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Amistad Quotes

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Amistad Quotes

“No se trataba únicamente de un caso de fortaleza o de resignación. Un espíritu sumiso podría mostrarse paciente; un fuerte entendimiento podría otorgarle resolución, pero había algo más; poseía esa elasticidad de la mente, esa disposición para consolarse, esa capacidad de transformar rápidamente lo malo en bueno y de interesarse en todo lo que venía como un don de la naturaleza, hallando ocupaciones que le hicieran olvidarse de sí misma y de sus pesares. Era este el don más sublime del cielo, y Anne vio en su amiga uno de esos maravillosos ejemplos que parecen servir para mitigar cualquier frustración".”

“Me sabía sola y enervada como él, ansiosa de hombre como él de hembra, llenos ambos de esa aflicción metafísica que incuba la soledad, descalabrados nuestros espíritus como el cielo de aquella noche por los relámpagos, perdidos en un yermo de melancolía, así que nos estrechamos como dos hermanos en el dolor, bajo el tumulto celeste de los truenos, bajo el desorden luminoso de la tempestad, amedrentada por la fuerza silbante del viento que percutía en las ventanas, y le pedí permanecer conmigo allí por el resto de la vida, protegerme del desamparo cósmico, como también lo rogué, a pesar de todo, al joven Arouet, cuando dejamos la calle del Cloître Notre-Dame, pues su estamba de gentilhombre y su juventud arrebatadora ni parecían denunciar al oficiante de ninguna hermandad satánica, sino más bien a un alma altruista, que a la mañana siguiente, recordando nuestros éxtasis amorosos, me hizo ver cómo el mayor bien es aquél que nos enajena al punto de no permitirnos ninguna otra sensación, así como el mayor mal es aquél que llega al extremo de privarnos de todo sentimiento, y cómo ambos, que son las dos caras de la naturaleza humana, suelen presentarse con una duración tan fugaz que nos aturde.”

“Hay muchas clases de soledad, pero Momo vivía una que muy pocos hombres conocen, y menos con tanta fuerza. Le parecía estar encerrada en una caverna rodeada de riquezas incontables que se hacían cada vez más y mayores y amenazaban asfixiarla. Y no había salida. Nadie podía llegar hasta ella y ella no se podía hacer notar a nadie, tan aplastada estaba bajo una montaña de tiempo. Incluso llegaron horas en que deseaba no haber oído nunca la música ni haber visto los colores. No obstante, si la hubiesen dado a elegir, no habría renunciado a ese recuerdo por nada del mundo. Aunque se hubiera muerto por ello. Pues eso era lo que vivía ahora: que hay riquezas que lo matan a uno si no puede compartirlas.”

“—Cuando sales con alguien, tienes el camino marcado. Te besas, hablas, le dices te quiero, te sientas en una hamaca y cortas. Puedes trazar los puntos en un gráfico. Y en el camino vas revisándolos con él. '¿Puedo hacer esto? Si digo esto, ¿me lo dirás también tú?' »Pero con los amigos no pasa lo mismo. Tener una relación es algo que eliges. Ser amigo de alguien es algo que eres. —Yo te elegiría —le digo—. A la mierda. Te elijo. Quiero que dentro de veinte años vengas a mi casa con tu pareja y tus hijos adoptados, y quiero que nuestros putos hijos salgan juntos, y quiero beber vino y charlar de Oriente Medio o hacer lo que nos dé la gana hacer cuando seamos viejos. Llevamos demasiado tiempo siendo amigos para elegir, pero si pudiéramos elegir, te elegiría a ti.”

“Pero secretamente añadí que consideraba a Félix como algo mío, el hermano que vivió el lado difícil de la vida que a mí no me tocó, el amante platónico que todas las noches se tendía junto a mí en la cama convertible y me contaba extraordinarias películas que jamás se filmaron o más bien superpelículas ideales fabricadas de trozos que él amaba particularmente, un rostro, un gesto, una situación, un lugar arrebatados a la muerte por la cámara”

“Uno de los factores básicos que permite la estabilidad de una pareja no es el tener buena situación económica o recursos que les permitan una sobrevivencia adecuada. Es sólo que gozan de su mutua compañía y han aprendido por sobre todas las cosas a ser amigos. Se respetan, se escuchan y realizan actividades juntos. Pueden reír, dialogar y pasear porque han aprendido a compartir. Todas estas características son propias de la amistad.”

