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Oscuridad Quotes

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Oscuridad Quotes

“En el acto mismo de intentar demostrar que Dios no existía —en otras palabras, que toda la realidad carecía de sentido— descubrí que me veía forzado a asumir que una parte de la realidad — específicamente mi idea de la justicia— estaba llena de sentido. En consecuencia, el ateísmo resulta ser demasiado simple. Si todo el universo carece de significado, jamás nos habríamos dado cuenta de que carece de significado, del mismo modo que, si no hubiera luz en el universo, y por lo tanto ninguna criatura tuviese ojos, jamás habríamos sabido que el universo estaba a oscuras. La palabra oscuridad no tendría significado.”

“En el lado oscuro de la vida todos son perdedores, incluyendo aquellos que se sienten ganadores. En el lado iluminado de la vida todos son ganadores, incluyendo aquellos que pierden los partidos.”

“Entonces, un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo. Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse. [...] La diferencia entre escribir bien y el arte verdadero es sutil, pero brutal. (Capote, pág. 9) »[...] En un cuento de Henry James, creo que “The Middle Years”, su personaje, un escritor en las sombras de la madurez, se lamenta: “Vivimos en la oscuridad, hacemos lo que podemos, el resto es la demencia del arte”. O palabras parecidas. En cualquier caso, míster James lo expone en toda la línea; nos está diciendo la verdad. Y la parte más negra de las sombras, la zona más demencial de la locura, es el riguroso juego que conlleva. (Capote, pp. 12-13) »Los escritores, cuando menos aquellos que corren auténticos riesgos, que están ansiosos por morder la bala y pasar la plancha de los piratas, tienen mucho en común con otra casta de hombres solitarios: los individuos que se ganan la vida jugando al billar y dando cartas. (Capote, pág. 13) »[...] Para empezar, creo que la mayoría de los escritores, incluso los mejores, son recargados. Yo prefiero escribir de menos. Sencilla, claramente, como arroyo del campo. (Capote, pág. 15). »[...] Entretanto, aquí estoy en mi oscura demencia, absolutamente solo con mi baraja de naipes y, desde luego, con el látigo que Dios me dio (Capote, pág. 17)”

“-Ya sabes que antes existían más portales, ¿no? Quiero decir, que aún existen muchos, muchísimos, pero antes no había quienes los "moderara". Espíritus, espectros, magos, elfos y demás seres vivíamos juntos. Había leyes, claro está, pero... ¿cómo le ordenas a un espectro que no haga daño a un vivo? ¿Con qué le amenazas? ¿La muerte? Es ridículo. No tienen nada que perder. La peor parte estaba cuando algún vivo venía a Dosnaowe... Así surgieron los Kyuri.”

“¿Estas mujeres piensan? No. ¿Tienen voluntad? No. ¿ ¿Aman? No. Viven? No. Los nervios se les han vuelto huesos; los huesos se les han vuelto piedras. El velo que llevan es noche tejida. El hálito, bajo el velo, parece a saber qué respiración trágica de la muerte. La abadesa, una larva, las santifica y las aterroriza. Ahí está, montaraz, lo inmaculado. Así son los antiguos monasterios de España. Guaridas de la devoción terrible; antros de vírgenes ; lugares feroces.”

“Son almas oscuras, muy poderosas. Terribles. Cuando se introducen en un cuerpo, lo carcomen. No pueden vivir en él, pues es demasiada la maldad que hay dentro de ellos. De manera que, irremediablemente, acaban pudriéndose sus pieles, contrayéndose sus gestos en una mueca de dolor y horror. A veces, si prestas atención, alguno de estos seres profieren gritos, lamentos desgarradores. Son las almas vivas, que están dentro de esos cuerpos, atrapadas, sin poder salir, sin poder hallar paz ni descanso.”

“¡Oh noche! ¡Oh refrescantes tinieblas! ¡Sois para mí señal de fiesta interior, sois liberación de una angustia! ¡En la soledad de las llanuras, en los laberintos pedregosos de una capital, centelleo de estrellas, explosión de linternas, sois el fuego de artificio de la diosa Libertad! ¡Crepúsculo, cuán dulce y tierno eres! Los resplandores sonrosados que se arrastran aún por el horizonte, como agonizar del día bajo la opresión victoriosa de su noche, las almas de los candelabros que ponen manchas de un rojo opaco en las últimas glorias del Poniente, los pesados cortinajes que corro una mano invisible de las profundidades del Oriente, inician todos los sentimientos complicados que luchan dentro del corazón del hombre en las horas solemnes de la vida.”