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Cuerpo Quotes

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Cuerpo Quotes

“Así que esta es mi nueva adicción: recordar. Y lo digo en serio. Es tan extraño y tan raro y tan peculiar querer recordar. Se siente mal y se siente bien al mismo tiempo. Se siente mal por la obvia razón de que me sucedieron cosas malas. Se siente bien porque recordar me ayuda a sacar todas las cosas negativas de mi cuerpo. Verán, así es como pienso ahora: mi cuerpo entero, con mi cerebro y mi corazón incluidos, era un vertedero que se lleno de basura. Y bueno, ahora estoy encargándome de la limpieza.”

“El trabajo de abrir el pecho, no con voluntad: "¡Hay que abrir el pecho!" - ¿De dónde puede salir el movimiento que permitiría ampliar el espacio entre el hombro y el esternón? Trabajo que desgarra la piel por dentro. - ¿Es necesario desgarrarse? ¿No habrá otra forma de abrirse? Un abrir sin desgarrarse. Difícil equilibrio. Cada uno lo prueba con su propio cuerpo. Y hay respiraciones que parecen detenerse o simplemente se van quebrando de a poco. - ¿Y si hay dolor? - pregunta alguien del grupo. - No cerrarse, dejen que el dolor encuentre su salida. Pero, dejar que salga el dolor no es tarea fácil, implica el deseo de no querer el dolor que a veces ha sido necesario para sentirse viva. - Un dolorcito, por amor de Dios... El deseo de no desear el dolor.”

“Mis dolencias aparecen de forma traicionera, nunca se sabe cuándo. Algo sucede en mi cuerpo, y lo primero que me duelen son los huesos. Es un dolor desagradable, empalagoso y constante. No desaparece durante horas, y a veces ni siquiera durante días. No es posible esconderse de este dolor, no hay ni pastillas ni inyecciones para calmarlo. Tiene que hacerme daño, igual que un río está obligado a fluir y el fuego a arder. Me recuerda cruelmente que estoy hecha de efímeras partículas materiales que se desgastan a cada segundo. ¿Podría acostumbrarme a él? Vivir como viven las personas en las ciudades de Oswiecim -la Auschwitz nazi- o Hiroshima, sin pensar en absoluto en lo que ocurrió anteriormente allí. Simplemente viven. Al dolor de huesos le siguen el dolor de estómago, de intestino, de hígado, de todo lo que tenemos dentro. Un dolor persistente, que solo la glucosa es capaz de atenuar parcialmente, por lo que siempre llevo unas ampollas en mis bolsillos. Nunca sé cuándo puedo sufrir un ataque, cuándo voy a sentirme peor. A veces tengo la impresión de que estoy construida únicamente con síntomas de enfermedad, de que soy un fantasma hecho de dolor. Cuando no consigo reponerme, imagino que en el estómago, desde el cuello hasta el perineo, tengo una cremallera y que la voy abriendo lentamente, de arriba abajo. Y después saco las manos de las manos, las piernas de las piernas y la cabeza de la cabeza. Salgo de mi propio cuerpo y este cae como un montón de ropa vieja. Soy pequeña y delicada, casi transparente. Mi cuerpo es como el de una medusa: blanco, lechoso, fosforescente. Solo esa fantasía es capaz de proporcionarme cierto alivio. Me ayuda a liberarme también.”

“A veces, cuando estamos muy tristes, nuestros sueños caen al suelo como pedacitos de estrellas que poco a poco se apagan, nuestro corazón llora en silencio para no hacer ruido. Los ojos del corazón ven mas allá de lo que la vista nos permite... Y cuando las lagrimas caen, hiela todo el cuerpo y el corazón de tanto amar se convierte en hielo para no sufrir mas, para ya no llorar... Pero que equivocado esta, al final habrá alguien para encender la llama de tu alma, que derrita el hielo que el dolor formo en tu interior. Y si volteas al cielo, te darás cuenta que quedan millones de estrellas y cada una es un sueño por cumplir. Aunque algunas se apaguen, habrán muchas que apenas empiezan a brillar. Y también te darás cuenta que hay estrellas que brillan, pero su luz no es mas que un eco, un espejismo de lo que algún día fue su verdadera luz, pero ahora ya no existen. Tu decides en que creer, solo no abandones tus sueños porque son la única puerta hacia la eternidad.”

