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Amistad Quotes

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Amistad Quotes

“... no tuvieron que hacer ningún `pacto de amistad´, como suelen los muchachos de su edad, cuando organizan solemnes ritos ridículos, llenos de pasión exagerada, al aparecer la primera pasión en ellos- de una forma inconsciente y desfigurada-, al pretender por primera vez apropiarse del cuerpo y del alma del otro, sacándole del mundo para poseerlo en exclusiva. Esto y sólo esto es el sentido del amor y de la amistad. La amistad entre los dos muchachos era tan seria y tan callada como cualquier sentimiento importante que dura toda una vida. Y como todos los sentimientos grandiosos, también contenía elementos de pudor y de culpa. Uno no puede apropiarse de una persona y alejarla de todos los demás sin tener remordimientos. Ellos supieron, desde el primer momento, que su encuentro prevalecería durante toda su vida.”

“«¡Estoy jodido!», pensé cuando ella cogió mi móvil. Llevaba meses con largas llamadas, con mensajes de texto y, sobre todo, con esas fotos. Así que me quedé callado, observando, rezando para que no se diera cuenta, pero entonces la cara empezó a cambiarle. Iba deslizando con su dedo la pantalla hasta que se detuvo, y ahí supe que era el final. Era la última foto que nos hicimos juntos, abrazados y con una sonrisa que podía iluminar una habitación entera. Ella continuó en silencio, viendo con detalle el resto de las fotografías, hasta que lo dejó finalmente sobre la mesa. —¿Por qué él? No lo entiendo —preguntó con su voz entrecortada. Sin embargo, cómo podría hacerle entender que llevaba eso dentro de mí sin ver la luz desde siempre, sepultado bajo tantas lágrimas… Así que simplemente hablé: —Lo quiero.”

“Si bien los esplendores que nos son esquivos cuando somos jóvenes suelen ser objeto de nuestro desprecio en la adolescencia y de nuestra comedida consideración en la edad adulta, en el fondo nos tienen siempre subyugados. Por eso, en los días posteriores a su primer encuentro, el conde escuchó las apasionadas exposiciones de los ideales de Mijaíl con el mismo asombro con que Mijaíl atendía a las descripciones de los salones de la ciudad del conde. Y antes de terminarse el año ya compartían unas habitaciones alquiladas encima del taller de un zapatero remendón en una bocacalle de Sredni Prospekt.”

“Cuando un hombre ha sido infravalorado por un amigo, tiene motivos para ofenderse, pues son precisamente nuestros amigos quienes deberían sobrevalorar nuestras capacidades. Deberían tener una opinión exagerada de nuestra fortaleza moral, nuestra sensibilidad estética y nuestro alcance intelectual. Es más, prácticamente deberían imaginarnos entrando por una ventana, para acudir en su ayuda, con las obras de Shakespeare en una mano y una pistola en la otra.”

“Otrora mi fantasía se regocijaba con sueños de virtud, de fama y de placer. Antes esperaba equivocadamente conocer individuos que, excusando mi forma exterior, me amasen por las excelentes cualidades que yo podía demostrar. Me nutrían elevados pensamientos de honor y devoción. Pero ahora el crimen me ha rebajado al nivel del animal más repugnante. No hay culpa, ni fechoría, ni malignidad, ni bajeza comparables con las mías. Cuando recorro el espantoso catálogo de mis pecados, no puedo creer que soy la misma criatura cuyos pensamientos se nutrían antaño de visiones sublimes y trascendentes de la belleza y la majestad del bien. Pero es así; el ángel caído se convierte en demonio maligno. Pero aun ese enemigo de Dios y del hombre tenía amigos y asociados en su desolación; yo estoy solo.”

“Recordé la frase de Carracedo, aquella que me conmovió al oírsela el día del funeral de Manolo Castro: a partir de una edad todos somos ya su-pervivientes. ¡Cuánta razón tenía! Cercano a los sesenta, al borde, pues, de la jubilación si en lugar de dedicarme a escribir hubiera seguido trabajando en prensa, las pérdidas a mi alrededor se contaban por docenas no sólo entre mis familiares sino también entre mis antiguos compañeros de trabajo y mis amigos. La vida, como la guerra, había sembrado de cadáveres mi horizonte, unos reales y otros sentimentales, como los de las mujeres de las que me enamoré antes de encontrar a Martina.”