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Depresión Quotes

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Depresión Quotes

“Desgraciadamente, quienes han perdido el auténtico sentido de la humildad –esa permanente conciencia de la relación entre cada individuo y Dios– han perdido también la capacidad de llevar sus cargas de este modo. No ven más que la carga, las dificultades y las humillaciones en sí; y se hunden. Empiezan a autocompadecerse, a cuestionarse cosas de su vida matrimonial o de su vocación que antes estimaban en mucho. El sacrificio, el esfuerzo y la entrega parecen no tener sentido; la caridad, la paciencia y el amor se convierten en meras palabras vacías. Empiezan a cuestionarse incluso el acierto o la validez de su decisión primera, a buscar la libertad o algún modo de escapar.”

“Sanación interior lleva a búsqueda de patrones de pensamiento y comportamiento. Si no hay apoyo llega introspección y depresión. Necesitamos un amigo maduro y volver mirada a Cristo. Hablar en voz alta con Jesús, no basta sólo pensar. Eso ahuyenta la autocompasión, la autojustificación, el echar culpas y cualquier forma de hacer que las cosas dependan de mí.”

“Hay dos tipos de aflicción: una, que ha perdido la esperanza, que ya no confía en el amor y la verdad, y por ello abate y destruye al hombre por dentro; pero también existe la aflicción provocada por la conmoción ante la verdad y que lleva al hombre a la conversión, a oponerse al mal. Esta tristeza regenera, porque enseña a los hombres a esperar y amar de nuevo. Un ejemplo de la primera aflicción es Judas, quien —profundamente abatido por su caída— pierde la esperanza y lleno de desesperación se ahorca. Un ejemplo del segundo tipo de aflicción es Pedro que, conmovido ante la mirada del Señor, prorrumpe en un llanto salvador: las lágrimas labran la tierra de su alma. Comienza de nuevo y se transforma en un hombre nuevo.”

“El vacío que dejaba en mi alma no era siquiera semejante al vacío de mi cuerpo, después de más de un mes sin comer. El dolor en mi pecho no se acercaba en lo absoluto al dolor que había sentido al estar desplomada y sola en el piso gélido del baño, después de haber vomitado. Y por más que amara el ballet, este no llenaría jamás las ausencias que poco a poco se iban acumulando en mi vida.”

“Un color invariable rige al melancólico: su interior es un espacio de color de luto; nada pasa allí, nadie pasa. Es una escena sin decorados donde el yo inerte es asistido por el yo que sufre por esa inercia. Este quisiera liberar al prisionero, pero cualquier tentativa fracasa como hubiera fracasado Teseo si, además de ser él mismo, hubiese sido, también, el Minotauro; matarlo, entonces, habría exigido matarse.”

“Cabe ser sensible con respecto a uno mismo. Tener conciencia, por ejemplo, de una sensación de cansancio o depresión, y en lugar de entregarse a ella y aumentarla por medio de pensamientos deprimentes que siempre están a mano, preguntarse «¿qué ocurre?» «¿Por qué estoy deprimido?» Lo mismo sucede al observar que uno está irritado o enojado, o con tendencia a los ensueños u otras actividades escapistas. En cada uno de esos casos, lo que importa es tener conciencia de ellos y no racionalizarlos en las mil formas en que es factible hacerlo; además estar atentos a nuestra voz interior, que nos dice —por lo general inmediatamente—por qué estamos angustiados, deprimidos, irritados.”

“La conciencia sobre la salud mental no significa combatir el estrés, la ansiedad, la depresión y otros problemas cotidianos de salud mental, sino que significa modular conscientemente los hábitos que intensifican esos problemas. Una vez que tenga el control de sus hábitos, en lugar de controlar sus hábitos, automáticamente estará en una forma mucho mejor, tanto mental como físicamente.”

“Tiene un caparazón, y él mejor que nadie sabe lo difícil que resulta desprenderse de este. «Lo construimos a nuestro alrededor como defensa, adhiriéndolo con tanta precisión a nuestra personalidad que, finalmente, se funde con ella hasta atraparla en el interior. Lo que erigimos para evitar ataques externos acaba convirtiéndose en el peor enemigo, la tumba donde perecen nuestros anhelos y el origen del lado oscuro, ese que se expande hasta eclipsarlo todo.»”

“Un color invariable rige al melancólico: su interior es un espacio de color de luto; nada pasa allí, nadie pasa. Es una escena sin decorados donde el yo inerte es asistido por el yo que sufre por esa inercia. Este quisiera liberar al prisionero, pero cualquier tentativa fracasa como si hubiera fracasado Teseo si, además de ser él mismo, hubiese sido, también, el Minotauro; matarlo, entonces, habría exigido matarse. Pero hay remedios fugitivos: los placeres sexuales, por ejemplo, por un breve tiempo pueden borrar la silenciosa galería de ecos y de espejos que es el alma. mélancólica. Y más aún: hasta puede iluminar ese recinto enlutado y transformarlo en una suerte de cajita de música con figuras de vivos y alegres colores que danzan y cantan deliciosamente. Luego, cuando se acabe la cuerda, habrá que retornar a la inmovilidad y la silencio. La cajita de música no es un medio de comparación gratuito. Creo que la melan-colia es, en suma, un problema musical: una disonancia, un ritmo trastornado. Mientras afuera todo sucede con un ritmo vertiginoso de cascada, adentro hay una lentitud exhausta de gota de agua cayendo de tanto en tanto. De alli que ese afuera contemplado desde el adentro melancólico resulte absurdo e irreal y constituya "la farsa que todos tenemos que representar". Pero por un instante -sea por una música salvaje, o alguna droga, o el acto sexual en su máxima violencia, el ritmo lentísimo del melancólico no sólo llega a acordarse con el del mundo externo, sino que lo sobrepasa con una desmesura indeciblemente dichosa; y el yo vibra animado por energías delirantes.”

“En términos terapéuticos lo explican así : al pasar el efecto de la droga , lo más probable es que el paciente vuelva a estar deprimido . Pero durante su viaje de éxtasis ha vuelto a conocer la sensación de felicidad , la tiene reciente . Es decir , que el camino para retornar a ese punto , hasta entonces lleno de maleza , está ahora recién desbrozado por los machetazos certeros de la droga . Sólo le queda al explorador andar de nuevo ese sendero , poniendo el pie en las huellas frescas de sus propias pisadas en el barro , ignorando a los tucanes desplumados que graznan detrás , en la selva oscura que abandona .”

“Según Alain Ehrenberg, el éxito de la depresión se basa en la pérdida de la relación con el conflicto. La actual cultura del rendimiento y la optimización no tolera que se invierta trabajo en un conflicto, pues tal trabajo requiere mucho tiempo. El actual sujeto que se ve obligado a aportar rendimientos solo conoce dos estados: funcionar o fracasar. En ello se asemeja a las máquinas. Tampoco las máquinas conocen ningún conflicto: o bien funcionan impecablemente, o bien están estropeadas.”