante, que no se dejaba cargar, y yo no sabía en dónde ponerla. A ti, Señor, debía ser elevada para ser curada. Yo sabía esto, pero ni quería ni podía; cuando pensaba en ti no eras para mí algo firme y sólido, sino un vacío fantasma. Pero eso, fantasma era, no tú; y mi error era mi dios. Era yo para mí mismo un lugar de desdicha en el cual no podía estar y del cual no me podía evadir. ¿Cómo podía mi corazón huir de sí mismo, y adónde iría yo que él no me siguiera?”

“Kevin relataba que algo dentro de su madre lo estaba separando de su padre. Elegía a su madre y se apartaba de su padre. “Tenía demasiado miedo de elegir a papá”, recuerda. En su visión, había dejado olvidado un objeto en casa. No sabía qué era, pero sabía que mamá lo estaba sosteniendo. ¡Esa cosa era yo! ¡Era mi infancia! ¡Era mi identidad! Me la había perdido toda mi vida. Mis compañeros del colegio habían estado esperando a mi 'yo completo' todo el tiempo. Sentí que me estaba convirtiendo en un hombre; que esta sanación no era solo para el niño que había en mí, sino para todo mi yo. Me sentí crecer y madurar en fuerza, incluso en tamaño físico. Era la libertad de abrazar mi virilidad.”

“Sanación interior lleva a búsqueda de patrones de pensamiento y comportamiento. Si no hay apoyo llega introspección y depresión. Necesitamos un amigo maduro y volver mirada a Cristo. Hablar en voz alta con Jesús, no basta sólo pensar. Eso ahuyenta la autocompasión, la autojustificación, el echar culpas y cualquier forma de hacer que las cosas dependan de mí.”

“Recomenzar no significa solo recomenzar, sino también abandonar. Muchas otras cosas. Romper con la dejadez, desmarcarse de las falsas prioridades, dejar de rechazar los límites, desobedecer a las sugestiones, no seguir las maldiciones, no dejarse atrapar por aquello que no es «lo mío», romper las imágenes falsas de Dios y de uno mismo, no envidiar las capacidades de los demás. Todos ellos, actos infecundos. La reconstrucción acaba en la fecundidad: hemos partido de nuestra vida y llegamos a la vida de los demás. Nuestra curación es la felicidad de otro. La única alegría es la que procuramos a los demás. La única riqueza auténtica es la que damos; las cosas que posees y que no regalas son las que te poseen a ti; en cambio las cosas que regalas son las que tú posees, porque decides tú, y eso se ve por el hecho de que puedes regalarlas.”

“La mentira y el espíritu detrás de la mentira nos mantienen cautivos. Cosas como la codicia, la lujuria, el odio y la falta de perdón son engaños porque sustituyen nuestra confianza sincera en la providencia del Padre y su amor ilimitado por nosotros. Una vez que la autoridad de Jesús a través de la palabra hablada del creyente, rompe el poder de la mentira, el espíritu debe irse, pero generalmente permanecerá hasta que se le diga (en el nombre de Jesús) que se vaya. Una vez que el dominio del enemigo se rompa, el Reino de Dios avanzará, trayendo sanación y restauración.”

“¿Cómo se podía odiar lo que hacía un hombre y no odiar al hombre? Pero años más tarde se me ocurrió que había un hombre con el que yo había puesto esto en práctica durante toda mi vida. Ese hombre era yo mismo. Por mucho que me disgustase mi cobardía o mi vanidad o mi codicia, seguía queriéndome a mí mismo. El cristianismo quiere que las odiemos del mismo modo en que odiamos esas cosas en nosotros mismos: lamentando que ese hombre haya hecho esas cosas y esperando, si es posible, que de algún modo, en algún momento, en algún lugar, el hombre puede ser curado y humanizado de nuevo.”

“Hay dos tipos de aflicción: una, que ha perdido la esperanza, que ya no confía en el amor y la verdad, y por ello abate y destruye al hombre por dentro; pero también existe la aflicción provocada por la conmoción ante la verdad y que lleva al hombre a la conversión, a oponerse al mal. Esta tristeza regenera, porque enseña a los hombres a esperar y amar de nuevo. Un ejemplo de la primera aflicción es Judas, quien —profundamente abatido por su caída— pierde la esperanza y lleno de desesperación se ahorca. Un ejemplo del segundo tipo de aflicción es Pedro que, conmovido ante la mirada del Señor, prorrumpe en un llanto salvador: las lágrimas labran la tierra de su alma. Comienza de nuevo y se transforma en un hombre nuevo.”

“Dios mismo, que para nosotros es el extranjero y el lejano, se ha puesto en camino para venir a hacerse cargo de su criatura maltratada. Dios, el lejano, en Jesucristo se convierte en prójimo. Cura con aceite y vino nuestras heridas —en lo que se ha visto una imagen del don salvífico de los sacramentos— y nos lleva a la posada, la Iglesia, en la que dispone que nos cuiden y donde anticipa lo necesario para costear esos cuidados.”

“La liberación es una mezcla de problemas espirituales, emocionales y psicológicos. La clave con Deborah fue descubrir la mentira en la que vivía. Estaba convencida de que nadie podía amarla, y que tendría que mendigar amor el resto de su vida. Posteriormente se expuso una mentira más profunda: la creencia de que ella no tenía corazón (que Satanás se lo había comido). Satanás quería robarle el conocimiento del amor de Dios y el amor que otros sentían por ella. Deborah necesitaba un lugar seguro donde supiera que la amaban para poder entrar más plenamente en el proceso de transformación. Sin el apoyo del padre John y otros, las oraciones de liberación podrían haber sido infructuosas.”

“Pecaba yo, por cuanto buscaba la verdad, la deleitación y la sublimidad no en Él, sino en mí mismo y en las demás criaturas; y por esto me precipitaba en el dolor, la confusión y el error. Porque tú siempre estabas a mi lado, ensañándote misericordiosamente conmigo y amargabas mis ilegítimas alegrías para que así aprendiera a buscar goces que no te ofendan. ¿Y dónde podía yo conseguir esto sino en ti, Señor, que finges poner dolor en tus preceptos, nos hieres para sanarnos y nos matas para que no nos muramos lejos de ti?”

“El dolor de toda la vida de no conocer realmente a su padre estaba siendo tocado y liberado. Una vez que renunció a él y le ordenó partir, una avalancha de recuerdos maravillosos de su padre llenó su mente y corazón. Recibió una sensación de aprobación, afirmación y amor de su padre, seguida de una sensación de dejar ir a su padre y abrazar su destino. Dios Padre estaba revelándole su corazón a Kevin.”

“El arrepentimiento lleva a la sanación: saber quiénes somos a través de la revelación de quién es Él. La sanación implica perdón reconociendo mis pecados como participación en la rebelión de la humanidad contra Dios en el pecado original. Aceptar la obra salvadora de Cristo es fundamental para la liberación de espíritus malignos. Liberación es ruptura de patrones de pensamiento (reconocimiento de nuestros enemigos), descubrir mentiras internas y hacerse responsable de nuestra vida.”