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Locura Quotes

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Locura Quotes

“Qué cosa tan misteriosa es la locura. He visto a pacientes cuyos labios están cerrados en un silencio perpetuo. Viven, respiran, comen; la forma humana está presente, pero ese algo sin el que el cuerpo puede vivir, pero que no puede existir sin el cuerpo, estaba ausente. A menudo me he preguntado si tras aquellos labios sellados moraban sueños que desconocíamos o si sólo estaba el vacío.”

“Es relativamente fácil volver a una persona loca para toda la vida, pero incluso el mismo Dios, que es una hábil, parece haber encontrado muchas dificultades para volver a una persona loca tan sólo durante un pequeño espacio de tiempo, es decir, mientras está pluma en mano o mientras está ante el papel en blanco. A falta de poder contar con Dios, hay que volverse loco por sí mismo.”

“Ahora comprendes que estas cosas son todas imposibles, salvo en un sueño. Comprendes que son puras locuras pueriles, las creaciones ridículas de una imaginación que no está consciente de sus monstruosidades; en una palabra, que son un sueño y tú eres su creador. Todas las señales del sueño son visibles; debías haberlas reconocido antes. Es verdad lo que te he revelado; no hay Dios, ni universo, ni raza humana, ni vida terrestre, ni cielo, ni infierno. Todo es un sueño…, un sueño grotesco y disparatado. Nada existe salvo tú. Y tú no eres más que un pensamiento…, ¡un pensamiento errante, un pensamiento inútil, un pensamiento desamparado, vagando solitario entre las eternidades!”

“Desafortunadamente el inconveniente principal, ajeno a los casos mismos, es que parece que espiritualmente estoy imposibilitado para contraer matrimonio. Esto se puede comprobar en el hecho de que desde el instante en que tomo esa determinación, no puedo dormir, siento que la cabeza me hierve día y noche, una gran desesperación e irascibilidad se apoderan de mi, y al caminar me tambaleó de un lado a otro (p. 66)”

“No sé cómo no enloquecí entonces, porque hubiera sido tanto mejor, enloquecer como un hombre. Salir a caminar y que nos encontraran una semana después, con cara de susto, espantados todavía, que con mucho trabajo nos dejáramos llevar a casa. Perder la cordura hubiera sido tanto más sano, no haber explotado entonces fue más cruel.¿A quién le debe uno la cordura? Si no se podía hacer que el tiempo diera un solo paso atrás, ¿por qué quedarse calladamente, sumisamente, obedientemente cuerdos? Debe ser que uno no enloquece cuando quiere, sino cuando puede”

“Entonces, un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo. Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse. [...] La diferencia entre escribir bien y el arte verdadero es sutil, pero brutal. (Capote, pág. 9) »[...] En un cuento de Henry James, creo que “The Middle Years”, su personaje, un escritor en las sombras de la madurez, se lamenta: “Vivimos en la oscuridad, hacemos lo que podemos, el resto es la demencia del arte”. O palabras parecidas. En cualquier caso, míster James lo expone en toda la línea; nos está diciendo la verdad. Y la parte más negra de las sombras, la zona más demencial de la locura, es el riguroso juego que conlleva. (Capote, pp. 12-13) »Los escritores, cuando menos aquellos que corren auténticos riesgos, que están ansiosos por morder la bala y pasar la plancha de los piratas, tienen mucho en común con otra casta de hombres solitarios: los individuos que se ganan la vida jugando al billar y dando cartas. (Capote, pág. 13) »[...] Para empezar, creo que la mayoría de los escritores, incluso los mejores, son recargados. Yo prefiero escribir de menos. Sencilla, claramente, como arroyo del campo. (Capote, pág. 15). »[...] Entretanto, aquí estoy en mi oscura demencia, absolutamente solo con mi baraja de naipes y, desde luego, con el látigo que Dios me dio (Capote, pág. 17)”

“Hace un tiempo impreciso de muchos meses que me ve mirarla, mirarla constantemente, siempre con la misma mirada incierta y solícita. Sé que lo ha notado. Y como lo ha notado, debe de haberle parecido raro que esa mirada, sin ser propiamente tímida, no haya tenido nunca un significado. Siempre atento, vago e idéntico, como contento de ser sólo la tristeza que hay en ello... Nada más... Y dentro de su pensar en ello –sea cuál sea el sentimiento con el que haya pensado en mí– debe de haber escrutado mis posibles intenciones. Debe de haberse explicado a sí misma, sin quedarse satisfecha, que soy un tímido especial y original o alguna especia de alguna cosa parecida a estar loco.”

“...cuando los pueblos enloquecen, de ellos sólo pueden esperarse locuras, y no cabe la menor duda de que una parte pequeña pero influyente de nuestra España ha caído en la demencia. Esa parte ha decidido que no puede soportar cerca a los que no son exactamente como ella, no piensan como ella, no se comportan como ella... Me temo que algunos sólo andan a la busca de un pretexto que les permita librarse de nosotros.”