“«La fe es una representación interior que tiene por objeto a Dios. Es una íntima comprensión, que la mente, iluminada por Dios, consigue tener de su esencia en la medida consentida» (San Cirilo) Para entenderlo mejor: de la inconsciente imagen pervertida de Dios sugerida por la serpiente deriva la imagen de un macho triunfador individualista, y esta imagen me dimensiona y me llena de contradicción. Y me mata el amor en el corazón. Porque este parámetro es incompatible con un padre o con un esposo, o con un amigo. O incluso con un sacerdote. El demonio trabaja fino para implantar en nosotros —por lo demás, de modo inconsciente— una imagen equivocada de Dios.”

“El pensamiento y el juicio no constituyen el único dominio de la experiencia en el que se manifiesta la fe racional. En la esfera de las relaciones humanas, la fe es una cualidad indispensable de cualquier amistad o amor significativos. «Tener fe» en otra persona significa estar seguro de la confianza e inmutabilidad de sus actitudes fundamentales, de la esencia de su personalidad, de su amor. No me refiero aquí a que una persona no pueda modificar sus opiniones, sino a que sus motivaciones básicas son siempre las mismas; que, por ejemplo, su respeto por la vida y la dignidad humanas sea parte de ella, no algo tornadizo.”

“En un instante comprendí qué es la vida. Hasta entonces no me había parecido tan triste, pero ahora se me presentó en toda su realidad. Vi que no es más que sufrimiento y separación continua. Derramé lágrimas muy amargas, pues no comprendía aún la alegría del sacrificio; era débil, tan débil que considero una gran gracia haber podido soportar un dolor que parecía estar muy por encima de mis fuerzas. Si me hubiese enterado poco a poco de la partida de mi Paulina querida, tal vez no habría sufrido tanto, pero [26rº] al saberlo por sorpresa, fue como si una espada se me hubiera clavado en mi corazón.”

“Mi corazón, sensible y amante, se hubiera fácilmente entregado si hubiese encontrado un corazón capaz de comprenderlo... Intenté ligar amistad con algunas niñitas de mi edad, sobre todo, con dos de ellas, a quienes quería, y que por su parte también me querían en la medida en que eran capaces; pero, ¡ay!, ¡qué estrecho y versátil es el corazón de las criaturas!... Pronto me percaté de que mi cariño no era comprendido. Una de mis amigas había tenido que volver a su casa y regresó algunos meses más tarde; durante su ausencia había pensado en ella, conservando con aprecio un anillito que me había regalado. Al ver nuevamente a mi compañera mi alegría fue grande, pero ¡ay! sólo obtuve una mirada de indiferencia... Vi que mi cariño no era comprendido, y no mendigué un afecto que se me rehusaba. Sin embargo Dios me ha dado un corazón tan fiel que cuando ha amado sinceramente, ama siempre, por eso he continuado rezando por mi compañera y la amo todavía.”

“¡Cuánto le agradezco a Jesús que me haya hecho encontrar «sólo amargura en las amistades de la tierra!». Con un corazón como el mío me hubiera dejado prender y cortar las alas, y entonces, ¿cómo hubiera podido «volar y descansar»? ¿Cómo puede unirse íntimamente a Dios un corazón que se entrega al afecto de las criaturas?... Pienso que eso no es posible.”

“[...] y así les ocurre a los seguidores de los demás dioses. Cada hombre se esfuerza por honrar e imitar en su vida al dios a cuyo coro pertenecía, mientras permanece incorrupto en su primera encarnación; y en la manera que ha aprendido se muestra ante su amado y ante los demás. Así, cada uno escoge de entre los hermosos un amor que corresponde a su índole; y entonces, como si su elegido fuera su dios, lo eleva y lo viste para la adoración [...] y esta ansia por descubrir la esencia de su propio dios en sí mismos es recompensada, pues están obligados a mirar al dios sin vacilación, y cuando la memoria lo retiene, su respiración los inspira y comparten sus atributos y su vida, en la medida en que un hombre puede participar de la divinidad. Y por estas bendiciones dan gracias al amado y lo aman todavía más [...] y llena el alma del amado [...] Por lo tanto está enamorado, pero no sabe de quién; no sabe qué le ha sucedido, no lo entiende. Se ve en su amante como en un espejo, sin saber a quién ve. Y cuando están juntos también él se ve liberado del dolor, y cuando están separados añora como él es añorado; pues reflejada en su corazón está la imagen del amor, que es la respuesta del amor. Pero lo llama y lo considera no amor sino amistad [...]”