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Deseo Quotes

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Deseo Quotes

“El poeta Novalis, uno de los mayores representantes del romanticismo alemán, afirmaba que la filosofía se identifica con la nostalgia, ya que también en ella está presente el deseo ilimitado ―precisamente, nostálgico― de tener «el hogar en todas partes». En efecto, al igual que la nostalgia, la filosofía se sustenta en la escisión que se pone de manifiesto entre la vida interior y la exterior, entre la vida finita y la infinita, siendo ella, en cuanto tal, un «signo de la diversidad esencial entre el yo y el mundo, un signo de la incongruencia entre el alma y la acción». No es, pues, de tiempos felices el deseo de querer abrazar la filosofía.”

“El trabajo de abrir el pecho, no con voluntad: "¡Hay que abrir el pecho!" - ¿De dónde puede salir el movimiento que permitiría ampliar el espacio entre el hombro y el esternón? Trabajo que desgarra la piel por dentro. - ¿Es necesario desgarrarse? ¿No habrá otra forma de abrirse? Un abrir sin desgarrarse. Difícil equilibrio. Cada uno lo prueba con su propio cuerpo. Y hay respiraciones que parecen detenerse o simplemente se van quebrando de a poco. - ¿Y si hay dolor? - pregunta alguien del grupo. - No cerrarse, dejen que el dolor encuentre su salida. Pero, dejar que salga el dolor no es tarea fácil, implica el deseo de no querer el dolor que a veces ha sido necesario para sentirse viva. - Un dolorcito, por amor de Dios... El deseo de no desear el dolor.”

“De todas las palabras desgastadas, erosionadas y ensuciadas que hay en nuestro vocabulario, -amor- es seguramente la más pestilente, maloliente y estropeada. Proferida desde un millón de púlpitos, lascivamente entonada en cientos de millones de altavoces, se ha convertido en un ultraje al buen gusto y a los sentimientos decentes, una obscenidad que cualquiera duda en pronunciar. Y sin embargo, es preciso pronunciarla, ya que, después de todo, el amor tiene la última palabra.”

“La mentira consiste en pretender que todo acto sexual al que te sientes tentado es ipso facto saludable y normal. Pues bien; esto, desde cualquier punto de vista, y sin ninguna relación con el cristianismo, tiene que ser una insensatez. Ceder a todos nuestros deseos evidentemente conduce a la impotencia, la enfermedad, los celos, la mentira, la ocultación y todo aquello que es lo opuesto a la felicidad, la franqueza y el buen humor. Para cualquier tipo de felicidad, incluso en este mundo, se necesitará una gran dosis de control, de modo que lo que pretende cualquier clase de deseo fuerte, ser sano y razonable, no cuenta para nada. Todo hombre cuerdo y civilizado debe tener un conjunto de principios según los cuales elija rechazar algunos de sus deseos y permitir otros. Un hombre hace esto basándose en los principios cristianos; otro, en principios de higiene; otro, en principios sociológicos.”

“La esperanza es una continua expectativa de un deseo o vida eterna. Los cristianos que más hicieron por este mundo fueron los que más pensaron en el otro mundo. Si nuestro objetivo es el cielo, la tierra se nos dará por añadidura; si nuestro objetivo es la tierra, no tendremos ninguna de las dos cosas. Parece una extraña regla, pero algo parecido puede verse funcionando en otros asuntos: La salud es una gran bendición, pero en el momento en que hacemos de ella uno de nuestros objetivos directos y principales, nos convertimos en unos hipocondríacos y empezamos a pensar que estamos enfermos. Es probable que disfrutemos de salud sólo si deseamos más otras cosas… comida, juegos, trabajo, diversión, aire libre. Del mismo modo, jamás salvaremos a la civilización mientras la civilización sea nuestro principal objetivo. Debemos aprender a desear otras cosas aún más.”

“Se ha demostrado que el hombre que emplea la coerción para obtener relaciones sexuales manifiesta un conjunto específico de características. Suele ser agresivo con las mujeres, sostiene el mito de que en el fondo quieren ser violadas y presenta un perfil de personalidad marcado por la impulsividad, la agresividad y la hipervirilidad, combinados con un elevado grado de promiscuidad sexual. Los estudios sobre violadores demuestran asimismo que poseen una baja autoestima.”

