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Silencio Quotes

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Silencio Quotes

“Sólo cuando has sufrido puedes entender de verdad el sufrimiento de los otros. Puedes relacionar lo tuyo con lo que están pasando y ayudarles a soportarlo, bien con palabras, oraciones o con tu presencia. Tras cargar con mi sufrimiento en silencio durante tanto tiempo, escondiendo mi dolor para proteger a los otros, he aprendido a compartir mis sentimientos.”

“Los hesicastas aspiraban a conseguir la paz o la quietud para llegar a la unión íntima con Dios o la contemplación. Para ello cultivaban el silencio, tanto exterior como interior, ante todo por medio del control de los pensamientos. Esta corriente espiritual dentro del cristianismo oriental es casi una constante hasta nuestros días y va muy unida a la oración del corazón.”

“En 1981, hacia el final de mi segundo año de instituto, empecé a sentirme rara. Tenía un deseo grandísimo de estar sola, rezando. Me apartaba y rezaba en silencio. Durante los recreos, mientras los otros estudiantes charlaban en los pasillos, empecé a ir a una vieja iglesia ortodoxa cerca del colegio, era un refugio de paz. Disfrutaba del silencio e intentaba comprender qué me estaba pasando.”

“Cuando aparecía, no decía nada acerca de mis luchas personales. Sólo a través de la oración entendí finalmente que yo no era diferente de cualquier otra persona que sufría. Nuestra Señora permanecía en silencio sobre mi situación por respeto a mi libre albedrío y por amor a todos sus hijos los que la podían ver, como los que no la podían ver. Me di cuenta que, como una buena madre, Nuestra Señora no tenía favoritos.”

“Todos pueden llegar a ella. Basta con sumergirse silenciosamente en el propio corazón, invocando con la mayor frecuencia posible el nombre de Jesús. Inmediatamente se descubre una luz interior y todo se hace más comprensible. Lo que nos pasa a los mortales, es que estamos muy lejos de nosotros mismos y no nos interesa entrar en nuestro interior. Huimos de nosotros mismos. Nos perdemos en cuatro bagatelas con tal de no encontrarnos en profundidad con nosotros mismos. Buscamos escapatorias, con lo que nuestros deseos se quedan en palabras. Con frecuencia nos decimos: me gustaría hacer oración, mirar en mi interior..., pero no tengo tiempo, las ocupaciones y los negocios me impiden dedicarme a ello. Tendríamos que preguntarnos de verdad, qué es lo más importante, si la vida del alma que tiene límites de eternidad, o el cuerpo, que tiene una vida pasajera.”

“En mi interior sentía un hambre especial de oración. No sabía cómo dar rienda suelta a estos deseos, pues hacía ya dos días que me sentía fuera de la soledad y del silencio. Mi corazón parecía un río que buscaba por dónde romper para inundarlo todo. Comprendí, entonces, por qué los que practican la oración del corazón buscan siempre la soledad y huyen del mundo, escondiéndose de los hombres. Comprendí también por qué el venerable Hesiquio califica de charlatanería, incluso, las conversaciones más altas. Y recordé también las palabras de san Efrén de Siria: «Una palabra es plata, pero el silencio es oro puro».”

“Noche de verano, mar apacible, silencio infinito sobre el bosque y el mar; seres y cosas parecen dormir o meditar más bien, ninguna voz, ningún grito, ningún paso turba la quietud; sólo mi corazón golpea con jubiloso ritmo, cual si hubiese bebido un vino generoso. Algunos insectos penetran por la ventana, atraídos por la luz y el aroma del asado, y su bordoneo torpe va tan pronto a las vigas del techo como a mi calabaza de pólvora, llenándome los oídos y comunicándome su temblor. Son menudos, ágiles, bulliciosos; parecen pensamientos escapados de una cabeza loca.”

“La libertad es la posibilidad de aislamiento. Eres libre si puedes alejarte de los hombre, sin que te obligue a buscarlos la necesidad de dinero, o la necesidad gregaria, o el amor, o la gloria, o la curiosidad, que no pueden encontrar alimento en el silencio y la soledad. Si te resulta imposible vivir solo, has nacido esclavo. Puedes tener toda la grandeza de espíritu, toda la grandeza del alma: eres un esclavo noble o un siervo inteligente: no eres libre.”

“Casi podría decirte devorada por la angustia me asomo a la vieja cueva prohibida donde habitan -libres y crueles- mis monstruos, mis fantasmas, los antiguos dioses que me reservan un castigo inevitable. Apenas un momento los observo y sus voces dispersas se unen llamándome con su canto de sirenas. Entre lágrimas cumplo con el rito silencioso -madre- y vuelvo de nuevo a cerrar esa puerta.”

“El silencio interior –el que Dios bendice– no me ha aislado jamás de los otros seres. Al contrario: me parece que penetran en mi interior y les recibo como en el umbral de mi casa (…). Por desgracia, no me es posible ofrecer más que un precario refugio, pero imagino el silencio de ciertas almas como inmensos lugares de asilo. Los pobres pecadores, cansados y sin fuerzas, entran a tientas, se duermen y vuelven a marcharse, consolados, sin conservar recuerdo alguno del gran templo invisible donde han descargado un instante su lastre.”