Quotessence
Home / Topics / Escritura Quotes

Escritura Quotes

Browse 85 quotes about Escritura.

Escritura Quotes

“Vaya, que atemorizante y maravilloso es que las palabras pueden cambiar nuestras vidas con tan solo encontrarse una a un lado de la otra.”

“Oh, es tan atemorizante e increíble que dos palabras pueden cambiar nuestras vidas por el simple hecho de estar juntas.”

“Entre los medios, no sólo de pulir la lengua, sino de extender y generalizar todos los tramos de ilustración, pocos habrá más importantes que el de simplificar la ortografía, como que de ella depende la adquisición más o menos fácil de los dos artes primeros que són como los cimientos sobre los que descansa todo el edificio de la literatura y de las ciencias: leer y escribir.”

“Un blog, una bitácora, es una forma literaria del futuro, un artefacto de escritura y lectura donde la luz, la palabra y la imagen son un diario, un pedazo de vida, un fragmento de realidad, frágil, breve, poliédrica, privada, social y universal. Una cápsula de tiempo que reemplaza el papel, complementa y crea la literatura electrónica en la revolución de la pantalla como papel y como libro, en la era de la información.”

“Mi pluma, flor de tinta, escupe los lugares comunes como pólenes genéticamente modificados; Nisisen, sin embargo, utilizaba y aún utiliza (sus folletines no serán brillantes pero tampoco son demenciales) la táctica de Cela o de Aira (por algo él es el célebre Nisisen y yo tan sólo un raro excéntrico): evitar los lugares comunes, modificarlos, ponerlos entre comillas o no evitarlos, jugando así como yo con ellos pero de una manera más heterodoxa, rica, completa, con cuatro posibilidades de acción como cuatro estaciones frente a mi estricto invierno o lúdico verano estilístico (según la paráfrasis y el punto de vista). El relato de Bolaño comenzaba diciendo en las primeras frases que él tenía veintitantos años y era más pobre que una rata. Bien, yo hubiese sido incapaz de escribir eso y cambiaría «rata» por «lata», por ejemplo, como Camilo José Cela cambió «romper el hielo» por «romper el fuego» para La familia de Pascual Duarte o César Aira «fumaban como chimeneas» por «fumaban como murciélagos» en El volante. En la escritura de Nisisen, sin embargo, el pobre como una rata de Bolaño resultaría en la juguetona paráfrasis pobre como una lata (o gata, saca, mata...), «pobre como una rata» (así, entrecomillado, incidiendo en el lugar común con clara consciencia de ello), tenía veintitantos años y era muy pobre (evitando la manida analogía del roedor) o mismamente pobre como una rata como en el original. Esta variedad de registros pintaba su prosa o abrillantaba sus colores.”

“Al final de la novela descubríamos que su obsesión por «el cielo y el océano fundidos» como «realidad del Paraíso» era en realidad su pulsión de tánatos, es decir, su deseo de muerte, es decir, sus ganas de suicidarse, es decir, sus fantasías de morir ahogada en el mar como las fantasías de morir ahogada en el mar de Rosalía de Castro, hasta lograrlo como Virginia Woolf.”

“La vida estaba en el espejo, en el espejo de la pantalla de cristal líquido, pues ambos escribíamos también en el ordenador (palabra de Nisisen: Lo que esos viejóvenes o vejestorios que aún escriben a mano o con máquina de escribir no entienden de escribir a ordenador es que nosotros podemos editar una frase diez veces en un minuto y ellos no, chapuceros).”

“Escribo como escribo porque para mí la literatura es un hecho lingüístico cuya mayor complicación es comprender que la palabra no se escribe para ser leída, sino para ser vivida; que no es un fin en sí misma, sino que su valor no excede el de ser el elemento que transporta la historia y la expande. Comprendo que, para algunos, esto pueda parecer un exceso de misticismo literario, y quizá lo sea. A veces dudo de mi condición de escritor y pienso que solo soy un explorador de las fronteras del lenguaje. Sin embargo, cuando cerramos un libro, podremos recordar algunas frases, acaso con mayor o menor nitidez, pero que el tiempo, inexorablemente, se encargará de difuminar. En cambio, lo que permanecerá, nítida e inalterable, es la experiencia emocional. Por algo será.”

“La evolución de un escritor se construye con pasión, aprendizaje, experiencia y honestidad. Algunos dirán que también se requiere talento. Vale, es una virtud valiosa, no lo vamos a discutir, pero también sobrevalorada. El talento solo sirve si se lo nutre con conocimientos. He leído —y leo— muchos escritores cuyos talentos han languidecido en el raquitismo que produce nutrirse de su propia sombra, o en la obesidad que se alimenta de los halagos de los nuevos reinos del me gusta.”

“Como dice Blanchot, la esencia de la literatura nunca está ya aquí, siempre hay que encontrarla o inventarla de nuevo. Así vengo yo trabajando en estas notas, buscando e inventando, prescindiendo de que existen unas reglas de juego de la literatura. Vengo yo trabajando en estas notas de forma un tanto despreocupada o anárquica, de un modo que me recuerda a veces la respuesta que dio el gran torero Belmonte cuando, en una entrevista, le requirieron que hablara sobre su toreo. "¡Si no sé! -contestó-. Palabra que no sé. Yo no sé las reglas, ni creo en las reglas. Yo siento el toreo, y sin fijarme en las reglas lo ejecuto a mi modo." "Quien afirme a la literatura en sí misma, no afirma nada. Quien la busca, sólo busca lo que se escapa, quien la encuentra, sólo encuentra lo que está aquí o, cosa peor, más allá de la literatura. Por eso, finalmente, cada libro persigue la no-literatura como la esencia de lo que quiere y quisiera apasionadamente descubrir.”

“Escribió su nombre y contempló cómo la tinta se secaba poco a poco. El placer de la página en blanco, que al principio siempre olía a misterio y a promesa, se desvaneció por ensalmo. Tan pronto como uno empezaba a colocar las primeras palabras comprobaba que en la escritura, como en la vida, la distancia entre intenciones y resultados iba pareja con la inocencia con que se acometían unas y se aceptaban los otros.”

“Leer era una defensa, un escudo con el que armar de recursos su timidez para relacionarse. Pero escribir era infinitamente más que eso. Escribir era el palacio interior, los sitios secretos, los lugares más bellos formando parte de un conjunto de ilimitadas estancias que él recorría, riendo, corriendo descalzo, deteniéndose a acariciar la belleza de los tesoros que allí albergaba.”

“La formación de la Escritura se configura como un proceso de la palabra que abre poco a poco sus potencialidades interiores, que de algún modo estaban ya como semillas y que sólo se abren ante el desafío de situaciones nuevas, nuevas experiencias y nuevos sufrimientos. Quien observa este proceso —sin duda no lineal, a menudo dramático pero siempre en marcha— a partir de Jesucristo, puede reconocer que en su conjunto sigue una dirección, que el Antiguo y el Nuevo Testamento están íntimamente relacionados entre sí.”