“Como en el resto de las tendencias destructivas, el hecho de que el empleo del maltrato tenga una lógicas adaptativa subyacente no significa que debamos aceptarlo, desearlo o descuidar su erradicación. Por el contrario, una mayor comprensión de la lógica que subyace a tales tácticas y de los contextos en que se producen puede llevar a métodos más eficaces para reducirlas o eliminarlas.”

“Pero como ha estudiado la crítica reciente, la ilusión del paradigma amoroso se resquebraja poco a poco y se cuestiona, sobre todo entre las escritoras más capaces, aunque sobrevive en la literatura popular y sigue imponiéndose en el género cinematográfico durante el siglo XX. En la limitación de su planteamiento, el amor se propone en la novela clásica como incompatible con cualquier otra actividad de la mujer amada, en especial con la práctica del arte, hasta el extremo de que, a pesar del creciente número y calidad de mujeres escritoras y artistas, la heroína debe inevitable y trágicamente escoger entre el arte o el amor. Si se equivoca, su destino es la muerte textual, proyección perversa del deseo masculino, que parece querer destruir lo que no puede poseer".”

“EL MITO DE LA LIBERTAD HUMANA En las democracias occidentales hay escasas limitaciones físicas a las libertades individuales, pero son sustituidas por presiones más sutiles, más sofisticadas, menos conscientes. No suelen ser limitaciones físicas sino psíquicas. No actúan sobre la decisión de manera directa, mediante la obligación o la prohibición, sino de manera indirecta, presionando con promesas o veladas amenazas. Las limitaciones a la libertad provienen a menudo de la inducción más o menos inadvertida de deseos y temores. Una cosa es impedir al individuo obrar conforme a su voluntad y otra es condicionar su voluntad para que obre conforme se desea. La diferencia, en el fondo, es solo de matiz. Los resultados son similares. No hay riesgo alguno en dejar que el sujeto haga lo que quiera cuando se está seguro de conseguir que quiera lo que se pretende que haga. En definitiva, cuando se coarta la libertad mediante la prohibición y la imposición, se está incidiendo directamente en el hacer: no poder hacer lo que se desea, y tener que hacer lo que no se desea. En las democracias hay otros mecanismos condicionantes de la libertad humana, la persuasión y la seducción, que sólo indirectamente repercuten en el hacer, incidiendo directamente en el deseo o en el temor. Estos mecanismos se expresan en la fórmula: poder hacer lo que se desea porque se desea lo que otros desean que se desee.”

“Compra tu rebaño y recorre el mundo hasta aprender que nuestro castillo es el más importante y que nuestras mujeres son las más bellas. Y lo bendijo. En los ojos del padre él leyó también el deseo de recorrer el mundo. Un deseo que aún persistía, a pesar de las decenas de años que había intentado sepultarlo con agua, comida y el mismo lugar para dormir todas las noches.”

“La vida tiene varias dimensiones pero estamos condenados a elegir e ignorar las demás. Estamos condenados a sentir que, por bien que estemos, nuestra elección fue incorrecta. Estamos condenados a vivir con alguien mientras deseamos día tras día a otros. Estamos condenados a mentir, a dar besos fríos, a seguir dando golpes en la oscuridad fingiendo una pasión que se fue hace años. ¿Por qué lo hacemos? El miedo a aceptar el fracaso podría ser una de las razones.”

“El espíritu humano no se contenta únicamente con lo que es sólo cuestión de los sentidos puesto que el innato amor propio nunca se mitiga. Esa es la causa por la cual los deseos se desarrollan siempre más y más, los esfuerzos por alcanzar la felicidad se intensifican, llenan la imaginación e incitan a los sentimientos hacia este mismo fin. El espontáneo surgir de este deseo interior es el natural impulso a la oración, pues la excesiva exaltación del amor propio no logra nunca satisfacer al ser humano. Cuanto menos consigue el hombre natural alcanzar la felicidad y cuanto más la desea, tanto más encuentra en la oración un desahogo. Se vuelve para orar a la desconocida Causa de todo ser, elevándole su petición. De este modo, ese innato amor propio, el principal elemento de la vida, es la causa más profunda que incita al hombre natural a la oración. En su infinita sabiduría, el Creador de todas las cosas ha infundido en la naturaleza humana la capacidad del amor propio, precisamente como estímulo, según la expresión de los Padres, que impulse hacia arriba el ser caído del hombre y lo ponga en contacto con las cosas celestiales.”