Quotessence
Home / Topics / Salud Quotes

Salud Quotes

Browse 25 quotes about Salud.

Salud Quotes

“El más pobre de los hombres nunca intercambiaría su salud por dinero, pero el más rico daría gustosamente todo su dinero por salud. Colton (1780-1832)”

“Yo, Hablando Corona (El Soneto) La naturaleza ha estado llorando, Sin embargo, no le prestaste atención. Los glaciares se han estado friendo, Sin embargo, seguiste durmiendo con codicia. Los bosques seguían ardiendo, Sin embargo, tus ojos no derraman lágrimas. Los huracanes siguieron formándose, Sin embargo, tus lujos no desaparecieron. De ahí mi llegada, no para castigarte, Pero solo para hacerte una llamada de atención. No he venido a encerrarte, Solo para exponer tu ruina. Ahora sabes los horrores que cometiste, Les ruego a los sabios que vivan la vida iluminados.”

“Para eliminar el salvajismo en el mundo, hay que empezar eliminando el salvajismo de los deportes salvajes y de los que aparentan no serlo.”

“—Pero lo más difícil del mundo es llegar a entender lo que «quieres». A mí me parece que eso que has planeado durante tanto tiempo era una enorme crisis existencial. Otra vez el pasado, pinchándole el cuello como una etiqueta con las instrucciones de lavado, y Shep nunca había sido capaz de entender del todo esa palabra. Existencial. —Puede que al final resulte que no quiero nada en especial. —¿Y entonces? ¿Qué harías? ¿Pasarte el día tumbado y dormitando? Mírame a mí. Sinceramente, no es una perspectiva emocionante. Al contrario, sonaba fantástico. Sólo faltaba una hora y veinte minutos para que sonara el despertador. —No puedes disfrutar de este tiempo libre porque es algo impuesto —dijo Shep—. Y porque te sientes fatal. Por eso es precioso el tiempo que tenemos mientras nos sentimos bien. No estoy simplemente desperdiciando mi vida haciendo chapuzas con placas de yeso en Queens. Estoy desperdiciando mi vida mientras tengo salud. Y tú más que nadie deberías apreciar lo injusto que es. Trabajamos como esclavos los pocos años que estamos en condiciones de disfrutar; lo que nos queda son los años de la vejez y la enfermedad. Nos enfermamos a cuenta de nuestro tiempo, y sólo tenemos tiempo libre cuando pesa sobre nosotros, cuando no nos sirve para nada. Cuando ya no es una oportunidad, sino una carga.”

“Antes de los 30 años, los hombres buscan la enfermedad; después de los 30, la enfermedad busca a los hombres. Proverbio chino”

“La mentira consiste en pretender que todo acto sexual al que te sientes tentado es ipso facto saludable y normal. Pues bien; esto, desde cualquier punto de vista, y sin ninguna relación con el cristianismo, tiene que ser una insensatez. Ceder a todos nuestros deseos evidentemente conduce a la impotencia, la enfermedad, los celos, la mentira, la ocultación y todo aquello que es lo opuesto a la felicidad, la franqueza y el buen humor. Para cualquier tipo de felicidad, incluso en este mundo, se necesitará una gran dosis de control, de modo que lo que pretende cualquier clase de deseo fuerte, ser sano y razonable, no cuenta para nada. Todo hombre cuerdo y civilizado debe tener un conjunto de principios según los cuales elija rechazar algunos de sus deseos y permitir otros. Un hombre hace esto basándose en los principios cristianos; otro, en principios de higiene; otro, en principios sociológicos.”

“La esperanza es una continua expectativa de un deseo o vida eterna. Los cristianos que más hicieron por este mundo fueron los que más pensaron en el otro mundo. Si nuestro objetivo es el cielo, la tierra se nos dará por añadidura; si nuestro objetivo es la tierra, no tendremos ninguna de las dos cosas. Parece una extraña regla, pero algo parecido puede verse funcionando en otros asuntos: La salud es una gran bendición, pero en el momento en que hacemos de ella uno de nuestros objetivos directos y principales, nos convertimos en unos hipocondríacos y empezamos a pensar que estamos enfermos. Es probable que disfrutemos de salud sólo si deseamos más otras cosas… comida, juegos, trabajo, diversión, aire libre. Del mismo modo, jamás salvaremos a la civilización mientras la civilización sea nuestro principal objetivo. Debemos aprender a desear otras cosas aún más.”

“Debemos mucho advertir el discurso de los pensamientos; y si el principio, medio y fin es todo bueno, inclinado a todo bien, señal es de buen ángel. Mas si en el discurso de los pensamientos que trae, acaba en alguna cosa mala, o distrativa, o menos buena que la que el ánima antes tenía propuesta de hacer, o la enflaquece o inquieta o conturba a la ánima, quitándola su paz, tranquilidad y quietud que antes tenía, clara señal es proceder de mal espíritu, enemigo de nuestro provecho y salud eterna.”

“El Soneto Dorado ¿Donde esta el dorado? No es una ciudad, es una persona. ¿Donde esta el cielo? No es un lugar, es conducta. ¿Dónde está la felicidad? No está en el mercado, está en bondad. ¿Dónde está la salud? No está en máquinas, está en simpleza. ¿Qué es la fuerza? No está la billetera, está personaje. ¿Qué es el progreso? No es lujo, es el bienestar de la gente. Menores necesidades, mejor la vida. Más suave el alma, más ligera la lucha.”

“Es importante hacer una aclaración llegados a este punto: no somos responsables de todo lo que nos ocurre por efecto de la resonancia. Para nada es así, ya que existen muchas otras fuerzas actuando en este mismo instante, como por ejemplo las fuerzas de los astros que tienen efectos a nivel planetario, o cualquier otra fuerza terrestre, que da lugar a todo tipo de desastres naturales, por citar las más conocidas. Además existen otros tantos factores ajenos a nuestra percepción e influencia de tipo genético o kármico, así como el lugar en el que hemos nacido o en el que estamos viviendo actualmente. Es esencial destacarlo para no caer en la tentación de pensar que todo lo que ocurre a la persona es por su culpa, especialmente si se trata de desgracias o enfermedades. Nada más alejado de esto: nunca hay culpables de nada.”

“Las tardes de verano se alargaron y sentí deseos de salir con ella al patio, para que el sol le diera en la cara, y ver aparecer, una vez más, sus pecas bronceadas. Quería llevarla de nuevo a mi piso, detrás de la calle Cloth Fair, el piso que me aconsejó que me quedara cinco minutos después de verlo por primera vez, el noviembre pasado. Deseaba sentarme con ella en el tejado y contemplar el barrio de Smithfield al amanecer, y ver cómo abrían el mercado de carne, como si se tratara de una floración gigante y nocturna. Quería que volviéramos a escuchar juntas las campanas de Bartholomew, mientras comíamos cruasanes, leíamos los periódicos del domingo y cotilleábamos sobre las personas que conocíamos. Pero, sobre todo, quería que volviera a estar bien y que se incorporara enseguida a la colorida vida londinense. Pero Ginger nunca volvió a salir al exterior y, al final, le dije que no se perdía gran cosa, porque lo habíamos hecho todo, lo habíamos vivido todo, ¿no? Así que no hacía falta.”

“Pero hemos de decir desde el principio que una enfermedad no es nunca una mera pérdida o un mero exceso, que hay siempre una reacción por parte del organismo o individuo afectado para restaurar, reponer, compensar, y para preservar su identidad, por muy extraños que puedan ser los medios.”