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Amistad Quotes

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Amistad Quotes

“Esa pareja equilibrada no es una utopía ; existen tales parejas, a veces incluso en el mismo marco del matrimonio pero con más frecuencia fuera de él; unos están unidos por un gran amor sexual, que los deja libres en cuanto a sus amistades y ocupaciones; otros se hallan unidos por una amistad que no entorpece su libertad sexual; más raramente, los hay que son a la vez amantes y amigos, pero sin buscar el uno en el otro la exclusiva razón de vivir. Multitud de matices son posibles en la relación entre un hombre y una mujer: la camaradería, el placer, la confianza, la ternura, la complicidad, el amor, pueden ser el uno para el otro la más fecunda fuente de alegría, de riqueza y de fuerza que pueda ofrecérsele a un ser humano. No son los individuos los responsables del fracaso del matrimonio: es —en contra de lo que pretenden Bonald, Comte, Tolstoi— la institución misma la que está originariamente pervertida.”

“J’ étais prétentieux, disait l’un de mes professeurs ; farfelu, disaient mes camarades, à l’exception de mon ami Claude Laurent (car j’aimais et aimerai l’amitié et aurai toujours des amis). Il m’a donc fallu apprendre à devenir indifférent à l’opinion d’autrui.”

“La única certeza, transcurridas más de dos décadas desde los años de facultad, era que aquella amistad había cogido cuerpo año tras año, quizá día tras día, y que, en la vida de esos cinco adultos, representaba ahora un lugar donde encontrar cobijo, una tabla de salvación en momentos de oleaje, un cómodo y protegido lecho donde acurrucarse. Les parecía, a cada uno de ellos y también a quienes los contemplaban desde fuera, que podía resistirlo todo.”

“Ashenden admiraba la bondad, pero no le ofendía lo innoble. La gente le creía hombre sin corazón porque estudiaba más que apreciaba a las personas a su alrededor, e incluso de aquellos a quienes sinceramente quería veía con claridad meridiana sus defectos y sus virtudes. Cuando alguien le gustaba, no era porque fuese ciego a sus faltas, las aceptaba con un tolerante encogerse de hombros; o porque les imaginara dotes que no poseían, y tratando a sus amigos con la fanqueza derivada de esa rectitud de criterio, nunca le defraudaban y rara vez los perdía. No pedía a nadie más de lo que podía dar.”

“No me gusta la frase "amigos de Internet", porque implica que la gente que conoces en línea no son realmente tus amigos, que de alguna manera la amistad es menos real o significativo para ti, ya que ocurre a través de Skype o mensajes de texto. La medida de una amistad no es su aspecto físico, pero su significado. Las buenas amistades, en línea o fuera, nos impulsan hacia la empatía; nos dan comodidad y también nos sacan de las cárceles de nuestro ser.”

“La elección y la exclusividad son condiciones que la amistad comparte con el amor. La amistad nace de la comunidad y de la coincidencia en las ideas, en los sentimientos o en los intereses. El amor nace de un flechazo; la amistad es el intercambio frecuente y prolongado. El amor es instantáneo; la amistad requiere tiempo.”

“(...) En cierto momento de la vida, uno descubre que está rodeado de extraños: compañeros de trabajo, clientes, acreedores, vecinos, cuñados. Los amigos de verdad están lejos, probablemente encerrados en círculos parecidos. Algunos empecinados insisten en cultivar amistades nuevas. Los matrimonios maduros se visitan mutuamente y desarrollan pálidas parodias de la amistad verdadera: se cuentan una y otra vez episodios antiguos, vividos con los amigos viejos, que ya no están. Cuando uno es joven no cuenta historias a sus amigos: las vive con ellos.”

“Hay en griego una palabra que ahora podrá parecer chocante, y que se lo parecía sin duda a los griegos, aunque no formulasen mayores interrogantes al respecto: la “philautía”, el “amor a sí mismo”. Pues bien, de eso se trata, de hallar en el amor a sí mismo el verdadero fundamento y condición de cualquier tipo de vinculación con otros y de vinculatividad para uno mismo (Gadamer, 2002, p. 82) » [...] ¿Es, pues, eso la verdadera amistad? No, tampoco es eso aún. La tesis más audaz es la que reza: la primera amistad que se necesita es la uno consigo mismo. Si no la hay, ni se está para el otro ni se llega a estar realmente vinculado con él. ¡Pero que lejos queda eso de lo que llamamos “vinculante”! (Gadamer, 2002, p. 83). »[...] Evidentemente es amistad lo que añade Aristóteles: reconocerse en el otro y que el otro se reconozca en uno. Pero no sólo en el sentido de “así es ese”, sino también en el de concedernos recíprocamente el ser diferentes, más aún, por decirlo en palabras de Droysen: “Así tienes que ser, pues es así como te quiero” (Gadamer, 2002, p. 84). »[...] De modo que, tal vez, el sentido más genuino y profundo de ese conocerse a sí mismo no sea otro que la certidumbre de que uno nunca percibe del todo hasta que qué punto está involucrado en su amor a sí mismo, incluso allí donde se piensa que es auténticamente amigo de otro. Pero si un auténtico acuerdo consigo mismo es condición previa para la amistad con otro, ¿qué es realmente esa amistad? (Gadamer, 2002, p. 84). »[...] En la solidaridad que uno declara, ya sea libremente o a la fuerza, hay siempre, en cualquier caso, una renuncia a los intereses y preferencias más propios. La solidaridad nos hace renunciar a ciertas cosas en una cierta dirección, en un cierto momento, al servició de algún objetivo. (Gadamer, 2002, p. 86). »[...] Desde luego la convivencia entre las personas sería imposible si no hubiese entre ellas algo así como una camaradería. (Gadamer, 2002, 87). Esto nos sitúa ante la tarea tanto de estar de acuerdo con nosotros mismos como de mantenernos de acuerdo con otros. No existe ninguna fuerza de la naturaleza que pueda lograr eso en nuestro lugar» (Gadamer, 2002, p. 88).”