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Lectores Quotes

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Lectores Quotes

“Una historia es un laberinto infinito de palabras, imágenes y espíritus conjurados para desvelarnos la verdad invisible sobre nosotros mismos. Una historia es, en definitiva, una conversación entre quien la narra y quien la escucha, y un narrador solo puede contar hasta donde le llega el oficio y un lector solo puede leer hasta donde lleva escrito en el alma. Esa es la regla maestra que sostiene todo artificio de papel y tinta, porque cuando se apagan las luces, se silencia la música y se vacía el patio de butacas, lo único que importa es el espejismo que ha quedado grabado en el teatro de la imaginación que alberga todo lector en su mente. Eso y la esperanza que todo hacedor de cuentos lleva dentro: que el lector haya abierto su corazón a alguna de sus criaturas de papel y le haya entregado algo de sí mismo para hacerla inmortal, aunque solo sea por unos minutos.”

“Lector se nace, lector se hace, lector se muere. Como el hábito no tiene finalidad práctica, no admite renuncia por abandono ni por desaliento ante el posible competidor. El lector se arrodilla como el arqueólogo, trepa escalera como el restaurador, fortalece músculos con el diccionario de María Moliner, huronea de tomo en tomo. Lee de pie y escarba en librerías, sufriendo la melancólica anemia de su bolsillo, el despiste de los libreros y la necesidad del ángel que lo aliente para desmalezar la selva de los libros chatarra. Lo creíamos sedentario y en realidad es un atleta, comparado con prójimos que sortean estas gimnasias y se solidifican en ángulo recto frente a las pantallas...”

“Vivimos entre libros, hemos tenido la libertad de elegirlos y la posibilidad de descifrarlos en una era en que la instrucción fue (casi) universal. No ncesitamos ser monjes ni damas de la nobleza y si pertenecemos a una cofradía no es la del poder ni la del dogma, simplemente hemos sido elegidos por los libros a temprana edad. Bendito sea un privilegio desinteresado, no esgrimido para someter a los diferentes,”

“El debate tan machacón como hipócrita (porque en realidad se trata de una campaña de exterminio) sobre la inminente desaparición del libro, pese a que las editoriales siguen abarrotando librerías, quizá requiere una interpretación (...) No es seguro que el libro esté destinado a desaparecer mañana, pero sí es seguro que desaparecerá cada uno de nosotros especímenes humanos. Y es posible que cuando dejemos este mundo, algunos libros nos echen de menos.”

“Quiénes somos los letraheridos Empezamos a organizar los encuentros de letraheridos con varias ideas en mente. Una, poder hablar de libros y literatura alejados del esquema clásico del club de lectura, que obliga muchas veces a leer libros que no nos gustan. Al escuchar varias recomendaciones uno puede elegir aquella que le llame más la atención, tener un abanico más amplio en el que escoger y charlar sobre autores que se hayan leído en común. La segunda era crear la obligación de escribir un relato para cada encuentro. La única manera de mejorar en algo es practicándolo y con frecuencia tenemos las ideas pero no la motivación para sentarnos a escribirlas. En el transcurso de los dos años que llevamos en marcha se han leído muchos cuentos y doy fe de que cada vez son mejores. Una tercera motivación era propiciar un encuentro entre personas a las que les gusta leer y otras a las que les gusta escribir, que suelen coincidir pero no siempre. Los escritores tenían un público, los lectores cuentos en primicia y se rompen las barreras entre creador y receptor. Debo confesar que, con el paso del tiempo, lo mejor de estas reuniones ha sido lo que no teníamos previsto desde el principio. La creación de un grupo de amigos con los que tener una agradable charla y que se han convertido, al menos en mi caso, en la principal razón para no faltar ni un sábado. Gracias a todos los que hacéis posible letraheridos.”

“«Manuel Caballero se refiere a los “despliegues de erudición” en “Estación de Máscaras” que “debemos soportar los palurdos lectores” y califica la obra como una “novela burguesa”. Es precisamente por esa condición burguesa, que, según Caballero, al autor le resulta imposible percibir las realidades colectivas»”

“El verano que ella llegó con parte del contenido del baúl de los libros mágicos del tío Marcos, tenía alrededor de diez años y todavía Pedro Tercero leía con dificultad, pero la curiosidad y el anhelo consiguieron lo que no había podido obtener la maestra a varillazos. Pasaron el verano leyendo acostados entre las cañas del río, entre los pinos del bosque, entre las espigas de los trigales, discutiendo las virtudes de Sandokan y Robin Hood, la mala suerte del Pirata Negro, las historias verídicas y edificantes del 'Tesoro de la Juventud', el malicioso significado de las palabras prohibidas en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el sistema cardiovascular en láminas, donde podían ver a un tipo sin pellejo, con todas sus venas y el corazón expuestos a la vista, pero con calzones. En pocas semanas el niño aprendió a leer con voracidad. Entraron en el mundo ancho y profundo de las historias imposibles, los duendes, las hadas, los náufragos que se comen unos a otros después de echarlo a la suerte, los tigres que se dejan amaestrar por amor, los inventos fascinantes, las curiosidades geográficas y zoológicas, los países orientales donde hay genios en las botellas, dragones en las cuevas y princesas prisioneras en las torres.”

“Y el método puramente intuitivo de los dos niños no constituía una verdadera elección entre los libros permitidos. Pero el azar no es lo peor para las cosas de la cultura y, devorando todo mezclado, los dos glotones engullían lo bueno al mismo tiempo que lo malo, sin preocuparse de retener nada, y, en efecto, sin retener casi nada salvo una extraña y poderosa emoción que, a través de las semanas, los meses y los años, engendraba y hacía crecer en ellos todo un universo de imágenes y de recuerdos irreductibles a la realidad de todos los días, pero sin duda no menos presentes para esos niños ardorosos que vivían sus sueños con la misma violencia que sus vidas.ab”

“Los lectores somos considerados lectores no sólo por leer infinidades de libros de distintos géneros o simplemente uno solo, no. Somos considerados lectores porque amamos la magia de las palabras, el como tenemos sentimientos encontrados con cualquier personaje, el como nos hace sentir cada historia que está escrita ahí, en ese gran y preciado tesoro llamado libro.”