“Para mi es imposible pensar que tipo de emocion de miedo quedaria si no estuvieran presentes la sensacion de latidos acelerados o de respiracion entrecortada, ni la sensacion de labios temblorosos o de piernas debilitadas, ni de carne de gallina o de retorcijones de tripas. Puede alguien imaginarse el estado de ira sin sentir que el pecho estalla, la cara se ruboriza, los orificios nasales se dilatan, los dientes se aprietan, sin notar el impulso hacia la accion vigorosa? Puede sentirse rabia en cambio con los musculos relajados, la respiracion calmada y una cara placida?”

“Un dia, mientras escribia una carta, Otoko abrio el diccionario para consultar el ideograma 'pensar'. Al repasar los restantes significados (añorar, ser incapaz de olvidar, estar triste) sintio que el corazon se le encogia. Tuvo miedo de tocar el diccionario... Aun ahi estaba Oki. Innumerables palabras se lo recordaban. Vincular todo lo que veia y oia con su amor equivalia a estar viva. La conciencia de su propio cuerpo era inseparable del recuerdo de aquel abrazo.”

“Era demasiada la atracción que sentía por ella, pero estaba acostumbrado a esa demasía, y si lo único que quedaba era el amor cálido, en el que primaban la estima y la admiración, sin el amor visceral, el indecoroso, sórdido y animal, él se sentiría inferior, el amor puro y altruista también parecería inferior, y la mera bondad lo haría menor, y menos interesante y adictivo. No quería dejar de sentirse atraído por ella. No era fácil de afrontar, pero hacía veintiséis años que no amaba sólo a una mujer. Había amado un cuerpo.”

“Acercaron sus labios de nuevo. Sofía estiró sus brazos hacia el cuello por detrás de Daniel. Fue un beso lento, húmedo, saboreando el labio inferior uno y el labio superior el otro, intercalando luego. La música continuaba. La lengua de él entró suavemente en la boca de ella, exploró el íntegro de sus rincones, degustó, probó, cató, gozó, se recreó. Al rato salió y dulcemente le dio besos en el rostro hasta llegar a la frente, bajo dándole besos en la nariz y nuevamente penetró en su boca. Ella pegó su cuerpo más y provocó a la lengua de él nuevamente.”

“La salvación consiste, sencillamente, en tomar a diario la misma cruz de Cristo, en aceptar como voluntad de Dios lo que cada día trae consigo, en ofrecer a Dios cada mañana todas las alegrías, las obras y los sufrimientos de la jornada. Pero esto no son más que palabras. En la práctica, es el pobre cuerpo el que, como siempre y sin palabras, nos explica en qué consiste la salvación. Consiste en levantarse todas las mañanas y en acostarse agotado. Consiste en la rutina, no en el espectáculo. Puede consistir en un trabajo monótono, en un sufrimiento, en posponer los placeres, la felicidad o el amor que ansía el corazón humano para hacer lo que es preciso en ese momento.”

“Konrad si que palidecia cada vez que escuchaba musica. Cualquier tipo de musica, incluso la mas popuar, lo tocaba tan de cerca como si le estuvieran tocando el cuerpo de verdad. Palidecia, sus labios temblaban. La musica le decia algo mas que los demas no podian comprender. Probablemente las melodias no le hablasen al intelecto. La disciplina en la que vivia, en la que habia crecido, la disciplina que le habia ayudado a obtener su lugar y su rango en el mundo, la disciplina que el mismo habia elegido de manera voluntaria - como el creyente que escoge por si solo la culpa y el castigo - esa disciplina desaparecia en tales momentos, y su cuerpo tenso y crispado se relajaba. (...) Escuchaba la musica con todo su cuerpo, con una atencion parecida a la que presta un condenado en su celda al ruido de pasos que quizas lleven la noticia de su salvacion. En esos momentos no oia a quienes se dirigian a el. La musica rompia en pedazos el mundo a su alrededor, cambiaba las leyes establecidas de manera artificial durante unos instantes...”